Hallan muerto al sacerdote levantado en Altamirano
* Gregorio López Gorostieta fue encontrado ayer con un balazo en la cabeza y huellas de tortura cerca del monumento a Lázaro Cárdenas en Tlapehuala
* El miércoles habían marchado los curas de la diócesis para exigir su liberación
* El caso es “reflejo de la realidad que vivimos en Guerrero y México”, dice el arzobispo Carlos Garfias
Aparece asesinado el sacerdote que había sido
secuestrado desde el lunes en Ciudad Altamirano
El cura Gregorio López Gorostieta fue encontrado muerto este jueves al borde de la carretera en el municipio de Tlapehuala. Tenía huellas de tortura
Israel Flores
Ciudad Altamirano
El sacerdote Gregorio López Gorostieta, quien fuera levantado la madrugada del lunes por hombres armados que entraron al seminario católico de esta ciudad, fue encontrado muerto ayer por la tarde cerca de la cabeza de Lázaro Cárdenas, casi al borde de la carretera federal, en el municipio de Tlapehuala, con un impacto de bala en la cabeza.
Por las condiciones del cuerpo, peritos de la Fiscalía Gene-ral del Estado cacularon que llevaba más de 24 horas de haber sido asesinado.
El cadáver presentaba un impacto de bala en la cabeza además de huellas de tortura. Lo dejaron cerca de la cabeza de cantera de Lázaro Cárdenas, que está en el poblado de Colonia Juárez, en la carretera federal Altamirano-Arcelia, en el municipio de Tlapehuala.
El Ministerio Público lo trasladó a sus oficinas en Arcelia y después lo enviaron al Semefo de Iguala.
Se anunció que casi a la media noche lo recibirían en las instalaciones del seminario de Altamirano para una misa de cuerpo presente y por la mañana de este viernes sería trasladado a su lugar de origen en Nanchichitla, estado de México.
El padre Gregorio López era maestro en el seminario, no tenía parroquia, por lo cual no estaba expuesto a las presiones de oficiar misas o impartir sacramentos, como ha ocurrido en otros casos que se han dado en la región.
No hay una versión de parte de la diócesis que encabeza el obispo Maximino Martínez Miranda, que muestre alguna pista por la cual hayan ingresado los responsables al seminario para llevárselo y después asesinarlo.
Lo que se ha dicho es que en la madrugada del lunes personas armadas entraron al seminario y realizaron disparos. Se llevaron al sacerdote con su vehículo, el cual apareció después en el centro de la ciudad intacto. Desde esa fecha no se supo nada de él, e incluso se confirmó que nadie pidió algún rescate por su liberación.
Marcharon 100 sacerdotes más feligreses por su liberación
Más de 100 sacerdotes de la diócesis de Altamirano marcharon este miércoles con pancartas de protesta por la desaparición de padre Gregorio López Gorostieta, y concluyeron con una misa en la catedral.
Con la gente de la iglesia fueron más de 300 personas las que acompañaron la marcha, entre ellos el presidente municipal de Pungarabato, Reynel Rodríguez Muñoz, quien se dijo conmovido por el ataque contra el sacerdote.
Aun cuando el alcalde no informó del hecho, antes del medio día ingresó con un vehículo a las instalaciones militares acompañado por sacerdotes, al parecer para pedir más intervención del Ejército y buscar la liberación del padre.
El presidente municipal condenó los hechos violentos y se unió a la marcha de los sacerdotes junto son el síndico René Rabiela Tapia.
La catedral estuvo llena porque muhas personas decidieron esperar en ella debido a la lluvia. Los sacerdotes marcharon en medio de la lluvia pidiendo la paz para Pungarabato, con pancartas y en medio de consignas que decían “esclavos no, hermanos sí”, y al mismo tiempo orando por el padre desaparecido.
El obispo Maximino Martínez Miranda, quien encabezó la marcha hasta la catedral, expresó su deseo porque las personas que se llevaron al sacerdote lo pudieran liberar, y que regresara la paz a Tierra Caliente en medio de este ambiente de violencia.
A pesar de la marcha del miércoles, el cuerpo apareció muerto. Según la estimación podría haber sido asesinado incluso antes del movimiento de los sacerdotes.
Baja presencia militar y policíaca en las calles
A pesar de los acontecimientos, en Altamirano las acciones policíacas y militares no aumentaron sino que se mantienen con las mismas medidas de recorridos sólo sobre avenidas principales sin detenerse en sus vehículos.
No hay filtros, ni acciones de precisión. Tampoco se ha anunciado acerca de puestas a disposición en los ministerios públicos de casos relacionados con la delincuencia, desde el inicio del operativo Tierra Caliente.
El caso del sacerdote de Altamirano, “reflejo de la
realidad que vivimos en Guerrero y México”: Garfias
Mariana Labastida
El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, informó que la Iglesia está en coordinación con el comisionado Nacional de Seguridad, Alejandro Rubido García, para la búsqueda del sacerdote de Ciudad Altamirano, Gregorio López Gorostieta, desaparecido el pasado 21 de diciembre.
Consultado antes de que se diera a conocer el homicidio de Gregorio López, el prelado católico indicó que se han implementado protocolos de seguridad con los sacerdotes para generar un ambiente de seguridad, porque existe una preocupación en la Iglesia ante lo ocurrido.
En tanto el gobernador Rogelio Ortega Martínez lamentó la desaparición de la que fue víctima el presbítero.
Consultado el miércoles en el predio donde son reubicados damnificados por Manuel en Chilpancingo, el mandatario lamentó que el problema de inseguridad y violencia afecte también a la Iglesia.
El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, dijo que se estaba generando una forma de búsqueda o tener información de lo que ocurrió con Gregorio López.
Indicó que el obispo de Ciudad Altamirano, Maximino Martínez, estaba en comunicación con el Comisionado Nacional de Seguridad para saber con “oportunidad” lo que estaba pasando.
Por su parte, a los sacerdotes les han procurado condiciones de seguridad con la implementación de protocolos para protegerse lo que sea posible dentro del ambiente de inseguridad en el que se vive en Guerrero.
“Estamos en preocupación y actitud de buscar cómo crear condiciones para aportar y colaborar para que construyamos todos juntos la paz”, dijo.
Garfias Merlos consideró “lamentable” y “triste” la inseguridad en Ciudad Altamirano, donde fue obispo antes de ser enviado a Ciudad Netzahualcotl y luego a Acapulco como arzobispo, “yo creo, insisto, es un reflejo de la realidad que vivimos en Guerrero y México, es seguir buscando los medios e instrumentos para generar condiciones de construcción de paz”, reiteró.
Dijo que no hay una recomendación especial para los sacerdotes en relación a sus mensajes, que las formas y estilos son muy personales al momento de trasmitir el evangelio.
“Cada quien tiene la libertad y esperamos que puedan tener la prudencia para expresar el mensaje que nos corresponde anunciar”, señaló.
En su mensaje navideño, el arzobispo de Acapulco reiteró que pareciera ante la realidad que vive Guerrero que no hay motivos para celebrar la Navidad, sin embargo dijo que es el “momento más urgente” para vivirla.
Recordó la invitación de los obispos de México a hacer un compromiso con la paz en la campaña permanente, en la que se está buscando generar las condiciones para que se viva en armonía y convivencia fraternal; también impulsar que el diálogo social sea la forma de resolver los conflictos ante las situaciones de descontento. Así como reforzar la atención a las víctimas de la violencia y crear centros juveniles con un enfoque de paz.
El Episcopado Mexicano reconoció la desaparición del sacerdote al publicar el comunicado del obispo de Ciudad Altamirano, Maximino Martínez Miranda, en el cual se informa que “personas ajenas” al Seminario Mayor “La Anunciación” revisaron las instalaciones y obligaron al padre Gregorio López a salir de su camioneta el domingo 21 por la noche, cuando regresaba de actividades de beneficio.
El comunicado con fecha 23 de diciembre, publicado por el Episcopado Mexicano el 24 de diciembre, indica que la Diócesis de Ciudad Altamirano ha sufrido “mucho” a consecuencia de la situación que se vive en todo el país, por ello “nos manifestamos para demandar justicia y paz, así como el regreso con vida de nuestro hermano el presbítero Gregorio López Gorostieta”.
Los obispoas del país exigieron un “¡basta ya!” de la iniquidad, injusticia, corrupción, impunidad, de complicidad e indiferencia, que generan violencia, temor y desaparición.
“Que el príncipe de la paz en esta Navidad convierta el corazón de los violentos allá donde se encuentran, para que depongan las armas, para que emprendan el camino del diálogo”, señalaron.
Y pidieron a la Virgen para que ayude a los constructores de paz que se dé un dialogo constructivo y un auténtico Estado de derecho.




