Vuelven del DF los padres de los desaparecidos a la Normal de Ayotzinapa, tristes y sin información
*Para hoy tienen programada una reunión con funcionarios federales en la Codehum en la que les informarán de los avances de las búsquedas
Jacob Morales Antonio
Ciudad de México
Familiares de los 43 normalistas detenidos y desaparecidos por policías la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre en Iguala, regresaron a Tixtla sin noticias de sus hijos pero con la esperanza de encontrarlos vivos; hoy se cumplen 43 días de no saber en dónde se encuentran.
Para la mañana de hoy los padres tienen programada una reunión con funcionarios federales, entre estos el procurador General de la República Jesús Murillo Karam, en las instalaciones de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero (Codehum), en Chilpancingo, para informarles de los avances de las búsquedas, y seguramente la información que el miércoles en el mitin del Zócalo denunciaron: que el gobierno les diría que sus hijos están muertos.
Durante la tarde se supo que las autoridades federales informaron a los abogados de los familiares de los normalistas desaparecidos que tendrían acceso a los expedientes de las personas detenidas y consignadas por la matanza de Iguala. El miércoles el abogado de Tlachinollan Vidulfo Rosales Sierra denunció que las autoridades impedían a la defensa el acceso a la información sobre el caso.
Los padres y madres que acudieron a la ciudad de México el martes luego de que se les informó por la madrugada de ese día que el ex alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa habían sido detenidos, volvieron sin saber nada.
Durante tres días el edificio del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, ubicado a dos cuadras del monumento a la Revolución en el centro de la ciudad de México, se convirtió en la casa de los familiares, ahí durmieron, comieron, en algunos momentos jugaron en los pasillos y recámaras del edificio, y parecían olvidar durante breves instantes la pérdida de sus seres queridos.
El auditorio del inmueble se convirtió en Iglesia durante dos días, las mamás acudieron a las misas que se celebraron por las mañanas para implorar que sus hijos regresen a casa a salvos. En el auditorio también se realizaron las reuniones de acuerdos y acciones previas y después de la reunión en la Procuraduría General de la República (PGR).
La misma ropa con la que los familiares de los desaparecidos salieron de la Normal de Ayotzinapa el martes, usaron durante tres días, porque la salida fue de improvisto y todos pensaron que regresarían el mismo día.
Las mamás que lloran desde el 27 de septiembre no pararon el llanto luego de ir a comer, algunas platicaron con sus esposos y se preguntaron si sus hijos ya habrían comido.
El hermano de Julio César López Patolzin que ha tomado la responsabilidad de entregar vivo a su hermano a sus padres que se encuentran enfermos, reiteró que no aceptarán las mentiras del gobierno de que su hermano y sus compañeros están muertos.
Afirmó que regresaba triste a Guerrero porque “llegamos y nos vamos con lo que ya sabíamos” y porque los días que estuvieron en la capital del país no hubo mayor información. Confió que hoy las autoridades les digan en dónde están sus familiares.
Durante el regreso la noche de ayer, algunas mamás imploraban por el regreso de sus hijos con vida, apoyadas de rosarios e imágenes religiosas. Los rostros que llegaron contentos, sonriente y con las pupilas brillosas a la ciudad de México el martes, ayer se nublaron una vez más porque no tienen ninguna información.
Las lágrimas de impotencia y coraje inundaron el único autobús que quedó para el regreso, luego de que tras la marcha dos unidades regresaron a la Normal.




