Desconocen padres y estudiantes de Ayotzinapa a Peña Nieto; queman cuatro carros en la Fiscalía
*Marchan en Chilpancingo más de 5 mil manifestantes de la UAG y la CETEG con los familiares de los 43 normalistas desaparecidos. Se apoderan de una patrulla de la Policía Municipal
Lourdes Chávez
Chilpancingo
Padres y familiares de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa desconocieron como autoridad al presidente Enrique Peña Nieto en un mitin dentro de la Fiscalía General del Estado (FGE), mientras activistas arremetían contra las oficinas y patrullas de la Policía Ministerial. Incendiaron cuatro automóviles.
Luego, los manifestantes quemaron monigotes de Peña Nieto del gobernador con licencia Ángel Aguirre Rivero, del ex alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez y de su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, a quienes acusan de la masacre de estudiantes el 26 de septiembre en Iguala y la desaparición forzada de 43.
En un mitin en la entrada del edificio central, que aún lleva en letras doradas el nombre de Procuraduría General de Justicia, los padres cuestionaron la utilidad de las instituciones que asesinan y secuestran a estudiantes, y advirtieron que ninguna autoridad de gobierno tendrá una navidad feliz en tanto los 43 normalistas desparecidos no sean entregados a sus familias.
La protesta comenzó a las 11 de la mañana con una marcha de más de 5 mil personas que acompañó a los padres y estudiantes de Ayotzinapa por las calles de la ciudad hasta la FGE, pero se dividió después de que se lanzó fuego a una de las camionetas estacionadas en el lugar, que se incendió en su totalidad.
Además del tanque de la gasolina de los automóviles se escucharon las explosiones de las balas de armas y cargadores que se encontraban en los vehículos. Esto inhibió que los docentes siguieran al primer contingente. Regresaron por separado al Zócalo de Chilpancingo, en donde está el campamento de los profesores.
La manifestación entró a las 2 de la tarde a una calle que atraviesa la Fiscalía, que consta de varios edificios. En la avanzada iba un grupo de unos 50 hombres jóvenes y adultos embozados, con palos y tubos.
Tras ellos marcharon los padres y familiares de los 43 desaparecidos con sus fotografías en las manos, y leyendas que reflejan la ilusión de encontrarlos vivos, “la esperanza me mantiene en pie y nuestra fe dice que pronto regresarán, te queremos Abel. Regresa pronto”.
Detrás, los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa así como el Frente Unido de Normales Públicas del Estado de Guerrero (FUNPEG), y después el grupo más amplio de maestros de Educación Básica, entre ellos universitarios de la Autónoma de Guerrero solidarios con esta causa.
Cuando los padres reclamaban por sus hijos en una parada en el edificio central, los estudiantes cerraron el paso a reporteros y sacaron a un grupo de trabajadores que seguían en las instalaciones mientras otros hacían pintas en las paredes, con las que llamaron a una revolución.
Luego abrieron las puertas de las oficinas y lanzaron papeles oficiales por los aires desde el segundo y tercer piso, cuando los padres salieron, quebraron los cristales y otros fueron contra las camionetas y automóviles que se encontraban en dos estacionamientos.
En muchos casos los embozados con paliacates no lograban ni abollar un poquito la lámina de las camionetas oficiales blindadas, pero insistían con tal fuerza como liberando contra los símbolos inertes del gobierno su enojo y frustración.
Cierran empresas y toman camioneta de la Policía Municipal
La protesta en Chilpancingo fue convocada por el Movimiento Popular Guerrerense (MPG) en el marco del Paro Cívico Nacional a dos años de la toma de protesta de Peña Nieto como presidente de la República.
La marcha avanzó por la avenida Miguel Alemán, del primer cuadro de la ciudad, hacia la zona comercial entre el encauzamiento del río Huacapa y el bulevar Vicente Guerrero, donde el grupo de avanzada cerró las tiendas Coopel, Elecktra, Comercial Mexicana, Pizza Hut y Kentucky Fried Chicken, y frente a este último local pasó una patrulla de la Policía de Tránsito Municipal R-0130, que los manifestantes pronto le quitaron al conductor.
En las tiendas comerciales la avanzada pidió a los gerentes que retiraran al personal y mantuvieran cerrada la tienda durante la jornada. No hubo incursiones en los negocios y la marcha continuó su curso hacia la calle lateral del bulevar Vicente Guerrero, al sur.
Pasaron frente a las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad en la colonia El PRI y ahí pintaron: “Lo del pueblo para el pueblo”, “Yo también ya me cansé de su ineptitud y cinismo, fue el Estado”, “Esos son los que chingan la nación”, y “Narcogobierno”.
Cuando pasaron frente al Congreso, el grueso de los manifestantes lanzaron piedras a las ventanas de cristal del edificio; cada vez que caían los vidrios, los marchistas festejaban con gritos y aplausos.
Las consignas que más se repetían eran por la renuncia de Peña Nieto y entre los estudiantes rememoraban a los guerrilleros Lucio Cabañas Barrientos, Genaro Vázquez Rojas y Ernesto, El Che, Guevara.
“¿Cuál gobierno es el peor?, el de Peña sí señor”, “urgente, que renuncie el presidente”, “ea, ea, ea, Peña se tambalea”, “azul, morado, azul, morado, Peña Nieto es un tarado”, “únete pueblo, hoy es el día, para chingar a la burguesía”, gritaron, y no se escucharon alusiones al gobierno estatal.
Al pasar por el restaurante Rancho Los Cedros, donde había una reunión de perredistas la avanzada que llevaba palos tocó insistentemente el timbre de la puerta principal sin respuesta.
Luego fueron a otra entrada y el portón negro envejecido pronto cedió ante los empujones de los manifestantes, pero no entraron, porque fueron contenidos por sus compañeros.
Finalmente se dirigieron a las instalaciones de FGE por una calle que cruza las oficinas, del bulevar hacia el encauzamiento del río Huacapa. Ahí hicieron el mitin con los padres al frente, respaldando la acciones del grupo de avanzada.
Además de romper cristales pintaron en las paredes, “nuestra protesta no es violencia, es una respuesta política ante la miseria, la explotación y violencia que genera el gobierno y el sistema”, “la autocracia se alimenta del crimen”, “pueblo organízate y lucha”, y junto al signo socialista de la hoz y el martillo, la leyenda “proletariados unidos”.
El mitin y los discursos
de los padres
En la entrada de la Fiscalía, madres, padres y hermanos de los normalistas desaparecidos cantaron “esos son, esos son los que chingan la nación”, “que sube, que baja, los padres no se rajan”, y entre ellos una mujer tomó el micrófono para exigir que les devuelvan a sus hijos.
“Aquí estoy Peña Nieto, basta de tanta injusticia, basta de que sangre inocente sea derramada… ¿Te duelen unos vidrios rotos?, a mí me duelen mis hijos… si nosotros no tenemos navidad, tú tampoco tendrás una navidad feliz, no habrá descanso hasta que nos entreguen a nuestros hijos”.
Un normalista de Ayotzinapa, denunció “estamos cansados de que el gobierno mande a reprimirnos, estamos hartos de instituciones corruptas, ligadas a la delincuencia”.
Tras de sí, dejaron pintas como “fue el Estado”, “narco protegido”, “impulsemos la revolución”, “la justicia no vendrá de quienes violan las leyes para enriquecer sus bolsillos”, “¿cuántos más?”, mientras algunos policías ministeriales observaban la marcha detrás de la reja de un edificio cerrado con llave.
Un grupo de soldados que estaba en el lugar salió de las instalaciones sin confrontarse con los manifestantes, que exigieron su salida.
Al salir, el contingente de padres y alumnos se separó de los maestros por el incendio de una camioneta y un automóvil de la Policía Ministerial, donde explotaron cartuchos útiles, y los primeros regresaron al Zócalo por el encauzamiento del río Huacapa, y los docentes por el bulevar y la avenida Lázaro Cárdenas.




