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Es doloroso, pero existe la posibilidad de que los demás normalistas estén muertos, dice el arzobispo

*Para Carlos Garfias “la lamentable noticia” podría ser a la vez la solución del conflicto que se ha hecho grande, dentro y fuera de México, y convoca al diálogo

Mariana Labastida

El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, dijo que la confirmación de que los restos encontrados en Cocula coinciden con uno de los normalistas desaparecidos, es “algo muy doloroso”, pues queda la posibilidad de que todos o varios de los estudiantes estén muertos también.
El prelado católico consideró que conocer “la lamentable noticia”, podría ser a la vez la solución del conflicto que se ha hecho grande, dentro y fuera de México.
Garfias Merlos convocó a que a través del diálogo se generen los cambios sociales que se necesitan, luego de la participación ciudadana que detonó con la agresión a los jóvenes de Ayotzinapa, por la “inconformidad que estaba solo contenida”.
En el comunicado dominical, el arzobispo se refirió al diálogo social, para que los ciudadanos construyan la paz, desde el cual se pueden fortalecer los lazos necesarios dentro de las sociedades, para generar consensos sobre la forma de promover los cambios que se requieren para mejorar las condiciones de vida de todos los mexicanos.
“Participemos y promovamos el diálogo social, como instrumento privilegiado de participación y corresponsabilidad ciudadana”, dijo Carlos Garfias.
Externó su solidaridad con los padres de los desaparecidos, “la exigencia de encontrar a los desaparecidos, de justicia y de cambios en la manera de gobernar, ha activado, de una manera inesperada, la participación ciudadana”.
Sobre la confirmación de que uno de los huesos encontrados en bolsas de basura en Cocula, es de Alexander Mora Venancio, uno de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, el arzobispo dijo que con ello “está expresada” la posibilidad de que todos o varios de los estudiantes estuvieran muertos.
Agregó que la idea de que el resto de los fragmentos pertenezcan a otros jóvenes, “es algo muy doloroso, que todo todo mundo esperaba que no fuera a suceder”.
Agregó que con “todo el dolor, el sufrimiento e implicaciones” que tiene la noticia para familiares y quienes están siendo afectados directamente, también es una señal de que pudiera ser el principio de la solución del conflicto, que se ha hecho “muy grande ya”.
Garfias Merlos dijo que la Iglesia seguirá presente, acompañando a las familias de los desaparecidos, en particular a la del joven que ya se confirmó que murió, para darles consuelo. Que en el caso de las familias de los desaparecidos de Tecoanapa, son con quienes más cercana ha estado la Iglesia y continuarán según se los permitan.
El arzobispo indicó que le corresponde al gobierno dar la certeza de qué pasó con el resto de los desaparecidos, dar información de la investigación y que el acompañamiento a las familias también debe de ser de las instituciones.
De la llegada de la Gendarmería, el arzobispo de Acapulco subrayó que la protección y seguridad que da no debe ser sólo para los turistas, sino para todos los ciudadanos del municipio y del estado, en referencia a las quejas de que los gendarmes solo están en las avenidas Costera y Cuauhtémoc, y no en las colonias de la zona conurbada.
“Las cosas que se tienen que ir que dando, hay que dar tiempo para ir teniendo las condiciones de seguridad”, aseguró.
Añadió que espera que la llega de los gendarmes pueda beneficiar a la ciudadanía y se han tenido señales de que está empezando a llegar más turismo a Acapulco, a partir del anuncio de la llegada del grupo especial de la Policía Federal.
En el comunicado dominical, Garfias Merlos manifestó que el tiempo de Adviento, que inició el domingo 30 de noviembre, también es un periodo de esperanza, de fe, para el cambio de actitudes ante la violencia, ante la inseguridad y los conflictos. “Necesitamos liberarnos de las actitudes de miedo, el individualismo y la indiferencia, fortalecer una actitud de esperanza que active nuestra energía, para participar en la construcción de una sociedad sin violencia y con oportunidades para todos”.
En el contexto de zozobra y de incertidumbre social que tenemos, dijo el arzobispo, ante la crisis social y política que se ha manifestado, “nos permite percatarnos que algo nuevo está por suceder”.

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