Xavier Carreto A.
Guerrero depende de quien lo construya
En estos día en que la incertidumbre prevalece para definir quién debe ser el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) al gobierno del estado de Guerrero, me parece que una buena forma que mucho ayudaría a resolver esta duda, sería analizar las trayectorias de los aspirantes, más que atender las propuestas que ofrecen en caso de obtener la candidatura, que están en la recta final.
Es preciso señalar la importancia que tiene la candidatura perredista, es decir que de ella saldrá el próximo jefe del Ejecutivo estatal, pues la gran mayoría de los poco más de 2 millones de electores que tiene el padrón de la entidad, les queda claro que los priístas forman parte del problema y no de la solución para salir del grave rezago en que nos tienen a los guerrerenses, a pesar de que ahora han seleccionado a su mejor candidato.
Para que nuestro estado empiece a salir de su postración depende de quién encabece el próximo gobierno que comienza el 1 de abril de 2005. En otras palabras, es esencial para nuestro futuro que el siguiente gobernador sea, en primer lugar, un hombre de probada honestidad, no que él lo diga sino que los ciudadanos guerrerenses lo hayamos constatado. ¿Por qué debe ser de calada honestidad? Porque el más grave defecto de quienes nos han gobernado ha sido ese, el de manejar los recursos del erario público como si fueran de ellos y los han utilizado en su provecho, el de su familia y en el de sus amigos.
Entonces habrá que preguntarnos, ¿quién es más honesto? ¿El senador Armando Chavarría Barrera o el diputado federal Zeferino Torreblanca Galindo? La respuesta no es difícil saberla, pues a la mayoría de los ciudadanos informados les queda claro, después de hacer un repaso de las trayectorias de cada uno. Chavarría Barrera cuenta en su existencia con dos referencias básicas, la primera vinculada con la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), en donde ha sido dirigente estudiantil, profesor, ocupado cargos administrativos, aspirado a la Rectoría. La segunda, relacionada con sus desempeños de diputado federal y senador de la República, cargo que actualmente ocupa al encabezar la fórmula del PRD que, en la elección de julio de 2000, obtuvo la primera minoría. Por cierto, no está demás recordar que uno de los aspirantes a la senaduría lo fue el alcalde Alberto López Rosas, quien fue derrotado por Chavarría en la elección interna, gracias a utilizar en su beneficio los recursos de la UAG que, como sabemos, cuenta con escuelas preparatorias en las siete regiones del estado. A López Rosas parece habérsele olvidado esta afrenta. Lo único digno de admirarse del desempeño legislativo de Armando Chavarría ha sido proponer que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) sea independiente y no forme parte como ahora de la Secretaría de Educación Pública, lo cual es muy razonable, pues no se puede ser juez y parte.
De su desempeño en la UAG, se sabe que Chavarría ha utilizado sus recursos para sus propósitos personales, esto ha sido demostrado una y muchas veces. Ahí están los testimonios de la comunidad universitaria y lo que se ha visto en el trabajo de proselitismo del senador, en donde los alumnos son obligados a asistir a sus actos a cambio de calificaciones. Asimismo, dos ejemplos recientes lo comprueban: el de imprimir su propaganda utilizando la infraestructura de la institución, lo cual quedó demostrado, cuando los propios trabajadores denunciaron el hecho a los medios y éstos pudieron constatarlo al acudir a las instalaciones del departamento de impresiones. El segundo caso es que a algunos trabajadores de la UAG se les esté descontando por nómina quincenalmente aportaciones para apoyar la precampaña del senador Chavarría. Por supuesto hay quienes no están de acuerdo, pero de todas formas se les descuenta. Si realmente quisieran apoyar los universitarios al senador que lo hagan sin ser presionados por los directivos de la propia institución.
En cuanto a Zeferino, su trayectoria está básicamente relacionada con actividades empresariales, su desempeño como diputado federal en dos ocasiones y sobre todo su relevante trabajo al frente del Ayuntamiento de Acapulco, el cual ha convencido a tirios y troyanos. La honestidad y la capacidad de Torreblanca quedó debidamente acreditada, pues ha pesar de los obstáculos que enfrentó del propio gobierno del estado, demostró su temple, su compromiso con la sociedad acapulqueña para favorecerla en sus aspiraciones de vivir mejor.
Vistas así brevemente las características de los principales aspirantes del Partido de la Revolución Democrática, me parece que queda claro que Zeferino Torreblanca es el mejor hombre para gobernar nuestra entidad tan urgida de salir de su grave rezago en el cual se encuentra. En este propósito esencial para nuestro futuro como sociedad debemos unirnos los guerrerenses y no darle ninguna oportunidad a los priístas para maniobrar y confundirnos.
Guerrero depende de quien lo construya, si queremos superar nuestros rezagos hagamos equipo con alguien de capacidad y honestidad comprobada; y no con quien ha contribuido a colocar a la Universidad Autónoma de Guerrero en el último sitio de las universidades públicas de este país, como nos lo ha informado la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).




