“Ya despertemos”, pide en un acto cultural en Acapulco el padre de un estudiante desaparecido
*Hay que cambiar esto, no podemos dejar que nos anden matando cuando quieran y como quieran”, dice Epifanio Álvarez. “No se puede permitir el fortalecimiento de ese Estado delincuencial, no podemos callar, no podemos agacharnos y seguir aceptando la violencia, nos suicidaríamos si seguimos con esta lógica”, secunda Abel Barrera de Tlachinollan
Óscar Ricardo Muñoz Cano /
Acapulco
En medio de consignas y arengas para no olvidar a los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala hace ya dos meses, la noche de este martes hubo un programa político-cultural en el parque Papagayo, en la explanada de las fuentes bailarinas, que incluyó música, literatura y teatro.
Ante unos 150 asistentes, decenas de normalistas y de organizaciones afines colocaron un escenario al que lo mismo subió un cantante o un escritor que un normalista o algún padre cuyo hijo está desaparecido.
Tal fue el caso del señor Epifanio Álvarez, padre de Jorge Álvarez Nava uno de los 43 desaparecidos, quien además de recordar el dolor que viven expresó su rabia y consternación por la falta de certidumbre y la actuación del gobierno.
“Venimos sufriendo tal desesperación, como padres, por nuestros hijos desaparecidos y tal vez tengan razón por las marchas, por las molestias que ocasionan, pero quiero decirles que se pongan en nuestros zapatos, ya van a cumplir dos meses nuestros hijos desaparecidos y no sabemos nada de ellos”, dijo.
Luego de recordar el inicio de su viacrucis el 27 de septiembre, indicó que al no saber a ciencia cierta lo que pasó “esto nos hace sentir mucha rabia porque solamente han estado jugando con nosotros”, dijo en alusión a las autoridades.
Lamentó que a su hijo y sus compañeros, en su mayoría del primer año en la escuela, se les tildara de criminales por las autoridades, mismas que dijo juegan con su dolor. “Primero, cuando encontraron la primera fosa y dijeron que ahí estuvieron 17 muchachos, no fue cierto, según dijeron los peritos de Argentina, y ahora con el invento de Cocula… ya para nosotros esto es todo un juego y si le estamos exigiendo más al gobierno es porque sus policías se los llevaron”.
Tras asegurar que “vamos a seguir la lucha hasta tenerlos con nosotros”, pidió a los asistentes no olvidarse de los 43 desaparecidos.
“Yo les pido a ustedes que ya despertemos, yo soy un campesino que dejó su casa, su trabajo, pero voy a seguir echándole ganas porque hay que cambiar esto, no podemos dejar que nos anden matando cuando quieran y como quieran”, expuso.
También participó el director del Centro de Derechos Humanos de La Montaña, Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, quien aseguró: “Nos sentimos honrados porque hemos aprendido en este tiempo a entender cómo es el corazón grande de los padres y madres que tienen un gran dolor, pero que tienen una gran fuerza para mover a este país y a este gobierno impune”.
“Ha sido una gran prueba porque nunca imaginamos que este gobierno, sobre todo el federal, y el del estado sea capaz de permitir que policías municipales y la estructura municipal de Iguala y de Cocula actúen de manera delincuencial”, por lo que agregó que el problema en Guerrero es la existencia de un Estado delincuencial donde todos los ciudadanos padecen la inseguridad en todas sus formas.
“Ahora hasta las candidaturas son como las plazas, que se venden, las candidaturas ahora dependen de quien tiene más dinero y con quién te coludes para poder tener esa garantía de llegar al poder”, dijo.
Barrera indicó que no se puede permitir el fortalecimiento de ese Estado delincuencial puesto que “las estructuras de poder, las cúpulas políticas llevan años lucrando con esta forma de gobierno y los ciudadanos nos hemos quedado inermes, nos hemos quedado huérfanos”, asegurando con ello que así “viene la agresión, la contundencia para acallar a las víctimas de la violencia”.
Exigió, “a casi dos meses de este dolor tan grande por los 43 jóvenes, no podemos seguir siendo cómplices de tanta impunidad, no podemos callar, no podemos agacharnos y seguir aceptando la violencia del Estado, nos suicidaríamos si seguimos con esta lógica”.
Tras invitar a la gente a permanecer al lado de los padres de los desaparecidos y asegurar que el Estado no ha hecho la suficiente para aclarar el caso, al contrario, busca terminar con un “ya se murieron y por lo tanto no hay nada qué hacer, y por lo tanto no hay que recamar justicia y hay que resignarse a la tragedia y a ser parte de las estadísticas, les digo: ¡No!”.
Dijo que el de los padres es un movimiento de esperanza que ha movido a México, que ha recorrido el país donde han visto la indignación, el coraje y el deseo de que aparezcan los desaparecidos añadió: “En verdad les digo que tenemos que luchar para que en México no haya más mentiras, no más simulaciones, no más intereses políticos por encima de las vida de esos jóvenes, los 43 son nuestro dolor, los 43 son nuestra esperanza, los 43 son nuestra vida, los 43 son los que van a mover a México desde abajo”.
Entre discurso y discurso y la mirada vigilante de un grupo de marinos apostados al otro lado de la Costera, desfilaron personalidades como la poeta Aura Mar o el cuentista Antonio Maciel, quienes aportaron sus lecturas a la actividad.




