Marchan 4 mil pobladores en la carretera en Ayutla y encaran a militares para que se vayan
*Participan padres de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos. Les cierran el paso los uniformados, armados con rifles de asalto, y policías. Los manifestantes exigen, además, respeto al libre tránsito y que los soldados desalojen las instalaciones de la Policía Municipal. El gobernador Rogelio Ortega solicitó su intervención y a él deben de recurrir, dice un mando castrense
Lourdes Chávez
Ayutla
Autoridades comunitarias y unos 4 mil pobladores dieron un ultimátum a los soldados destacamentados en la comandancia de la Policía Municipal de Ayutla de los libres para que salieran en media hora del municipio.
Luego de tres horas de diálogo tenso, porque los militares cerraron el paso a los manifestantes en la carretera federal Tierra Colorada-Cruz Grande, al sur de la cabecera municipal, se acordó vía telefónica una reunión hoy en Acapulco con el subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava, para discutir las demandas de los pueblos.
La exigencia de que salga el Ejército de esa zona se presentó al gobernador Rogelio Ortega Martínez el 7 de enero, cuando integrantes del Movimiento Popular de Ayutla lo obligaron a salir de un acto oficial y caminar con ellos hasta el Zócalo de la población.
Los dirigentes sociales han denunciado públicamente el incremento de militares en los retenes y el acoso de éstos a los grupos organizados.
Así que la manifestación y sus demandas eran conocidas por las fuerzas castrenses que ya los esperaban en la carretera encabezados por el comandante de la 27 Zona Militar con sede en Acapulco, Mario Lucio González Cortés, quien dio trámite a la exigencia.
El tema se discutió con anticipación entre las organizaciones que participan en el Movimiento Popular de Ayutla, que tiene tomado el Ayuntamiento por la presentación con vida de 42 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa detenidos-desaparecidos hace casi tres meses por policías en Iguala.
Ayer desde las 11 de la mañana los comisarios, delegados y pobladores se concentraron en las instalaciones de la unidad deportiva, y a la 1 de la tarde marcharon por la carretera federal a la comandancia de la Policía Municipal, donde está el campamento y el retén de militares de manera permanente.
Unos 500 soldados y policías municipales aguardaron a los manifestantes formados en hileras en todo lo ancho de la carretera con fusiles de asalto al frente.
Cuando la marcha se acercó a unos 300 metros los militares recibieron la orden de colgar sus armas en la espalda.
Los inconformes avanzaban con una bandera tricolor y entonaron consignas por Ayotzinapa, contaron del 1 al 43 en atención a los normalistas detenidos-desaparecidos y exigieron justicia.
Al frente del contingente unos 80 delegados acompañados por el abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra, pidieron hablar con el mando, para entregarles un escrito en el que exigen respeto al libre tránsito, que se retiren del municipio y desalojen las instalaciones de la Policía Municipal.
Argumentaron que la presencia militar es violatoria de la ley y no contribuye a reducir los niveles de inseguridad, pues los pobladores ya tienen un Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadano (SSJC) y la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) que se encargan de que haya paz.
Informaron que en una asamblea previa se acordó que sólo les darían media hora para recibir una respuesta. El mando que se presentó como coronel Radilla se negó a recibir el escrito porque dijo no tenía las facultades para hacerlo.
Pidió a los manifestantes recurrir al gobernador porque fue quien solicitó como autoridad civil la intervención de los militares, o bien que fueran a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Ante la insistencia, el coronel accedió a hablar con sus mandos, y 15 minutos después, a las 3 de la tarde, se presentó el general brigadier diplomado del estado Mayor, Mario Lucio González Cortés como responsable de las regiones Costa Grande y Costa Chica del estado.
El mando militar recibió el oficio y respondió que los soldados estaban ahí para hacer valer la ley de armas y explosivos, y ofreció dar trámite a la solicitud pero insistió “amablemente” a los manifestantes que ya se retiraran.
Pero al mismo tiempo un helicóptero de la Marina sobrevoló a baja altura sobre de los manifestantes y los soldados, lo que se tomó como una provocación, y los pobladores exigieron a gritos que lo retiraran.
Durante la interlocución, González Cortés pidió a la comisión de comisarios que se presentaran con sus nombres y localidades, mientras otros soldados los grababan en video y les tomaban fotografías, así como a las personas que protestaban en medio del diálogo público.
Un manifestante los encaró, “grábele primo, porque nosotros no nos vamos a ir, nosotros aquí trabajamos, de aquí somos”.
En corto, los comisarios y delegados valoraron que en los pueblos tocaran las campanas para convocar a más vecinos a la protesta.
Padres de los desaparecidos de Ayotzinapa encabezan la
demanda en Ayutla
Mientras esperaban una respuesta de los militares, al plantón en la carretera llegaron los padres de los normalistas desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa, quienes poco antes visitaron la casa de la familia de Alexander Mora Venancio, el único alumno identificado entre las cenizas que la Procuraduría General de la República (PGR) dijo que encontró en el río de Cocula, era de la comunidad El Pericón, municipio de Tecoanapa.
Los manifestantes entonaron consignas de apoyo, “no están solos”, “codo con codo, hombro con hombro, Ayotzi somos todos”, “queremos escuelas, queremos trabajo, no queremos militares”.
En ese momento se supo que cientos de militares de otro retén se habían trasladado a Ayutla, en el lado contrario, al norte, y fueron rodeados por los pobladores que bajaron de las comunidades al llamado de sus comisarios. Se quedaron encerrados soldados y pobladores.
En la carretera continuaban las consignas “vestido de verde olivo, políticamente vivo, no haz muerto camarada, tu muerte será vengada, y quién la vengará el pueblo organizado”, “por qué los asesinan, si son la esperanza de América Latina”, y parecía que se alistaban para avanzar con los padres al frente.
Las mujeres reclamaron a los militares que no detienen a los narcotraficantes pero se ensañan con los inocentes. Una ama de casa dijo que la presencia de los soldados era un insulto porque nada hicieron para parar a los criminales que secuestraban, asesinaban y violaban a sus hijas en esta región.
Ahora que la inseguridad está controlada y en manos de los pobladores, los uniformados hostigan, se burlan de ellos en los retenes de revisión y les preguntan por los “Ayotzinapos”, porque los pueblos organizados están apoyando la demanda de presentación con vida de los normalistas.
Se repliegan militares y manifestantes
Los manifestantes recordaron que el 7 de diciembre el gobernador Rogelio Ortega se comprometió con el Movimiento Popular de Ayutla a gestionar la salida del Ejército del municipio pero no hizo nada.
Un comisario que pidió reservar sus datos señaló que la gente está harta, que ya no le creen nada a los discursos del presidente Enrique Peña Nieto.
A las 3:40 de la tarde un grupo de madres de los 43 detenidos-desaparecidos comenzó a orar, todas se hincan en la carretera y la mamá de Bejamín Ascencio Bautista lo hace con una imagen del rostro de su hijo en la mano.
En ese momento se perfilaba que iban a continuar la marcha pese al bloqueo militar, pero recibieron una llamada para instalar una mesa de diálogo y discutir la petición de los pueblos.
A las 4 en punto se instaló una asamblea popular para resolver si se quedaban en plantón o se integraban a la mesa de trabajo con la Secretaría de Gobernación (Segob), hoy. Durante la siguiente hora y media, en reuniones cerradas y abiertas se acordó con el gobierno federal el repliegue de los militares al sur, hacia Cruz Grande, y los que estaban en el norte hacia Teconapa, al Norte. Lo mismo tendrían que hacer los manifestantes.
Sin embargo, los acuerdos de la comisión de diálogo tuvieron algunos tropiezos con los comisarios y delegados que opinaron que la reunión debería ser en Ayutla por seguridad, y para evitar posibles detenciones.
La discusión se alargó, los interlocutores pidieron no ser radicales y para garantizar su seguridad se integró una comisión de 80 representantes, para que los escucharan a todos en la reunión.
Los militares salieron del cuartel de la Policía Municipal a las 5:42, y se mencionaba que hacían lo mismo los soldados del otro lado de la ciudad. Sólo quedó un grupo reducido de uniformados sobre la carretera, mientras los comisarios se ponían de acuerdo para acudir a la mesa de hoy.




