Octavio Klimek Alcaraz
Lynn Margulis
El pasado 22 de noviembre se cumplieron 3 años del fallecimiento, a los 73 años, de Lynn Margulis, una las más destacadas figuras científicas y del pensamiento relacionado al origen de la vida y el estudio de la evolución.
Lynn Margulis (5 de marzo de 1938–22 de noviembre de 2011), nació en Chicago. A los 14 años fue aceptada en el programa de adelantados de la Universidad de Chicago. Al concluir sus estudios de biología tres años más tarde, viajaría a México para colaborar durante un año en un proyecto de etnobotánica en Tepoztlán con Oscar Lewis, reconocido científico social. Posteriormente rrealizaría su maestría en genética en la Universidad de Wisconsin–Madison, para concluir su doctorado en 1963 en el Departamento de Genética de la Universidad de California en Berkeley.
Entretanto, Margulis contrajo matrimonio en 1957, con el gran astrónomo y divulgador de la ciencia Carl Sagan. Su matrimonio duró 8 años. Posteriormente, se casó con Thomas N. Margulis, otro científico dedicado a la cristalografía, del cual también posteriormente se divorció. Ante sus dotes intelectuales, Margulis no estaba para aceptar el rol tradicional de ama de casa o estar detrás de sus maridos. Producto de su primer matrimonio son sus hijos Dorion y Jeremy Sagan, de su segundo matrimonio Zachary Margulis-Ohnuma y Jennifer Margulis. Dorion Sagan es un reconocido escritor científico y coautor con ella de diversos libros científicos.
Fue aceptada como miembro de la Academia Nacional de Ciencias, y entre los principales premios que obtuvo se pueden mencionar la Medalla Nacional de Ciencias en 1999 y la Medalla Darwin-Wallace en 2008, así como múltiples doctorados honoris causa.
En los años de estudios de posgrado de Margulis, es cuando se da el gran desarrollo de la biología molecular, en especial en sus niveles bioquímicos. Sin embargo, Margulis voltea sus esfuerzos a tratar de comprender el origen y evolución de los organismos vivos en la tierra. Ella lleva a cabo una síntesis teórica revolucionaría, al reunir centenares de hipótesis y experimentos dispersos para formular de una manera coherente una nueva teoría de la biología celular. En 1967, tras numerosos intentos fallidos de publicación, Margulis publicó un amplio artículo de 50 páginas en el Journal of Theoretical Biology, con la tesis sobre el origen simbiótico de las células eucarióticas (las que tienen núcleo) de los hongos, las plantas, los animales y otros microorganismos, que evolucionaron a través de la adquisición y explotación de otras células menores, las protistas o bacterias (células sin núcleo), en un proceso conocido como endosimbiosis. Esto debió suceder en las fases más tempranas de la historia de la vida en la Tierra.
En la actualidad se acepta comúnmente que los componentes esenciales de la célula eucariótica responsable de la respiración aeróbica, los orgánulos llamados mitocondrias, y los componentes fotosintéticos, los cloroplastos, de las células de plantas, se derivan de bacterias ingeridas o fusionadas por alguna célula ancestral. Margulis proporcionó una descripción precisa de las fases del proceso que condujo de las bacterias a las células eucarióticas. El mecanismo denominado simbiogénesis, que es la reunión de distintos organismos en cooperación para formar nuevos organismos viables, es posiblemente una de las ideas más revolucionarias en la biología, junto con el de la selección natural de Darwin. La mayor crítica recibida es que Margulis sostiene que la simbiosis era el principal motor de la evolución, en contrapartida a los científicos neodarwinistas, que se resisten a aceptar a la simbiosis como una fuente de innovación evolutiva en organismos pluricelulares. Es decir, que no es sólo la explicación de los primeros pasos de la evolución eucariota, sino que también explica lo que sucedió posteriormente. Así, la evolución no procedería sólo mediante pasos mutacionales únicos, sino también mediante la adquisición simultánea de paquetes de genes.
En armonía con estas ideas la colaboración de Margulis con James Lovelock devino en la teoría de Gaia, el planeta simbiótico. Es decir, el sistema que surge de millones de especies conectadas, que forman su cuerpo incesantemente activo. Se trata de la idea controversial de que la tierra misma –su atmosfera, su geología y los organismos que la habitan– es un sistema autorregulado en el que los organismos vivos contribuyen a mantener las condiciones terrestres y atmosféricas que lo hacen habitable.
Sin duda alguna, la trayectoria científica de Lynn Margulis es única; ella aportó una visión diferente de comprender la vida en la Tierra. Su esfuerzo en favor de la ciencia y en la divulgación científica fue extraordinario. Sirvan estas letras para recordarla.
PD. Me parece un hecho importante el que nuestro Versalles provinciano, es decir la llamada Casa Guerrero se transforme. Mi propuesta al gobernador Rogelio Ortega es que sea la sede de un Centro Público de Investigación, que no existe en Guerrero a diferencia de las demás entidades del país. Ahí tendría su sede el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Estado de Guerrero. El gobierno de Guerrero pone dichas instalaciones para tal fin y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), proporcionaría el soporte presupuestal para contratar a sus investigadores a nivel posgrado y mantener su operación. La idea es salir del cabús del desarrollo científico y tecnológico del país, con un gran propósito darle futuro a este estado pobre y desigual.
PD2. Después de dos meses nada. Vivos se los llevaron, vivos los queremos. No a la violencia y la impunidad.




