Octavio Klimek Alcaraz
Wirikuta
Wirikuta es la denominación que el pueblo indígena wixárika o huichol ha otorgado el más importante de sus sitios sagrados localizado en el cuadrante suroriental del desierto chihuahuense, en el norte del altiplano potosino.
Es conocido que desde la colonia española la zona fue intensamente explotada para la actividad minera con graves consecuencias para los ecosistemas naturales de la región. Se devastaron los bosques y se contaminaron suelos y aguas. Pueblos mineros como Real del Catorce florecieron en el auge minero, para después quedar como pálidas sombras de lo que fueron.
Más allá de la triste historia de devastación ambiental realizada por la actividad minera, durante varios siglos en Wirikuta, el pueblo indígena wixárika en largas jornadas de peregrinación desde estados como Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas recorren al igual que sus antepasados este territorio, año con año, durante los meses de diciembre y enero, confluyen los peregrinos.
Para el pueblo wixárika, el territorio de Wirikuta forma parte primordial de su cosmovisión, y por tanto de su derecho para su propia existencia, porque está intrínsecamente relacionado con las prácticas rituales que llevan a cabo en Wirikuta. Ellos recrean el caminar de sus ancestros para mantener el equilibrio de la tierra y encendidas las velas de la vida. Se llevan ofrendas a los sitios sagrados y se practican ceremonias rituales.
Por ello, el pueblo wixárika se opone a desde tiempos ancestrales a la explotación minera del Wirikuta por la invasión a su territorio, espiritualidad y depredación de los recursos naturales que conlleva esta actividad.
En el año 1994 fue decretada Wirikuta como área natural protegida en su categoría de zona sujeta a conservación ecológica por el gobierno del estado de San Luis Potosí en una superficie de 73 mil hectáreas, que comprendían los municipios de Villa de Ramos, Charcas y Catorce. En el año 2000 se revocó ese decreto para recategorizarse el territorio de Wirikuta como Reserva estatal del Paisaje Cultural de Wirikuta.
Posteriormente, el 9 de junio de 2001 nuevamente el gobierno de San Luis Potosí declaró a Wirikuta y a la Ruta Wixarika Histórico-Cultural Sitio Sagrado Natural. El área actual protegida se ubica en los municipios de Catorce, Villa de la Paz, Matehuala, Villa de Guadalupe, Charcas, Salinas de Hidalgo y Villa de Ramos del estado de San Luis Potosí con una superficie de 140 mil 211.85 hectáreas y con una longitud de la ruta de 138.78 km.
Esta declaración fue realizada en respuesta a una solicitud expresa del pueblo wixárika, en la que demostraron, mediante claros argumentos, que tanto su ruta histórica – cultural, como sus sitios sagrados, ubicados en el territorio del área natural protegida, requerían de atención inmediata, debido al grado de perturbación que presentaban.
En enero de 2008, fue presentado el Plan de Manejo del Área Natural Protegida. En dicho plan se señala la prohibición de actividades minero-metalúrgicas en la mayor parte del área natural protegida. Sólo en las llamadas Subzonas de Aprovechamiento Especial se pueden “realizar actividades minero-metalúrgicas, siempre y cuando no ocasionen alteraciones significativas a los ecosistemas”. En las zonas donde se autoriza efectuarlas se fijan grandes restricciones, como no permitir el vertido de desechos contaminantes; alterar los cursos de agua superficiales o subterráneos, o modificar de forma sustancial el paisaje.
Su importancia fue recalcada a nivel internacional, cuando en el año de 1998, esta reserva del Wirikuta y la Ruta Tradicional del pueblo Wixárika fue incorporada por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), a la Red Mundial de Conservación de Sitios Sagrados Naturales que deben ser protegidos.
Sin embargo, la tradición minera casi desaparecida en la región, ha regresado por sus fueros. Gracias al aumento de los precios de los metales a nivel internacional, el número de concesiones mineras otorgadas a subsidiarias de empresas mineras canadienses por la Secretaría de Economía del gobierno federal ha crecido de manera inusitada. No importando para nada que es un área natural protegida, violando el derecho a la consulta y el consentimiento previo e informado del pueblo wixárka sobre esas concesiones mineras otorgadas.
Por todo ello el pueblo wixárika lucha por la cancelación de las concesiones mineras otorgadas. Múltiples expresiones de apoyo al pueblo wixárika se han dado, desde manifestaciones en las calles, hasta festivales musicales como el Wirikuta Fest, en donde conocidos artistas manifestaron su solidaridad con el pueblo wixárika.
Por ello, el pasado 24 de mayo del presente, el gobierno federal a través de los titulares de la Secretaría de Gobernación, de la Secretaría de Economía, de la Secretaría de la Reforma Agraria y de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en conferencia de prensa, anunció medidas para proteger y conservar el territorio sagrado del Wirikuta.
En esta conferencia, se señaló que la empresa minera First Majestic Silver Corp cedía parte de su superficie concesionada en el área de Wirikuta al gobierno federal, para que sea declarada reserva minera nacional y se preserven los sitios sagrados de los wixárikas, por su parte la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales realizará los estudios y trabajos necesarios para declarar a Wirikuta como Área Natural Protegida y ampliar la protección de los sitios sagrados, aunque en principio ya existe en dicho territorio un área natural protegida de carácter estatal.
Sin embargo, integrantes del Consejo Regional Wixárika para la Defensa de Wirikuta, instancia de coordinación de los gobiernos tradicionales de este pueblo indígena, señalaron en declaraciones a medios de comunicación que el anuncio del gobierno federal realizado ese 24 de mayo, en el sentido de que se protegerá el territorio de Wirikuta, en San Luis Potosí, es incompleto y está lleno de “datos falsos”.
Informaron que la compañía minera First Majestic Silver Corp., nunca tuvo planes de realizar explotaciones mineras en las 761 hectáreas que cedió al gobierno, y que siguen en su poder 5 mil hectáreas concesionadas para la minería.
Además, comentaron que la Reserva Nacional Minera –espacio que ya no estaría sujeto a concesión minera– propuesta se extiende en el área por donde pasan vías ferroviarias, por lo cual no ha estado considerada esta superficie en los planes de explotación minera.
Los citados integrantes del Consejo Regional Wixárika señalaron que existen en total alrededor de 97 mil hectáreas sujetas a concesiones mineras en el área del Wirikuta. En especial, existe un gran proyecto minero en la zona de Wirikuta, el llamado proyecto Universo, de la también compañía minera canadiense Revolution Resourses, este proyecto abarca más de 59 mil hectáreas, lo que equivale al 42 por ciento del territorio de Wirikuta.
Por todo esto, los representantes de pueblo wixárika, han reiterado que sean canceladas todas las concesiones mineras en la Reserva Natural y Cultural de Wirikuta, ya que sólo se devuelven superficies que no son de interés minero y por tanto económico.
Por todo esto, la sociedad mexicana debe solidarizarse con esta postura y hacer que se respeten no sólo los derechos de los pueblos indígenas, sino también las declaratorias de área naturales protegidas, como la del Wirikuta.




