Miles de manifestantes salen en 40 ciudades de España; exigen “pan, trabajo y dignidad”
*Rajoy rechaza en Cataluña el proceso secesionista del presidente catalán, Artur Mas, asegurando que es “un viaje a ninguna parte”
DPA
Madrid / Barcelona
Miles de personas salieron ayer a la calle en más de 40 ciudades de España reclamando “pan, trabajo, techo y dignidad”, en unas manifestaciones que se celebraron bajo el nombre de “Marchas de la dignidad” y en las que sus participantes recordaron que la crisis económica y sus efectos aún se sienten en el país.
La marcha principal fue la de Madrid, donde convergieron seis columnas desde distintos puntos de la capital para dirigirse juntas a la Puerta del Sol. Bajo la lluvia, los manifestantes corearon lemas como “Le llaman democracia y no lo es”.
“Nos encontramos ante una situación extremadamente difícil, una situación límite, de emergencia social, que nos convoca a dar una respuesta colectiva y masiva de la clase trabajadora, la mayoría social y los pueblos”, señalaron los convocantes.
Izquierda Unida (IU), la tercera fuerza política de España, y Podemos, el partido heredero del movimiento de los indignados, se encuentra entre las más de cien organizaciones que apoyaron las protestas.
La primera Marcha de la Dignidad tuvo lugar en marzo. Estas protestas aglutinan a diferentes movimientos sociales que trabajan por distintas causas, como el empleo digno, los servicios públicos y de calidad, contra los desahucios o contra la violencia machista.
Las manifestaciones de ayer fueron el final a una “semana de lucha” en la que se organizaron distintos actos reivindicativos en todo el país por esas causas.
Por otro lado, veinte días después de la consulta no oficial sobre la independencia en Cataluña, el jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, acudió ayer a la región del noreste de España para afirmar allí su rechazo al proceso secesionista del presidente catalán, Artur Mas. Es “un viaje a ninguna parte”, dijo.
La expectación era grande ante su presencia en Barcelona por vez primera desde que Mas sacó las urnas a la calle el 9 de noviembre desafiando la prohibición del Tribunal Constitucional. Rajoy llegó además solo unos días después de que el líder catalán presentara un plan para conducir a la región a la independencia en 18 meses.
“Son 18 meses de viaje a ninguna parte (que se unen) a los casi 50 meses que le han precedido desde que Mas llegó al poder. Nunca un gobernante había perdido tanto el tiempo y provocado tanta inestabilidad”, manifestó.
El jefe del Ejecutivo español rechazó reunirse con autoridad catalana alguna durante su visita y se limitó a clausurar un foro de su Partido Popular (PP), desde el que dirigió su mensaje más allá de los límites de la formación conservadora, extendiéndolo a todos los catalanes no independentistas.




