Respuesta de Carmen González Benicio a las acusaciones del Club de Periodistas
Algunos integrantes de la organización llamada Club de Periodistas, señaladamente su presidente Miguel Ángel Mata, desarrollan una campaña en redes sociales y en algunos medios electrónicos de alcance nacional, en contra de la reportera de este periódico, Carmen González Benicio, corresponsal en La Montaña con sede en Tlapa.
La acusan sin ningún fundamento de que la compañera fue parte del “jurado popular” que les impuso el Movimiento Popular Guerrerense, luego de que integrantes de éste los retuvieron el pasado sábado pasado tras un enfrentamiento en un salón de fiestas donde la agrupación llevaba a cabo una ceremonia de entrega de premios a periodistas del estado.
La siguiente es una relatoría de Carmen González sobre su actuación ese día, en la que se desmienten rotundamente las dolosas y sospechosas acusaciones de Mata y de otros miembros de su organización.
Señor director:
Quiero compartir con los lectores de El Sur mi actuación, paso a paso, durante el conflicto que enfrentó a miembros del Movimiento Popular Guerrerense (MPG), que desde el 17 de octubre mantiene ocupado el Palacio Municipal de Tlapa en solidaridad con los normalistas de Ayotzinapa y los padres de los 43 estudiantes desaparecidos, y miembros del Club de Periodistas del Estado de Guerrero, que celebraban una ceremonia de entrega de premios en el salón de fiestas Quinta San José, ubicado a dos cuadras del zócalo de Tlapa el pasado sábado 13 de diciembre.
1.- Como a las 6 de la tarde de ese día, recibí una llamada del coordinador de Información de El Sur, Daniel Velázquez, quien me pedía indagar sobre la información llegada a la Redacción en Acapulco de que un grupo de periodistas que estaban en una ceremonia de entrega de premios a colegas habían sido retenidos por miembros del MPG. No se me indicó el lugar preciso en el que estaban reunidos los colegas, por lo que llamé a Salomón González, de quien sabía pertenecía al Club de Periodistas para que me dijera qué pasaba. La respuesta fue que él no había ido a la reunión y que hacía meses había abandonado esa organización por “cosas que no le gustaron”, pero sabía que ahí se iban entregar premios y que había habido intercambios verbales y golpes entre ambos grupos y que sabía que a algunos se los habían llevado al ayuntamiento, no me supo decir a quienes, por lo que me trasladé al lugar.
2.- Al llegar al Palacio Municipal me identifiqué con los que estaban afuera diciéndoles que iba del periódico El Sur porque me habían dicho que había personas retenidas. Me dijeron que esperara, y ya eran como las 7 de la noche. Una profesora entró a la sala de regidores y minutos después salió para decirme que podría pasar, que estaban adentro, pero que sólo escucharía y podría tomar fotos.
3.- Al entrar me encontré con cinco personas, dos sentadas en el suelo y los otros en sillas. Había más vacías por lo que me senté en la primera al lado de Julio Ayala, según me enteré después que se llamaba, y del resto solamente reconocí a Brenda Nava, que dirige un interdiario que circula en la región.
Me sentí incómoda porque ellos iban ataviados con sacos y ropa formal y las mujeres con vestidos de fiesta y tacones y yo llegué en short, playera y tenis, sin calcetas porque ese sábado era mi día de descanso y estaba haciendo cosas de la casa. Pasadas las 3 de la tarde me llamó la auxiliar de la Redacción del periódico para pedirme que investigara sobre un regidor asesinado del municipio de Copanatoyac, datos que conseguí y envié pronto.
4.- Más tarde recibí la llamada del compañero Daniel Velázquez para pedirme que verificara información sobre una entrega de premios en que periodistas habían sido “secuestrados” por maestros porque lo habían hecho público, por lo que sólo tomé mi cámara y fui a buscar el lugar.
Al ocupar una de las sillas vacías, uno de los integrantes del MPG les dijo a los colegas retenidos que yo era la reportera de El Sur y que iba a escuchar lo que ahí se dijera para informar y les explicó que primero hablarían ellos y después les darían la voz para que dieran sus versiones.
Uno de los del MPG comenzó diciéndoles que estaban en el lugar porque no atendieron el llamado que les hicieron de que suspendieran su actividad porque tenía tintes electorales ya que tenían conocimiento de que estarían los presidentes municipales de Alcozauca, Olinalá y Cochoapa el Grande, así como el diputado local, Arturo Bonilla y el diputado federal, Manuel Añorve Baños, todos del PRI, y que por eso habían acudido al salón en que desarrollaban su actividad.
Les cuestionó que en lugar de dialogar con ellos cuando fueron a la Quinta San José, cerraran la puerta y luego les ofrecieran organizar una conferencia de prensa para escucharlos para finalmente se dieran las agresiones contra los del MPG.
También les criticó que no escribieran las cosas “como son” y que no dieran cuenta de lo que acontecía sobre la lucha de los normalistas. A cada comentario los del Club de Periodistas querían intervenir y los del MPG les remarcaban que después tendrían su oportunidad.
La misma persona dijo que no era por halagar, pero que estaba ahí la compañera de El Sur que escribe “lo que es y así deberían ser ustedes”. Al decir esto Mata dirigiéndose hacia mí les dijo a sus colegas como en broma que yo era la consentida del MPG, otros que yo era la reportera de la fuente y uno que yo estaba muy cercana a ellos. Ante eso les comenté que es lógico que yo cubriera la fuente porque soy la única reportera de El Sur en el municipio y la única que hace el trabajo diario en la región de La Montaña.
Ahí el mismo integrante del MPG les remarcó que ellos les fueron a pedir que suspendieran su actividad porque así estaba en los ejes de la Asamblea Nacional Popular, que no se dieran actos político electorales y ese convivio de periodistas con presidentes y diputados adquiría ese cariz.
Habló entonces uno de los tres policías comunitarios de la comunidad de Tototepec que se encontraban en la reunión y que se mantienen en el plantón para resguardarlo y por su comentario supe que había estado en el salón donde comenzó el conflicto con los colegas.
Él también cuestionó el trabajo de los periodistas, de cómo “distorsionan las cosas”, de que debían solidarizarse con el problema de los normalistas porque para ser periodista un maestro debió enseñarles a leer. Les dijo que en la policía comunitaria se necesitaban manos porque los gobiernos no hacían nada para componer los caminos, que estuvo mal que en lugar de hablar los recibieran con insultos y a golpes y otras cosas. Entré sin grabadora y todo se quedó a lo que escuchara.
Una profesora insistió en acusarlos de que golpearon a los del MPG que fueron al salón de fiestas y que lesionaron a dos de sus compañeros y que no aceptaran suspender su actividad, ante los hechos violentos contra los normalistas en Iguala.
5.- Mientras seguían hablándoles –nunca entendí que allí se estuviera llevando a cabo un “juicio popular”, pues el que se le impuso al diputado Daniel Esteban González fue en la calle ante unas 500 personas– me dijeron que me acercara al lugar donde estaba uno de los militantes del MPG lesionado –tenía un descalabro en el lado derecho de la cabeza– para que le tomara la foto ya que en ese momento lo revisaría un médico legista que llevaron ellos. Así que me acerqué y volví a la silla. Tomé algunas fotos a los integrantes del Club.
Después de atender al lesionado, la persona que se identificó como médico intervino para decir que iba a revisar a los periodistas, que llevaba equipo para determinar su estado de salud y uno de ellos, el de más edad, quien se dijo que era columnista de Controversia, aceptó la propuesta porque se declaró hipertenso y que consideraba necesario el chequeo, así que lo revisaron. Después supe que se trataba de Fabián Herrera Ruiz.
La mujer que se identificó como esposa de Mata –Silvia Inées Borja Arteaga– pidió que a ella también la revisara el médico y le diera un analgésico porque su brazo le dolía producto del forcejeo que hubo afuera de la Quinta San José; los demás dijeron que estaban bien y una profesora se agregó a la revisión porque dijo que a ella la esposa de Mata la había jaloneado y tenía inflamado un brazo.
Ante eso, el médico procedió a revisarlos y las intervenciones de los del MPG siguieron.
6.- Entró uno del MPG para decir que tenían información de que los periodistas estaban enviando información de que los tenían secuestrados y que eso no era cierto por lo que debían desmentirlo, ya que se los llevaron para “aclararles las cosas”.
Eso reavivó los ánimos de confrontación entre integrantes del MPG, mujeres sobre todo, contra los cinco retenidos –yo no vi más en el lugar donde estaba– pero dijeron que ellos no habían hecho eso, pero que si dejaban salir a uno de ellos a platicar con otros compañeros que estaban afuera lo solucionaban, pero determinaron que mejor entrara uno de éstos, así que salió uno del MPG y lo seguí, pero afuera no había nadie, alguien dijo que los miembros del Colegio de Periodistas que esperaban afuera se habían ido a cenar.
Al entrar de nueva cuenta, la situación estaba tensa, los del MPG les insistieron en que debían aclarar esas situaciones difundidas en las redes sociales y en Milenio Televisión. Lo negaron y dijeron que ellos no tenían sus celulares.
7.- Los del MPG dejaron de hablar y les dijeron a los periodistas que tenían su turno para dar a conocer su versión. Mata dijo que su actividad era de periodistas y que no habían invitado a ningún presidente municipal, ni diputado porque no era su estilo y que la actividad la hacían los integrantes que se cooperaron para los reconocimientos a diferentes colegas.
Dijo que si los del MPG querían disculpas él las daba porque era el presidente y les daba su nombre y pidió el de los presentes, pero le respondieron que por acuerdos internos no los proporcionaban. Mata siguió tratando de explicar y en un momento reconoció que las cosas se habían salido de control y por eso habían llegado a ese punto.
Dijo que ellos llegaron tarde a la ceremonia y que ya iban con temor porque les habían dicho que Mario Basurto Medellin, uno de sus ex integrantes –porque “lo sacamos por corrupto”– los pretendía boicotear enviándoles grupos de choque por lo que al ver a la gente y algunos encapuchados pensaron que eran los enviados por Basurto y por eso cerraron la puerta, para después intentar dialogar, por lo que aceptaba dar las disculpas.
Comentó que como periodistas daban cuenta del asunto de los normalistas tanto que algunos trabajos premiados eran sobre ese tema.
Por su parte Julio Ayala dijo que estaban en la Quinta San José para una actividad de periodistas y que no sabían que debían pedir permiso al MPG para sus actividades, además de que había muchas formas de pensar y de escribir.
8.- La participación fue interrumpida porque el médico dijo que después de revisar al periodista con un problema de hipetensión consideraba necesario que fuera llevado al ISSSTE para que lo revisaran y así evitar complicaciones. Eso desató nueva polémica porque uno de los integrantes del MPG dijo que no se lo llevaran, que antes terminaban la reunión. El medico insistió, pero su solicitud fue rechazada. Entonces Julio Ayala, que como ya escribí estaba a mi lado,
me pegó con su mano, haciendo señas de que interviniera.
El que le negaran la atención, como reportera y como ciudadana, no me pareció adecuado por lo que pedí que permitieran que fuera al médico porque era un asunto delicado, y la respuesta que recibí fue que me callara, que ellos eso lo resolvían y que si ya había aguantado horas
qué más daba otros 10 minutos. Ese punto generó discusión y finalmente los integrantes del MPG decidieron que saldrían a sesionar afuera de la sala de regidores para determinar lo que procedía.
En ese lapso, me quedé sentada, en espera de lo que acordaran. Entonces intercambiamos comentarios con los cinco retenidos, el primero que salió de uno de ellos era que serían la nota del día siguiente, les respondí que a veces eso pasaba y que aunque no nos gustara debíamos cubrir la nota.
Brenda Nava me preguntó qué creía que les iban hacer, mi respuesta fue natural. Los van a dejar libres, respondí de acuerdo con la tendencia que he documentado del movimiento. Dijo que no lo creía porque les habían dicho que se los llevaría la policía comunitaria.
Le remarqué que eso era lo que veía en el movimiento porque así lo habían hecho con el diputado Daniel Esteban, al que se le hizo “juicio popular”, y a tres trabajadores del ayuntamiento que retuvieron porque entraron a sus oficinas por unos papeles.
Los colegas me empezaban a decir que los del MPG llegaron agresivos a la Quinta San José y que por eso se salieron las cosas de control, y entonces una maestra que entró a dejar una botella con agua y vasos, les dijo que me contaran las cosas como habían pasado y que ellos, los periodistas, fueron los que empezaron los golpes. Y les ofreció agua, algunos se sirvieron, pero luego entró otra profesora y se quejó porque el agua la llevó para los policías comunitarios que allí se encontraban y dijo que si querían comprar le dieran dinero y ella se las traía.
La plática se suspendió porque entró la comisión del MPG a decirles que se iban a ir, pero debían aclarar que no estaban secuestrados como se habían difundido en redes y otros medios, que saldrían a la plaza a decirlo públicamente frente a la gente que se encontraba y que lo harían ante los medios locales y que pagarían la curación al descalabrado, el medicamento y atención del médico; éste les dijo que no se espantaran, que el servicio era caro, pero sólo cobraría 2 mil 900 pesos por todo.
Mientras escuchaban no se les veía conformes, pero aceptaron dar las disculpas y pagar 3 mil pesos, que reunirían con la vaquita de sus compañeros y llamaron a uno de sus colegas que estaba afuera para ponerse de acuerdo.
No me fijé en qué momento entregaron el dinero ni a quien se lo dieron porque ya todos estaban parados y habían entrado otros del MPG y les dijeron que les darían sus teléfonos que cargaban en una bolsa, para que no dijeran que se los robaron.
9.- Salí primero para tomar las gráficas, afuera ya estaban unos medios locales y Ricardo González del canal 10 local y varios aficionados grabando con sus celulares, por lo que nos dijeron que nos quitáramos porque no veían.
Mata tomó la voz para dar las disculpas por lo ocurrido, pero los presentes le dijeron que eran fingidas y que debía decir las cosas como pasaron por la tarde en la Quinta San José. Le gritaron y volvió a participar sin convencer a los del MPG. Entonces éstos pidieron que hablara la mujer que golpeó al integrante del MPG y que todos lo habían visto, y como la disculpa de la esposa de Mata no los convencía, le gritaron e insultaron por “no reconocer su error”. Eso estaba abriendo una nueva discusión y los oradores pararon y les dijeron que se podían ir. Antes habían escuchado a tres oradores que les cuestionaron su forma de hacer periodismo y la manera agresiva en que respondieron ante la llegada del MPG a su reunión.
10.- Después me alejé del lugar para subirme a un carro y desde ahí tomar fotos, ahí me quedé porque no puede bajarme ya que había mucha gente presenciando el acontecimiento y al concluir los periodistas fueron escoltados por los policías comunitarios hasta la calle.
Debo precisar que no pude enviar mi información vía correo electrónico porque desde mi casa me avisaron, como a las 9:15 de la noche que no había internet. Así que recorrí varios lugares sin éxito porque no tenían el servicio ya que lo habían quitado unas horas antes. Perdí tiempo y la información la dicté a una compañera del periódico.
11.- Eso fue lo que yo vi y escuché. Jamás me imaginé que sería acusada por Mata y Ayala, como los he visto en Milenio y escuchado al primero en el programa de radio de Ciro Gómez Leyva, de que yo participé en el “juicio popular” que se les hizo, y que incluso yo era la que conducía el mismo. Sigo sin entender cómo pudieron interpretarse mis dos intervenciones en la reunión –que además fueron ambas en su favor– como si yo fuera de la parte acusadora. ¿Acusadora de qué si yo no estuve en el enfrentamiento que tuvieron por la tarde afuera de la Quinta San José? Además, como lo relaté arriba, cuando salieron los del MPG a sesionar y tomar sus decisiones yo me quedé con los colegas platicando. Yo fui al lugar para cumplir una orden de trabajo de mi periódico y jamás estuve allí respondiendo a una invitación del MPG.
Estoy muy preocupada por el rumbo que pueden tomar estos acontecimientos. Si a los dirigentes del Club de Periodistas les molestó la nota que mandé a El Sur ese sábado ¿por qué no mandaron una carta al periódico? Si me hicieran ver que incurrí en imprecisiones, o incluso en falsedades, pues lo habría reconocido sin ningún problema. Yo soy reportera; estoy cumpliendo ocho años en El Sur, y conozco muy bien las obligaciones que impone la ética periodística.
Pero por lo que escuché ayer en el programa de Ciro Gómez Leyva, sé que Mata y sus colegas me iban a demandar penalmente. Anoche supe que acusan a ocho personas de agresiones, intento de privación ilegal de la libertad y tentativa de homicidio. Delitos graves que merecen pena de cárcel. Si mi nombre está allí sería una infamia y una vileza. Espero que el periódico me defienda y convoco a la solidaridad del gremio periodístico.
Atentamente
Carmen González Benicio
Corresponsal de El Sur en La Montaña




