Muestran exposición fotográfica de familiares de desaparecidos de la guerra sucia
* Los rostros de la espera consta de 36 placas
* La Fiscalía Especial presenta la recopilación que estará montada hasta el 26 de marzo en la Universidad Americana de Acapulco
Xavier Rosado * La exposición Los rostros de la espera, una recopilación de 36 fotografías de los familiares de los desaparecidos en la guerra sucia de los años setenta, presentada por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado se presenta del 22 al 26 de marzo en la entrada principal de la Universidad Americana de Acapulco.
Los rostros de la espera son 36 retratos de habitantes de poblados como Atoyac, Tenexpa y Piloncillos que se vieron afectados por el movimiento campesino, así como sus testimonios en los que manifiestan la incertidumbre de no saber el destino de sus más allegados.
“La guerra sucia, un tiempo sin tiempo, un llanto sostenido a lo largo de 30 años, un hito de angustia, de tortura psicológica adivinando el paradero de los desaparecidos. Para los familiares que esperan, ellos mismos son víctimas, que le piden préstamos al tiempo para no morir sin antes saber qué pasó con su hijo, su hija, sus esposos, padres o hermanos”, se lee en un texto de presentación de la exposición.
El material fue recopilado por Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado en los poblados de San Juan de las Flores, Tenexpa, El Ticui, Los Piloncillos, San Luis San Pedro, Río Chiquito, San Francisco del Tibor y la mayoría de Atoyac.
Entre las preguntas que se muestran en la exhibición se encuentran las siguientes: ¿por qué se asesinó en un paredón de la escuela de Piloncillos a seis hombres inocentes? y ¿por qué se llevaron a casi 100 hombres de El Quemado asesinando a algunos y a la mayoría los encerraron en la cárcel cinco años sin delito?
Cada rostro presenta al calce de la fotografía un testimonio, como el de María Luisa Vázquez Baltasar, de Atoyac: “fui pa’acá, pa’ ‘El cuartel de la muerte’ y no, no estaba ahí… me decían ¿para qué lo quiere? Ya esos ya los perdieron”.
Al tomar la foto de Mónica Acosta Serafín, declaró: “mi hermano iba pa’ la milpa cuando lo encontraron los estos judiciales pues y se lo llevaron y ya no supimos de él”.
“A mi hermano lo mataron en el 72 (1972) en tiempos de la guerra sucia, con las torturas nomás no aguantó”, expresó Rosario Dionisio Chávez de San Francisco del Tibor.
El hermano de Lucio Cabañas, Pablo, cuya foto forma parte de la exposición, dijo: “yo fui detenido en enero de 1972 en Sonora, donde trabajaba como maestro, me torturaron nada más por ser hermano de Lucio Cabañas”.
El encargado de la fiscalía de asuntos del pasado, Antonio Iturio Nava, manifestó que el objetivo de la exposición es mostrar la angustia en la que viven cientos de personas afectadas por la guerra sucia y sobre todo buscar que casos como éstos no se vuelvan a repetir.
“Es un dolor que ocasiona a toda una familia en el cual es afectada en todas formas, como falta de dinero, vestido y educación que es lo más importante en nuestras vidas para forjar un futuro; en la guerra sucia fueron decenas de familias que no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela por que faltó el padre o el hermano quien era el único sostén de la casa”, indicó Iturio Nava.
Agregó que la fiscalía está avanzando en las investigaciones “y se espera que pronto tengamos buenos resultados, para así darle respuesta a tanto dolor sufrido entre los familiares de los desaparecidos. La medicina para ellos es el saber donde están, eso es justicia, es paz en el corazón”.




