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Reciben en Acatlán a los difuntos con campanadas, cohetes, mezcal y flores

*Los días de los fieles difuntos en esta comunidad de Chilapa son un ritual que une a los vivos con los muertos, que son recordados no sólo en estas fechas sino cada lunes con visitas al camposanto

Luis Daniel Nava

Chilapa

En el pueblo originario de Acatlán, en la Montaña baja del estado, los difuntos fueron recibidos con campanadas, cohetes, mezcal y tapetes de flores.
Los días de los fieles difuntos en esta comunidad de Chilapa, que también es la principal productora y comercializadora de velas, son un ritual que une a los vivos con los que ya no están físicamente, pero que son recordados no sólo estos días sino cada lunes con las visitas al camposanto.
En todos los hogares de Acatlán se puede oler el olor a copal y las calles están tapizadas con caminos amarillos, de 12 a 20 metros, hechos con hojas de flor de cempasúchil por donde los muertos entrarán de nuevo a sus casas.
La población recibe a sus difuntos el último día de octubre y el 1 de noviembre a las 12 del medio día. A esa hora, las campanadas de la iglesia principal comienzan a replicar y los cohetes a tronar en el aire.
En los hogares, ya se ha colocado un altar con pan, nacatamales, mole verde de pescado, tortillas, agua, mezcal, cervezas, refrescos, cigarros, flores silvestres amarillas, rojas, violetas; velas, veladoras, copal. Todo sobre una mesa y un petate en el suelo.
Las velas, que para los pobladores son la luz de la vida, son colocadas encima de morrales nuevos, donde serán llevadas al camposanto para traerlas de regreso a los hogares hasta consumirse.
Este domingo 2 de noviembre, desde las 6 de la mañana, los vecinos de Acatlán se dieron cita en el empinado y pequeño panteón para celebrar una misa por su eterno descanso; un día antes llegaron con carretillas de flores y velas para colocarlas en sus apretujadas cruces de madera.
Acatlán, que se divide entre la clase comerciante, los agricultores y los dedicados al magisterio, abastece de velas a por lo menos 12 municipios del estado, a Oaxaca y al Estado de México.
Además de que su colorido y original traje típico, que ya pocas mujeres lo usan de manera cotidiana, ha sido emblema del estado.
Los vecinos de esta localidad mantienen una relación muy cercana con sus muertos, que como tradición son visitados en el panteón todos los lunes del año.

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