Carlos Pérez Aguirre
Cárdenas, de la política de partido a la política de ciudadanos
La política no es para los militares con mando y en el ejercicio de sus funciones. Déjese esta tarea a quienes tienen responsabilidades políticas, porque sería muy grave que ahora las decisiones políticas del gobierno y sus voceros se ubicaran en las fuerzas armadas. Cuauhtémoc Cárdenas.
Ayer se recordó otro episodio violento de represión, encono demencial y asesinato que fue cometido en el gobierno de Ángel Aguirre contra estudiantes de Ayotzinapa, de ese episodio del que todo parece indicar que la orden de desalojo partió del entonces secretario de Gobierno, Humberto Salgado –por cierto aún en funciones en el gobierno de Rogelio Ortega–. La razón de ese funesto evento sucedido en 2012 fue la cerrazón del gobierno estatal ante una solicitud de audiencia negada de manera reiterada, que provocó el estrangulamiento de la vialidad como recurso último de los estudiantes normalistas para ser escuchados. En ese incidente, según publicaron los medios en su momento, también participó la Policía Federal.
La génesis del conflicto entre el gobierno Aguirrista y Ayotzinapa se remonta a la etapa abiertamente priista –después fue de priista soterrado- del ex gobernador (postura política que nunca realmente abandonó), el desencuentro acuñado se trasformó en odio, y de ahí a los hechos terribles del 12 de diciembre de 2012 y de Iguala. Por ello, como han demandado en diversas ocasiones los ciudadanos, de lo cual hacemos eco en esta columna, debe juzgarse a los involucrados gubernamentales en ambos eventos, y de encontrarse culpables ser castigados con todo el peso de la ley. Razones para que los ciudadanos y diversas organizaciones desconfíen de las instituciones del estado sobran, pero esta desconfianza nace de la forma en que las han operado los que las han encabezado, tal es el caso del PRD, institución partidista que fue construida con el sacrificio y la sangre de miles de ciudadanos, y que constituyó una esperanza democratizadora para el país y una expectativa para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, situación que en el DF se cumplió al palparse un cambio de las formas de gobernar, más cercanas a la gente.
Sin embargo, la dirección de Los Chuchos, por intereses y conveniencias, torció el camino de ese partido llevándolo a su actual crisis. Votaron reformas que, como la educativa y la energética, son contrarias a los intereses laborales de los trabajadores y al patrimonio de los mexicanos, impusieron gobernantes sin principios y algunos ligados a la delincuencia, se conformaron en camarilla para perpetuarse en el aparato partidista. La muestra de esta total falta de elementales principios de decoro en el PRD de Guerrero, y su ya evidente envilecimiento, se refleja en el nombramiento del diputado Jorge Salgado como dirigente del partido, cuando todos saben que llegó ahí con el manto protector de corrupción del secretario de Finanzas del gobierno aguirrista sin ningún merecimiento, militancia o principios, y además fue denunciado en los medios de difusión por estar trasladando millones de pesos en efectivo, como si de lavado de dinero se tratara. Luego entonces, no se sorprendan por el encono del pueblo contra éste y otros partidos, que han traicionado y lucrado con la buena fe ciudadana. Por ello, el obligar a varios dirigentes, perredistas y de movimiento ciudadano (recordemos los comentarios que después de los hechos de Iguala regalaba el señor Wences a quien quisiera escucharle, en el sentido de que los muchachos necesitaban “un escarmiento”, o las abiertas declaraciones del diputado y supuesto líder campesino, el del sombrerito, que declaraba a la prensa, sin pudor, que debían ser cerradas todas las escuelas normales rurales) nos hace preguntarnos ¿habrá realmente algo que reclamar a los ciudadanos que hicieron marchar a estos dirigentes cargando letreros injuriosos?
Sin embargo, tendrán que diferenciar muy bien, porque Cuauhtémoc Cárdenas fue agredido por un enardecido grupo –ahora sabemos que de provocadores–, y este emblemático personaje de vocación democrática a toda prueba renunció con dignidad al partido por él fundado y ahora corrompido, tanto como el PRI que en su momento también abandonó. Cárdenas, como incansable luchador social, escribió el viernes un importante articulo que es doctrina y planteamiento estructurado de asuntos por resolver y demandar, con contundencia y basado en la ley. También diversos personajes de la política y de la izquierda, incluidos diputados y senadores de Movimiento Ciudadano, que defienden los interés de los trabajadores y de los ciudadanos, como los articulistas y las plumas sensibles hacen razonar, y descubren las corruptelas y maniobras represivas y asesinas del poder, poniendo incluso en riesgo su propia integridad; recordemos que también se agredió a Javier Sicilia y a Adolfo Gilly, escritores no ligados al poder y con indudables principios democráticos. Titishando. Los militares tendrán que leer bien las palabras de Cuauhtémoc, hijo de un general que también fue presidente de México, y que conoce bien el pensamiento, la lealtad a la patria y la composición del instituto armado. Lo dicho por los científicos de diversas instituciones superiores respecto de las características de una cremación, y que descalifica con criterios rigurosos lo dicho por Murillo Karam, hace desconfiar aún más de la versión, el papel y las investigaciones del gobierno federal.




