Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Moisés Alcaraz Jiménez

Van con todo

 El gobierno faccioso que encabeza Vicente Fox Quesada está arrastrando al país a una crisis política de consecuencias mayores que podría alcanzar a la economía nacional y a las finanzas públicas. El manejo torpe e irresponsable de la política interior está creando un peligroso enrarecimiento del ambiente que se torna poco propicio para los acuerdos y entendimientos y se está orientando al rompimiento de la endeble estructura gubernamental y al debilitamiento de las instituciones.

Dos dependencias básicas, la Secretaría de Gobernación y la Procuraduría General de la República, en las que se sustenta gran parte de la estabilidad y gobernabilidad del país, han sido reducidas a simples instrumentos de ataque a un gobierno legalmente establecido, como el que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Sus titulares desempeñan ahora el lamentable papel de golpeadores y al pretender defender lo indefendible ofrecen deprimentes espectáculos en donde exhiben su mediocridad y pobreza política, especie de caricaturas con relación a la fama de hombres virtuosos con la que llegaron a lo que Fox bautizó como el “gabinetazo” y terminó siendo un grupo tendencioso de inexpertos en materia de administración pública y desconocedores de la importancia de la función de gobernar.

Dos dependencia más, que por su importancia estratégica deberían ser conducidas con mayor responsabilidad y acierto, se han convertido también en parte de la ofensiva contra el gobierno capitalino. Una de ellas, Relaciones Exteriores, es ahora un vergonzoso instrumento del dominio yanqui y punta de lanza de la política injerencista de Bush contra la isla de Cuba, por lo que el propio presidente de la República es considerado a nivel internacional como un simple lacayo de la Casa Blanca. Sorprende a propios y extraños el grado de servilismo al que Fox ha reducido la política exterior de México, otrora ejemplo de dignidad y de respeto a la libre autodeterminación de las naciones.

La otra dependencia es la Secretaría de Hacienda, cuyo titular se ha vuelto un habilidoso filtrador de información comprometedora y agente que espía funcionarios de la oposición, no para corregir fallas y deficiencias financieras, sino también para lanzar excremento al ventilador (AMLO) y poner la parte que le corresponde para arrastrar al país a la división y la catástrofe.

Estas dependencias, cuyos titulares Creel-Macedo-Derbez-Gil Díaz, han formado el eje grotesco de la ya conocida confabulación, le han declarado la guerra a López Obrador, y están muy bien asesorados en todo tipo de bajezas por Diego Fernández de Cevallos, defensor de Carlos Ahumada y tal vez en maquiavélica unión con Carlos Salinas de Gortari.

Todos ellos –¿con la anuencia de Fox?– han organizado la perversa conspiración que ha quedado al descubierto contra el gobierno del Distrito Federal. De esta forma, instituciones de la República están siendo utilizadas para desestabilizar a una entidad de la federación, para dar un golpe de Estado a su gobierno, generando con ello un escenario de confrontación y división entre mexicanos.

Así como Fox utilizó la fuerza del Estado para proteger a sus amigos que con dinero sucio (que moralmente lo inhabilita de origen para hablar de honradez) lo llevaron a la Presidencia, ahora hace uso de esa misma fuerza en contra de un gobierno local. Van con todo. De lo que se trata es de cerrarle el paso a López Obrador hacia Los Pinos. Y si no lo lograron mediante este complot, no dudarán en utilizar procedimientos inclusive violentos.                             Ya lo dijo Marcelo Ebrard a Joaquín López Dóriga: podrían atentar contra la vida del tabasqueño.

Las dudas sobre el origen de esta rabiosa ofensiva empiezan a esclarecerse: no sólo es iniciativa del gobierno derechista que tenemos, es parte de una estrategia mayor, orquestada en Washington, que no quiere tener en su frontera sur a un gobierno contrario a sus intereses, a un mandatario que fortalezca el espíritu nacionalista de los mexicanos en contra de la pretensión gringa de apoderarse de lo poco que queda de nuestra riqueza nacional, como lo es Pemex y la CFE, que al parecer Fox comprometió a cambio de los recursos que le recabaron en aquel país Lino Korrodi y Carlota Robinson.

La ofensiva no ha terminado y los escenarios no son nada alentadores. Fox está conduciendo a México al caos. El salto al vacío del que se habló al inicio de su gobierno se está consumando. Una crisis mayor de gobierno nos amenaza. Aún es tiempo de que el mandatario recapacite. Mañana tal vez nada se pueda hacer.

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