Humberto Musacchio
LA?REPÚBLICA DE?LAS?LETRAS
A la memoria del gran Gerardo Deniz.
Conaculta y los dineros
La política federal de egresos está regida por un extraño afán de ahorrar (¿Para la campaña del PRI en 2015?) y un desprecio más que ostentoso por la cultura. Para ejemplo, baste citar que en el sexenio pasado hubo por lo menos un año en que Conaculta llegó a disponer de más de 20 mil millones de pesos, en tanto que en 2013 el presupuesto asignado fue de 9 mil 127 millones de los que sólo se ejercieron 7 mil 762 millones, y no porque Conaculta no hubiera querido agotar todo lo asignado, sino porque sencillamente, la mayor parte de lo ejercido es dinero que nunca llegó a las arcas del Consejo. Dicho de otra manera, no hay dinero en Conaculta y aparecen en los medios o circulan en redes sociales demandas de pago de quienes trabajan por honorarios para ese organismo federal. Al respecto, el propio Rafael Tovar informó que tuvo una reunión con Emilio Chuayffett, secretario de Educación Pública, quien “nos encareció” –dijo el presidente del Conaculta—que no quedara pendiente el pago de salarios ahora que termina el año, en tanto que la SEP dijo que esa liquidación salarial podía quedar concluida precisamente hoy lunes. Sin embargo, en varias dependencias del sector cultura se advirtió a quienes trabajan por honorarios que podrán cobrar los más afortunados en enero y algunos ¡hasta junio!
La relación con Chuayffett, bien
Sotto voce, la versión que corre en el ámbito cultural es que Emilio Chuaffett está presionando a Rafael Tovar en busca de su renuncia para poner en su lugar a un “toluco”, como ya ocurrió en dos subsecretarías de la SEP. Por supuesto, el caballeroso Tovar desmintió de inmediato la versión y en su abono cabe decir que la reducción presupuestal ocasionada por las “medidas de ahorro” de la Secretaría de Educación no llega a 100 millones, en tanto que Hacienda le quitó más de mil millones. Por si fuera poco, numerosos empleados que trabajan por honorarios para la SEP tampoco han podido cobrar, lo que demuestra que el origen del problema no está en el ex Convento de la Encarna-ción, sino en otra dependencia cuyo titular despacha en el ala norte del Palacio Nacional y es, para más señas, el que teniendo un cargo público –era parte del equipo de transición de Enrique Peña Nieto– fue beneficiario de un crédito que generosamente le concedió quien fue un contratista del estado de México cuando el mismo personaje era alto funcionario del gobierno de esa entidad. De modo que para saber por qué pasa lo que pasa, si hay o no mano negra, hay que ir a los rincones de Palacio donde se oculta la incompetencia o, peor aún, el abuso presupuestal.
En Coyoacán tampoco pagan
Pero las habas, ya se sabe, se cuecen en todos lados. En 2013, el muy reconocido historiador de la caricatura Agustín Sánchez González organizó una exposición con moneros de todo el mundo que rendían homenaje a Posada. La muestra se celebró exitosamente en el Centro Cultural Benemérito de las Américas y se prometió la edición de un libro que contendría los trabajos ahí mostrados. Lamentablemente el libro no ha aparecido y tampoco se le ha pagado a Sánchez González. Por supuesto, el delegado en Coyoacán, Su Majestad Mauricio Toledo, no se digna responder las llamadas de quien hizo posible la exposición y el director de Cultura de la delegación, Adolfo Lluvere, dice que ya están cubiertos todos los trámites, pero el pago no se realiza y para colmo están desaparecidos los materiales que serían para el libro. En suma, no hay dinero para la cultura, pero qué tal para las grandes comelitonas del delegado y sus achichincles, qué tal para sus lujosos vehículos, qué tal para meter en nómina amiguitas y amigotes… No, no hay dinero para cultura.
Don Sergio González Lafón
Hace unas semanas murió en la ciudad de México, donde nació en 1933, don Sergio González Lafón, hombre de radio de los pies a la cabeza. Estudiaba ingeniería cuando se inició en la mercadotecnia y publicidad. En esta última actividad obtuvo una licenciatura en la Escuela Superior de Ingenieros Comerciales. A los 21 años empezó a trabajar en una transnacional jabonera y se hizo cargo de las radionovelas que Colgate Palmolive patrocinaba en la XEW. Fue publicista de las agencias de Augusto Elías y Carlos Arouesty y director de Publicidad de la empresa Nestlé. En la televisión fue productor ejecutivo del Diario Nescafé, de Jacobo Zabludowsky, y de la exitosa Revista Musical Nescafé, que escribía el inolvidable Paco Ignacio Taibo I. Don Sergio vivió dos años en Chile, donde le tocó dar el impulso inicial a Sábado Gigante, de Don Francisco. A su regreso trabajó en una agencia de publicidad y fue contratado por Grupo Radio Centro, donde desplegó toda su experiencia y sus conocimientos para convertir a esta empresa líder del mercado, entre otras medidas con la adquisición de Radio Red, emisora que trasmite numerosos programas culturales. González Lafón fue un constructor de empresas trascendentes.
Música para la paz michoacana
Eduardo Nivón Bolán regresó entusiasmado de Michoacán, a donde fue invitado por el Sistema Nacional de Fomento Musical. En la entidad purépecha tuvo ocasión de presenciar el desarrollo y los primeros resultados del programa Cultura para la Armonía, que se propone crear condiciones sociales adecuadas para recuperar un trato respetuoso y constructivo entre los michoacanos. Se trabaja con niños a los que se introduce en el mundo sonoro, se les forma en el conocimiento del ritmo y la armonía, la notación musical y el trabajo colectivo. En la ribera del lago de Pátzcuaro se trabaja en la formación de una orquesta infantil y juvenil, se ha logrado interesar a 150 chamacos en diversos instrumentos, los que se ponen a su alcance gracias a la participación de Conaculta. Pese a su entusiasmo, Nivón observa riesgos en el programa. El primero es que se caiga en la falta de continuidad, lo que puede ocurrir si no hay presupuesto; otro riesgo es que se atienda adecuadamente la parte artística, pero no la social en una comunidad tan lastimada como la michoacana; y el tercero es que todo el trabajo que implica Cultura para la Armonía no se traduzca en un diálogo intercultural, lo que requiere la voluntad de los poderes federal, estatal y municipal. Ojalá exista.




