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Entra la caravana a Oaxaca; pide el regreso de los 43 estudiantes y justicia por 30 mil desaparecidos en el país

*Más de 10 mil maestros y miembros de organizaciones sociales manifiestan su apoyo a los estudiantes y familiares de la Normal Rural de Ayotzinapa

Jacob Morales Antonio

Oaxaca, Oaxaca

El dolor y el luto de México se manifestaron ayer en esta ciudad con banderas de franjas negro y blanco que ondearon durante la marcha que rcibió a la caravana Daniel Solís Gallardo de la Normal de Ayotzinapa.
La demanda de más de 10 mil oaxaqueños que participaron en la manifestación es la exigencia de la presentación con vida de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa detenidos y desaparecidos por policías de Iguala el 26 de septiembre, y justicia para los seis asesinados, tres de ellos normalistas.
Durante la marcha pacífica un grupo de diez jóvenes encapuchados que se identificaron como anarquistas trató de integrarse a la protesta sin éxito, después intentó derribar la puerta de las instalaciones del PRI estatal y realizó pintas en bancos y negocios.
“No vamos a permitir una injusticia más”, se leía en los carteles que decenas de personas, entre maestros de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, adherida a la Coordinadora Nacional de Trabajador de la Educación (CNTE), normalistas de Oaxaca, y sociedad civil portaron durante la manifestación que partió alrededor de las 10 de la mañana del monumento a Benito Juárez ubicada en la carretera internacional al sur de la ciudad al centro.
Fueron 10 kilómetros de la marcha que encabezaron los padres y familiares de los normalistas desaparecidos en Iguala. En esta ocasión se sumaron amigos y familiares de Christian Tomás Colón y Carlos Lorenzo Hernández oriundos del estado para exigir su presentación con vida.
Ahí muy de cerca de los familiares se sumó al contingente el joven Raymundo Altamirano Aragón, que ondeó una bandera de México pero no la tricolor, sino una muy diferente que representa al México actual que calla y mira pasar las injusticias.
El joven de 25 años oriundo de la capital enfatizó que los hechos de Iguala son “la punta del iceberg” del problema que se reproduce en todo el país, “ellos son los rostros de la impunidad que existe en México, que cualquiera puede matar y las autoridades no hacen nada”.
Bajo los fuertes rayos del sol, el joven ondeó durante todo el recorrido e incluso en el mitin la bandera de franjas negro y blanco. Dijo que “no hay necesidad de que te desaparezcan un hermano a un hijo para poder exigir y salir a la calles”.
Con una voz quebrada el joven dijo que es el pueblo el que debe de salvarse a sí mismo y no el gobierno que ha demostrado su incapacidad ante la violencia que mantiene en las cárceles a los ciudadanos.
Al paso de los marchistas decenas de ciudadanos que decidieron no marchar pero salir a dar su apoyo a los familiares y estudiantes portaron mantas y cartulinas; una decía: “Ya me cansé, del terrorismo de Estado contra el movimiento estudiantil y popular”.
Otras más lucieron entre los manifestantes. “Los estudiantes repudiados la criminalización a la protesta”, “mi futuro, una fosa”, “yo era el 4 en la lista y ahora soy 43”, “porque es más grande la memoria que el olvido”.
Además de “fue el Estado, Ayotzinapa resiste”  y otras que llamaron a la reflexión “actúa, nos siguen matando”.
Una vez más la frase “no están solos” arropó a los familiares de los 43 normalistas y sus compañeros, y la demanda: “vivos se los llevaron, vivos los queremos”.
“Que llueva, que truene, ya nadie nos detiene” y “ni con tanques ni metralla Ayotzinapa no se calla”, exclamó una de las mamás de los estudiantes, palabras que fueron coreadas por los maestros y estudiantes que venían al frente de la marcha.
Sombreros, sombrillas multicolores, gorras, tenis y paliacates cubrieron a los manifestantes de los fuertes rayos del sol de la capital oaxaqueña. A diferencia de otras ciudades, en Oaxaca vecinos ofrecieron aguas embotelladas a los marchistas por una moneda.
Durante el trayecto familias enteras caminaron, venían de todas las regiones de Oaxaca, la sierra, la mixteca, el istmo, la costa.
Las mujeres triquis, pertenecientes al Movimiento Unificador de la Lucha Triqui, marcharon y respaldaron el movimiento de los estudiantes en su cuarto día de la Caravana que visitó Chiapas los tres días anteriores.
En las bocinas se denunció que al igual que en Chiapas, el gobierno de Gabino Cue acusó a la caravana de familiares y estudiantes que vendrían a la capital a realizar destrozos a los negocios y agredir a la gente, situación que no pasó.
No obstante los centros comerciales y de autoservicios cerraron sus puertas.
Anarquistas realizaron pintas y trataron de irrumpir en sede del PRI.
Un grupo minoritario de jóvenes cubiertos del rostro, que se identificaron como anarquistas, trataron de derribar la puerta del edificio del PRI, donde también dejaron pintas en repudio por la desaparición de estudiantes.
Fue minutos antes de las 12 del día cuando los anarquistas aventaron bombas Molotov y petardos a la puerta y al interior del inmueble, que no llegaron al edificio principal. Los padres y estudiantes de la caravana habían avanzado unos 300 metros y no se percataron del incidente.
Una de las bombas explotó cerca de varios reporteros que fueron alcanzados por las llamas, pero ninguno resultó con quemaduras por la rápida intervención de personas que veían la marcha, quienes aventaron agua para apagar las llamas de las prendas de los reporteros.
El mitin

Una vez que el contingente llego al Zócalo de la capital donde maestros de la CNTE mantienen un plantón, los presentes escucharon a los familiares quienes una vez más reiteraron la exigencia de la presentación con vida de sus hijos que sólo querían cumplir el sueño de ser maestros.
Reiteraron que ya no aguantan el dolor de no saber nada de sus hijos detenidos por los policías y una vez más advirtieron al presidente Enrique Peña Nieto que si no hay resultados una vez que la caravana termine, que renuncie.
Representantes del magisterio, y de organizaciones sociales reiteraron el apoyo incondicional a los estudiantes y familiares de Guerrero, y se sumaron a la exigencia de la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto por el daño que le ha hecho al país con su mal gobierno y las 11 reformas estructurales que según los maestros perjudican a los más pobres.
Durante su participación el estudiante integrante de la dirigencia estudiantil Omar García reclamó a la sociedad y a los medios de comunicación que los llaman violentos cuando obstruyen carreteras, pero callan cuando el retén es de un grupo de sicarios.
El estudiante durante el cuarto día de la Caravana que recorre los estados del sur del país reconoció que es difícil articular todas la luchas, “es difícil incluso hablar de articular una lucha nacional que tenga como finalidad romper las estructuras y remover los cimientos del país que se desmorona y se pudre por dentro”.
Y llamó a la población a exigir justicia y la aparición no sólo de sus 43 compañeros sino justicia para las personas que han encontrado los restos de sus papás, hijos, sobrinos, nietos en las fosas de Iguala y del país, cuerpos que suman más de 30 mil.
Abundó que en el sur del país también hay miles de familias que nadie ve, que nadie siente, porque son migrantes que han sido asesinados de manera injusta, “ese es el problema grande que como movimiento estudiantil y de familiares estamos viendo”.
Al término del mitin la caravana se dirigió a la Normal Rural Vanguardia de Tamazulapan, ubicada a dos horas de la capital, donde los familiares y estudiantes tuvieron un encuentro en privado con representantes de organizaciones sociales, estudiantiles y de maestros.
Después la caravana se trasladó al estado de Morelos, donde se espera que participe en una marcha y reuniones con representantes de organizaciones sociales. Para mañana el contingente llegará a Tlaxcala para finalizar el jueves en una marcha y concentración en la Ciudad de México.

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