Shervando Basilio, el Perro Callejero, poeta popular de inagotable inspiración
Ismael Catalán Alarcón
Si México muere un día
que nadie vaya a pensar
que murió como los viejos
de una muerte natural…
“Aprecio mucho a quiénes comparten conmigo sus ideas, sus puntos de vista y sus sugerencias, sin pretender dar lecciones sino simplemente exponiendo sus propuestas para crecer e intentar levantar el vuelo unidos. Soy un perro que no cambia su libertad por un trozo de comida masticada, pero que está dispuesto a compartir su acera, su mendrugo y su vino con aquellos que no ambicionen condicionarle. Recordemos que hasta el perro mas sarnoso pela los dientes cuando se siente agredido”.
Quién esto manifiesta es el profesor-poeta Shervando Basilio Rodríguez nacido en la cebollera y culta ciudad de Tixtla en el otoño de 1955, donde transcurre su infancia.
En esa población realiza sus estudios hasta lograr obtener su título de profesor de primaria en la “normalita” privada Beatriz Hernández García. Corría el año de 1978. Aunque afirma: “yo le dije a mi madre que maestro no quería ser; ella respondió firme: no te estoy consultando, te estoy ordenando”.
México no se muere solo
al país lo están matando
los políticos rateros
que lo han venido saqueando…
Después de militar en el desempleo solamente dos meses, Shervando obtiene una plaza de mentor en La Ciénega, en la región de la Tierra Caliente, gracias a la intervención del profesor Cirenio Vargas, quién era su vecino en la ciudad de Tixtla y secretario de Educación Federal en el estado. Es en La Ciénega, donde empieza a escribir sus líneas poéticas formales y poesía para los actos cívicos escolares, “pues ahí no había libros”.
–¿Qué es lo que te marca para hacer poesía social?
–Primero fue la masacre del 2 de octubre de 1968, según nos enteraron algunos de mis profesores. Luego, cuando yo estudiaba en la vocacional del Instituto Politécnico Nacional, se dio la masacre del 10 de junio de 1971. Algunos de mis compañeros salieron heridos. Esas injusticias me dejaron profunda huella. Después conocería de la música y los versos de los españoles Antonio Machado, León Felipe, Miguel Hernández, Joan Manuel Serrat; también Rafael Alberti, Mario Benedetti, Facundo Cabral, Alberto Cortés, Silvio Rodríguez y sobre todo Pablo Neruda, quién me enseñó que la poesía tiene muchas voces y muchos rostros. Aprendí de él que la poesía no sólo es la niña popis vestida de domingo, sino que también es la campesina, la ama de casa, la proletaria, la compañera, la novia, la amante, la niña de la calle, la guerrillera. La conclusión, es que terminé enamorado de ella.
De la agonía de mi patria
yo acuso a los empresarios
a los dueños del dinero
y a sus secretos bancarios
Abordo al Perro callejero, el pasado fin de semana en un programa radiofónico con el escritor Juan Sánchez Andraka; recuerda que sus primeros aportes a la poesía guerrerense, ocurrieron en las grandes manifestaciones magisteriales convocadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Corría el año de 1979. Así lo recuerda autocríticamente:
–Al nacer la Coordinadora, me integré al Movimiento Magisterial y empiezo a escribir más sobre él. De hecho toda mi vida laboral la he pasado en la Coordinadora. No he estado de acuerdo en muchas cosas. He estado ahí, porque creo en la democracia, no porque crea en el reparto de pastel, no porque yo pelee que a mí me den plazas. Mi trabajo se empezó a conocer con mucho éxito, a través de volantes.
Yo acuso al Imperialismo
al cura y al sacristán
yo acuso al que pisa a otro
y al que se deja pisar…
De complexión robusta, vistiendo un desteñido pantalón de mezclilla, una camisa a cuadros y unos minúsculos lentes, el profesor Shervando Basilio recuerda que ha dirigido, coordinado y redactado diversas publicaciones gráficas en la entidad. Así lo recuerda:
–A pesar de que en la “normalita”, se decía que estudiaba las “buenas” conciencias (las malas estaban en Ayotzinapa), se creó la revista El Rojo; luego ya como Profesor en la región de la Tierra Caliente, crea la revista Consejo Delegacional de Lucha; posteriormente, impulsó la revista magisterial Propuesta en el municipio de San Marcos; después vendría La abejita sindical y por último, El anual.
Pero México es eterno
porque nunca morirá
por eso estamos los pobres
para darles libertad…
De trato muy sencillo y modesto el poeta, aunque no se considera tal, recuerda que desde 1984 trabaja en la escuela Benito Juárez del poblado de Las Vigas, en el municipio de San Marcos.
Respecto a su producción poética, menciona que son seis los libros que le han publicado: El amor es un sentimiento perro y callejero; A pulso y sin permiso; Un sueño de libertad; Mi niño pata de perro; Un acto de unidad y Aullidos de un perro callejero.
Ya casi para concluir, el Perro Callejero, menciona que está por aparecer una antología de poemas y prosas, donde se recoge lo mejor de su creación literaria. Anunció también que a partir del 28 de abril del año actual, participará durante 10 días en él coloquio internacional José Martí a desarrollarse en la Habana, capital de la hermosa isla de Cuba.
Servando Basilio Rodríguez autor de los poemas: El Charco, Las Torres Gemelas del tío Sam, ¿Adónde van los soldados? y De cuerdos y locos, entre cientos de hermosas piezas poéticas, remata con humor político recalcando el origen de su seudónimo:
–El Perro Callejero es símbolo de Libertad; hace de cualquier trozo de acera su casa y en cualquier callejón está su patio y no tiene que lamer las manos que le avientan las migajas, ni mover la cola cuando René (risas) llega a casa…




