Ratifica Gustavo Tarín acusaciones contra Quirós Hermosillo y Acosta Chaparro
Confirma que Quirós formó parte de un grupo especial que en los 70 trasladó a guerrilleros en aviones desde la base aérea de Pie de la Cuesta, para arrojarlos al mar
En Pennsilvania, Estados Unidos, donde radica Gustavo Tarín Chávez, ratificó sus acusaciones contra los generales Francisco Quirós Hermosillo y Mario Arturo Acosta Chaparro, detenidos hace cuatro años por su relación con el narcotráfico.
De acuerdo con una nota publicada por el diario Reforma, este domingo, “después de guardar silencio durante cuatro años, el ex capitán Gustavo Tarín Chávez, el testigo ‘estrella’ de la Guerra Sucia contra los Generales Francisco Quirós Hermosillo y Arturo Acosta Chaparro, volvió a declarar y ratificó sus imputaciones contra dichos militares”.
Esto, luego de que esta misma semana un juez militar que absolvió a Acosta Chaparro del homicidio de 22 ciudadanos, de los 143 que contenía originalmente la imputación.
“De acuerdo con el oficio DGEAJ/2538/04 de la PGR, el 18 de mayo fiscales del Ejército Mexicano y del Departamento de Justicia de Estados Unidos tomaron la declaración a Tarín Chávez en Pennsylvania, donde actualmente se ubica en calidad de testigo protegido.
“Miguel Nava Alvarado, de la Dirección General de Extradiciones y Asistencia Jurídica de la PGR, remitió el pliego con el testimonio de Tarín Chávez al juez cuarto militar, Domingo Arturo Sosa Muñoz, según consta en el documento AJ1/008/2003.
“Tarín Chávez, cuñado según la PGR de Arturo Hernández González El Chaky –jefe de sicarios y espías del Cártel de Juárez–, ratificó que Quirós formó parte de un grupo especial que en los 70 trasladó a guerrilleros en aviones desde la base aérea de Pie de la Cuesta, Guerrero, para arrojarlos al mar”.
Gustavo Tarín, quien en Guerrero fue jefe del Grupo Chihuahua en el cual estuvieron sus hermanos Othoniel, Manuel, Alfredo y su sobrino Alfredo Tarín Chavira, es considerado el principal brazo ejecutor de Acosta Chaparro en el periodo de la guerra sucia.
Fue detenido por agentes del FBI en 1999, a petición de la PGR, que un año antes había iniciado una averiguación previa por su presunta participación en actividades relacionadas con el narcotráfico
Gustavo Tarín se acogió entonces al programa de testigos protegidos de la justicia estadunidense, y el 18 de noviembre de 1999 rindió su primera declaración ministerial en el consulado mexicano de El Paso, Texas. Allí vinculó por vez primera a Acosta Chaparro y Quirós Hermosillo con el cártel de Juárez y con el asesinato de 143 personas en Guerrero.
“En esa ocasión, indicó que el mayor (Francisco) Barquín –ahora detenido con los dos generales– formaba parte del supuesto exterminio de miembros de la guerrilla de Lucio Cabañas, cuyos cuerpos fueron tirados al mar en los denominados vuelos de la muerte”.
Su testimonio fue desechado por la justicia militar, que exoneró a los militares del delito de homicidio, por el cual eran procesados. Ambos cumplen una sentencia de 14 años por su relación con el narcotráfico.
“Sobre Acosta, no abunda sobre su participación como lo hace con Quirós y Barquín, pero sí dice que llegó a verlo en la base de Pie de La Cuesta y que incluso asesinó a algunos disidentes… Los testimonios de Tarín Chávez han sido cuestionados por los acusados, ya que varias de las situaciones, fechas y lugares que describen no coinciden con la realidad, incluidos los antecedentes que dio sobre su persona”, refiere la nota de Reforma.
Gustavo Tarín ingresó en 1963 a la Policía Militar, adscrito a la sección segunda del Estado Mayor de la Defensa Nacional –de Inteligencia-. Posteriormente fue enviado a la Dirección Federal de Seguridad (DFS), dirigida entonces por el capitán Luis de la Barreda
Siete años más tarde, en 1970, causó baja de las fuerzas armadas tras verse involucrado en el asesinado de Vicente Garrido Villarreal. Por este hecho, ocurrido en la ciudad de Parral, Chihuahua, Tarín estuvo preso casi tres años, y reincorporado a la sociedad ingresó a la Policía Judicial Federal con nombres falsos, refiere una investigación del reportero Alejandro Gutiérrez, publicada en el número 1357 de la revista Proceso. Antes, en 1968 asesinó en Parral al panadero Antonio García por un lío de tránsito.
En 1980 ingresó a la Dirección de Seguridad Pública de Veracruz, “en la que no duró mucho por su fama de duro y por las quejas que por su proceder llegaron al Congreso local… La mala fama de Gustavo cobró gran fuerza cuando en 1989 asesinó en la calle a su hermano Alfredo, con un cuerno de chivo, y posteriormente hizo lo mismo con otro pariente, además de balear al recaudador de rentas de su pueblo, Rosarito”.
Del crimen cometido contra su hermano, se refiere que departían en la calle principal. “Hasta el lugar llegó Alfredo y se acercó a Gustavo. Ambos discutieron hasta que Alfredo le dijo a su hermano que lo matara. Gustavo respondió: “Pues sí cabrón”, y lo acribilló.
“Testigo de la escena, Gonzalo Luna reclamó a Gustavo su crimen: “!Cómo eres perro¡ ¿Por qué mataste a tu hermano?”.
Sin mediar palabra, Gustavo sacó su arma y también lo mató”.
En Villa de Orestes Pereyra, Othoniel, quien trabajó en la PGR, intentó matar a su propio padre, Manuel, cuanto éste le quitó unas vacas
En Guerrero, cuando Acosta Chaparro fue director de la Policía Judicial (1975-1981), Los Tarines se dedicaron además a la extorsión y la venta de órdenes de aprehensión, en la impunidad.
En 1981 fueron expulsados de Guerrero por el entonces jefe de la zona militar Ricardo Cervantes García Rojas.
Gustavo entonces se dirigió a su rancho, en Durango, y aún después de matar a su hermano siguió haciendo vida pública. Incluso, en octubre de ese año publicó una carta en El Heraldo de Chihuahua, dirigida al presidente de la República, quien hacía una gira por la región, refiere el reportaje de Proceso: “Hostigado por el entonces comandante de la Policía judicial Federal de Chihuahua, Elías Ramírez Ruiz, debido a sus nexos con el cártel de Juárez, Tarín publicó en la prensa local un desplegado de una plana dirigida al presidente Carlos Salinas”, en donde señala: “C. Presidente, le suplicó atienda esta humilde petición, ya que nosotros combatimos a la guerrilla en el estado de Guerrero y pudimos detenerla, y gracias a eso pudo usted llegar a ser Presidente de la República, porque si no la detenemos, le aseguro, señor presidente, que ni usted habría sido presidente, ni el Lic. (Enrique) Alvarez procurador, ni usted, Lic. (Fernando) Baeza, hubiera sido gobernador. Yo fui uno de los que puse mi grano de arena y así serví a mi país.
“Tarín se quejaba del acoso del comandante de la Judicial Federal, Elías Ramírez –a quien su hermano Manuel le había matado un sobrino– y de haber allanado su rancho en Durango. Y decía al Procurador: “Amarre a su perro; póngale rienda a Elías, que no me haga perro de mal. Que se acuerde Elías que yo no soy la monita de los cerillos…
“Días después, el 15 de octubre, Angélica E. De Tarín declaró a El Heraldo: “Gracias a la inocencia de mi esposo y al respeto que se ganó cuando era efectivo militar, el secretario de la Defensa Nacional, Antonio Riviello Bazán, accedió a enviar a un grupo de agentes de la Judicial Federal a investigar el caso”.
No obstante, las cosas no salieron bien para la familia. Gustavo Tarín salió del país, pues había dicho que no se entregaría. Lo detuvo el FBI y lo integró a su programa de investigación al narcotráfico, como testigo protegido.




