Muere a los 91 años Ray Bradbury, uno de los padres de la ciencia ficción escrita
DPA
Nueva York
El escritor estadunidense Ray Bradbury, autor de la novela Fahrenheit 451, murió a los 91 años, según confirmó ayer a DPA la editorial Harper Collins en Nueva York.
Entre los grandes éxitos del maestro de la ciencia ficción, que falleció el martes en Los Angeles, figuran la serie de relatos Crónicas marcianas y el libro de cuentos El hombre ilustrado, además de Fahrenheit 451, la novela de 1953 que 16 años más tarde llevó al cine François Truffaut. Tanto la novela como la película están consideradas un clásico.
“En su carrera de más de 70 años Ray Bradbury estimuló a generaciones de lectores a soñar, pensar y crear”, indicó un comunicado de la editorial. “El prolífico autor de cientos de historias breves, casi 50 libros y numerosos ensayos, óperas, piezas teatrales y televisivas fue uno de los autores más respetados de nuestro tiempo”, añadió el texto.
Bradbury recibió una mención del comité de premiación de los Pulitzer, ganó el premio Emmy y fue nominado al Oscar por el guión del clásico de Melville Moby Dick de John Huston en 1956.
Ya de niño Bradbury se devoraba los libros, ya sea de Edgar Allan Poe o Julio Verne y sobre todo del autor de Tarzán Edgar Rice Burroughs. Influenciado por el mundo de la fantasía, poco después comenzó a escribir sus propias historias. Nunca tuvo un diploma universitario: “Las bibliotecas me educaron. No creo en las escuelas y universidades”.
Bradbury era un fanático de Charles Addams, el creador de la Familia Addams. También le gustaba mucho Peanuts (Snoopy). Su mujer Marguerite murió en 2003 después de 57 años de matrimonio. El autor tenía cuatro hijas y ocho nietos.
Una prolífica carrera
El escritor firmó más de 500 títulos en su larga carrera.
Relatos, poemas, novelas, piezas de teatro y guiones de cine y televisión. Los críticos hablaban de él como un maestro de la observación detallada y un virtuoso del idioma que siempre creaba nuevas e impensables imágenes.
Bradbury publicó su perturbadora novela Fahrenheit 451 en 1953, que François Truffaut adaptó a la gran pantalla en 1966 con Oskar Werner y Julie Christie como protagonistas. En su obra, el autor dibuja una sociedad represiva donde los libros están prohibidos.
En el libro Bradbury cuenta la historia de una dictadura en la que están prohibidos los libros. Los bomberos se encargan de rastrear los libros que quedan y de quemarlos. Pero el joven bombero Guy Montag duda sobre su trabajo después de hojear algunos ejemplares que se lleva en secreto. La relación con una mujer joven y los eventos traumáticos que se desencandenan durante su servicio fortalecen este escepticismo.
La historia no sólo es una fuerte crítica a los regímenes totalitarios, sino que cuestiona la indifencia y la postura acrítica de la sociedad de consumo que hace posible una situación de ese tipo. El título hace referencia a la temperatura: a los cerca de 233 grados Celsius el papel se enciende solo.
Bradbury relató en algún momento que la inspiración para su libro llegó al ver a una pareja paseando: a pesar de que pasaba una hermosa noche junto a su marido y su perro, la mujer seguía con sus auriculares una novela en una pequeña radio.
Muchos vieron en esa aobra un ataque a la persecución de comunistas bajo Joseph McCarthy. La novela fue traducida en numerosos idiomas y popularizó el nombre de su autor.
Por eso, no le hizo ninguna gracia que Michael Moore utilizara el mismo título para su premiado documental sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 Fahrenheit 9/11. “Michael Moore es un maldito saco de basura. Eso es lo que pienso de él. Me ha robado el título y ha cambiado las cifras sin haberme pedido permiso jamás”, dijo abiertamente.
En 1997, en su visita a la Feria del Libro de Buenos Aires, un Bradbury de pelo blanco y anteojos relató cómo fueron sus primeras aproximaciones al género: “Cuando tenía ocho o nueve años comenzaron a aparecer las revistas de ciencia ficción en Estados Unidos. Yo quería vivir en las revistas, en sus edificios, quería ser parte de ese futuro”.
“En 1929 llegó la Gran Depresión, y comencé a coleccionar las revistas de Buck Rogers… Los chicos se reían de mí, porque yo creía en el futuro”, señaló.
En ese entonces también se refirió a los inicios de su carrera. Contó que cuando intentó que le publicaran su primer libro, recibió como respuesta: “No queremos historias cortas, porque nadie las lee, queremos una novela”. De allí surgió la idea de unir varios de sus relatos en Crónicas marcianas.
Aunque nunca recibió el codiciado premio Pulitzer, en 2007 el jurado le otorgó una mención especial por su “productiva e influyente carrera”.
Tampoco se llevó un Oscar, pero fue nominado por el guión del clásico de Melville Moby Dick de John Huston en 1956. De todas formas recibió varios galardones, entre ellos el Emmy por el guión de The Halloween Tree, para la cinta animada basada en el libro del mismo nombre.
Bradbury solía reunir dinero para las bibliotecas, a las que amaba: “Las bibliotecas me educaron. No creo en las escuelas y universidades”. Aún a los 91 años escribía a diario, incluso durante su enfermedad. Su mujer había muerto en 2003 después de 57 años de matrimonio.
En su visita por Buenos Aires narró una anécdota: “Hace unos 20 años fui invitado a ver las primeras imágenes televisadas de Marte. Un reportero de la NBC me interrogó: ‘Usted estuvo escribiendo desde siempre sobre la vida en Marte. ¿Cómo se siente ahora que han llegado allí y no hay seres vivientes?’ Yo le dije: ‘Tonto, tonto, hay vida en Marte, nosotros somos los marcianos’”.
Y siguió: “Si me preguntan cuál es el día más feliz de mi vida, respondo que todos los días, porque estoy haciendo lo que quiero hacer”.




