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Se unen un centenar de artistas plásticos contra lo que llaman el narcoestado mexicano

Jorge Ricardo / Agencia Reforma

Ciudad de México

“Esto es un aullido de ira, de impaciencia, de tristeza, pero al mismo tiempo de esperanza y de solidaridad”, dice Felipe Ehrenberg, artista plástico que se ha sumado al proyecto de activismo Gota derramada.
El listado de artistas participantes ya va por el centenar. Demián Flores, Fernando Llanos, Marcos Límenes, Vicente Rojo, Beatriz Ezban, Boris Viskin y Gabriel Macotela entre ellos. Es una respuesta contra lo que llaman “el narcoestado mexicano” y se difunde a través del sitio gotaderramada.wordpress.com
Cada uno debe hacer obras, testimonio de la crisis de México, con una de las consignas del blog (A limpiar la casa, México es de los mexicanos, no del narcoestado, El sueño de las ‘reformas estructurales’ produce fosas, Ayotzinapa somos todos o A-PRI-Calipsis Never Again!) dejarla libre de derechos, fotografiarla y mandarla por correo para armar el museo de la memoria virtual.
Ehrenberg ha hecho Ocho ventanas a mi México/Casa: dos hileras de recuadros sobre papel kraft que dan hacia espacios oscuros y goteando sangre, mientras que Límenes ha comenzado a pintar a una familia con una sopa echada a perder en medio de la mesa.
La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa fue la gota que derramó el vaso, considera Límenes. “En México tenemos a un gobierno fallido o inexistente, que gobierna para muy pocos o para ciertos intereses”.
Los artistas deben conservar la pieza hasta que las cosas hayan cambiado y se pueda organizar una muestra colectiva. Se trata de un gesto de responsabilidad parecido al que la sociedad civil ha tenido que hacer una vez que las instituciones han fallado, aseguran.
“Lo que está logrando el gobierno es que la sociedad civil cierre filas”, dice Llanos. El artista plástico acababa de oír ayer las medidas anunciadas por el presidente Enrique Peña Nieto –la creación de un número 911 para reportar el desastre, entre ellas–, y confirmó que la solución no está en el gobierno.
“Estamos en una política de neandertales”, dice. “No hay diálogo. ¿Dónde está la autocrítica que se hace el presidente? ¿Cómo es posible que se sigan documentando casas que le han prestado en las Lomas?”.
A nivel de gobierno, el país ha fracasado, considera Demián Flores. El artista juchiteco ha enviado dos escudos nacionales. En uno, el águila y la serpiente se han diluido, y en el otro, la serpiente está ahorcando al águila, como si la serpiente fueran los políticos.
“El gobierno ahora reprime también a su propio pueblo y el mejor ejemplo fue el pasado 20 de noviembre”, afirma. Sin embargo, todos tiene fe en la sociedad civil. En ella y en internet, por donde se difunde, sin coordinador, sin líderes, Gota derramada.

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