Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Octavio Klimek Alcaraz

Resultados de la COP20 de Lima

 

Leí hace unos días en el semanario alemán Die Zeit, que las cumbres del clima mundial, son un poco como con el tráfico, en nuestro caso el de la ciudad de México. En el camino todos deben viajar siempre en un mismo sentido, pero cada conductor conduce a una velocidad diferente, y además algunos van haciendo cambios de carriles en la avenida, así la caravana va avanzando lentamente. Sin embargo, finalmente nadie debe quedarse atrás: las decisiones se deben tomar por unanimidad. Por ello, las caravanas del cambio climático avanzan lentamente, unos países conducen más rápido, otros son más lentos.
Uno puede desesperarse ante la lentitud de muchos conductores. Ya que a este ritmo, es cada vez más improbable lograr el objetivo común: un tratado internacional sobre el clima, en donde se asegure, que la tierra no se caliente más de dos grados centígrados en promedio. Según los reportes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse para el mundo en un 40 a 70 por ciento en 2050, y casi a cero a finales de siglo. Los científicos del IPCC consideran que por encima de este umbral las consecuencias pueden llegar a ser irreversibles para la humanidad.
Una cosa está clara: si la sociedad avanza en promedio muy lento, serán los metros finales del camino más difíciles y por lo tanto más caros. No obstante, este tipo de conferencias son la única manera de lograr un acuerdo sobre normas comunes para los países integrantes de la caravana climática.
Al respecto después de dos semanas de negociaciones, en Lima, el 20 Período de Sesiones de la Conferencia de las Partes (COP20) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), acordó los primeros esbozos para un tratado climático global. Los 195 países participantes decidieron hasta el domingo 14 de diciembre, los puntos clave para el acuerdo, que se aprobará de forma vinculante en la COP 21 de París, en diciembre de 2015, para que entre en vigor en 2020.
Como se narra en diferentes medios de comunicación, el ministro de Medio Ambiente del Perú, Manuel Pulgar Vidal, anunció el acuerdo el domingo 14 en la madrugada entre los aplausos de los delegados. La conferencia, que comenzó el 1 de diciembre, estaba destinada a terminar el viernes 12 de diciembre, pero se tuvo que ampliar dos días más. El nuevo documento de siete páginas, denominado Llamado de Lima para la acción climática, ha sido calificado como de “consenso mínimo” (http://unfccc.int/resource/docs/2014/cop20/eng/l14.pdf). El texto adoptado salvó la cumbre de Lima del fracaso, pero no puede ser celebrado como un éxito. En especial se definen criterios muy vagos para los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero. Por ello, ha sido calificado por organizaciones ambientalistas de un “texto peligrosamente débil.”
El Llamado de Lima para la acción climática se trata de un texto que servirá como base para seguir negociando con el objetivo de lograr un nuevo pacto ambiental mundial en la próxima cumbre mundial de París, en diciembre de 2015. De hecho se incluye en un anexo el borrador del texto de negociación de 37 páginas sobre las opciones del acuerdo para la COP21 de París y decide que el Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Durban para la Acción Reforzada deberá intensificar su trabajo, con el propósito de hacer disponible un texto de negociación antes de mayo de 2015.
En el citado texto se reitera la invitación a que los países integrantes de la CMNUCC comuniquen a la Secretaría Ejecutiva de la convención sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, que están destinadas al logro de los objetivos de la Convención. Esto, con anticipación a la COP21 de París, y se invita a las partes a hacerlo hacia el primer trimestre de 2015, para el caso de aquellos países que estén preparados para ello.
Asimismo, se indica que los países integrantes de la CMNUCC deberán anunciar antes del 1 de octubre de 2015 sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Un mes después, para el 1 de Noviembre de 2015, la Secretaría Ejecutiva de la Convención deberá preparar un reporte de síntesis de los efectos  conjuntos de todos los compromisos  comunicados por los países.
Con respecto a la adaptación, el texto del Llamado afirma su determinación de fortalecer la acción de adaptación a través del Protocolo, otro instrumento legal o un resultado acordado con fuerza legal bajo la convención, a ser adoptado en la COP21 de París. El progreso hecho en Lima para jerarquizar la adaptación y ubicarla en el mismos nivel que tiene la mitigación del cambio climático se refleja asimismo en el reconocimiento de los Planes Nacionales de Adaptación que constituyen, según se sostiene, un medio idóneo para lograr la resiliencia.
Otro debate significativo fue el financiamiento. Los países en desarrollo acusaron a las naciones ricas industrializadas de tratar de evadir la responsabilidad por el costo de los daños causados por sus emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero. El Fondo Verde para el Clima incrementó su capitalización y superó la cifra de 10 mil 200 millones de dólares. Se espera que el dinero del Fondo pueda empezar a fluir en el 2016. Adicional a ello, los países menos desarrollados esperan ver una hoja de ruta que en 2020 llegue a 100 mil millones de dólares anuales destinados a que los países con menos recursos puedan adaptarse a los efectos del cambio climático.
En conclusión, esperemos que para diciembre de 2015 en la COP21 de París todos los países involucrados bajo el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, aceleren su velocidad en la caravana climática y se comprometan verdaderamente a luchar contra el cambio climático.
P. D. A quienes tienen la paciencia de leerme les deseo una feliz Navidad en la compañía de sus seres queridos.
P.D. Sigo observando con preocupación en el devenir cotidiano de Guerrero cada día más agravios y violencia entre distintos actores de la sociedad. La tolerancia, la justicia en su más amplio sentido, y el respeto a los derechos humanos son principios que están convertidos en letra muerta. Necesitamos llamar y apelar a cambiar esta hoja de ruta de la violencia física y sicológica, que no trae nada bueno a nuestra sociedad, la cual vive en el terror como un asunto de la “normalidad” cotidiana.

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