Nombran a Felipe Bonilla como nuevo comandante de la Novena Región Militar
Deja el cargo, Mario López, quien dio órdenes de desarmar a la Policía Comunitaria Indígena en el 2000. El nuevo general es señalado como autor de la represión de integrantes de la Asamblea de Deudores de la Banca, en el DF en el 97. También informó de la expulsión de soldados enfermos del virus del sida en Yucatán
Jorge Nava
Después de tres años y seis meses, fue removido Mario López Gutiérrez de su cargo de comandante de la Novena Región Militar y en su lugar fue nombrado el general de División Diplomado de Estado Mayor, Felipe Bonilla Espinobarros, quien según el viernes, fuentes militares dijeron que todavía no ha llegado a esta ciudad a tomar posesión del cargo.
El anuncio lo hizo la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en diarios locales por medio de un boletín de prensa que emitió el jueves pasado.
Según el comunicado de prensa número 002 emitido por la Sedena, el 7 de diciembre de 2000, Bonilla Espinobarros es originario de Cuautla, Morelos; egresado del Heroico Colegio Militar en donde se graduó como Subteniente de Infantería. De su formación profesional se expresa que tiene una licenciatura en Administración Militar en la Escuela Superior de Guerra.
Ha ocupado, entre otros, los siguientes cargos: Director General de Educación Militar y Rector de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana, Jefe de la Sección Primera de Recursos Humanos, Subjefe de Doctrina Militar del Estado Mayor de la Defensa Nacional, así como Comandante de la Séptima Región Militar, en Escobedo, Nuevo León.
El ahora ex comandante de la Novena Región Militar, Mario López fue designado en el cargo en diciembre de 2000, al comienzo de la administración foxista, y en esa misma fecha le dieron posesión a su sucesor, Bonilla Espinobarros como comandante de la Décima Región Militar, con sede en Mérida, Yucatán.
Cabe recordar que cuando estuvo al frente de la comandancia de la Novena Región, López Gutiérrez causó polémica en 2002, después de anunciar que a partir del martes 26 de febrero, las tropas tenían instrucciones de desarmar a los policías indígenas, con el objetivo de desintegrar la Policía Comunitaria.
En cuanto a Bonilla Espinobarros, existe el antecedente de que en el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León, fue rector de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea. Y en el comunicado 2386 de la presidencia de la República, con fecha 2 de septiembre de 2000, Bonilla Espinobarros hizo un reconocimiento al entonces primer mandatario porque “ha conducido los destinos nacionales con devoción y su entrega republicana ha sembrado en suelo fértil”.
Lo anterior, luego de que Ernesto Zedillo encabezó la ceremonia de graduación, clausura y apertura de cursos de los Planteles del Sistema de Educación Militar 2000-2001.
Mientras estuvo en la ciudad de Mérida, Bonilla Espinobarros, informó en ese lugar que en 10 años, la Sedena dio de baja a once militares asignados en Yucatán porque contrajeron el virus del sida, y porque “son inútiles por sus condiciones de salud para el servicio a la patria”.
Lo anterior, luego de que la Secretaría de Salud de ese estado reportó que en 1989 se conocieron los primeros casos de sida entre efectivos militares que laboraban en Yucatán, y allá se informó que el control de los infectados quedó estrictamente a cargo de la Sedena.
A Bonilla Espinobarros también lo señalan de reprimir el 23 de julio de 1997, a integrantes de la Asamblea de Deudores de la Banca, que se manifestaban en el Zócalo, además de varios reporteros que cubrían el acto.
Este hecho se menciona en la página web de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, tras una comparecencia del entonces presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Luis Barreda Solórzano, el 15 de marzo de 1998.
Ahí se señala que “el General de Brigada Felipe Bonilla Espinobarros, director general de Control Operativo, al ser informado de la manifestación, por el Coronel de Infantería Luis Rojas Gutiérrez, director delegacional de Seguridad Pública en Cuauhtémoc, ordenó, sin mayores indagaciones, retirar a los manifestantes y hacer las consignaciones necesarias”.




