Viven en la pobreza y sin servicios 56 familias de la colonia Buenos Aires en Chilapa, se quejan
*Hace 14 años que se fundó y no se han introducido servicios para los vecinos desde entonces. El agua para el baño, para lavar ropa, cocinar y hasta para beber proviene del río Ajolotero
Luis Daniel Nava
Chilapa
En la pobreza, sin energía eléctrica, agua potable ni drenaje, sobreviven 56 familias de la colonia Buenos Aires, en la ciudad de Chilapa.
“Por aquí no pasó Dios, no hay nada y no viene nadie”, lamentó doña Zenaida Carballo, que emigró del municipio de Hueycantenango a Chilapa en busca de una mejor vida.
En un recorrido por la colonia instalada en un cerro y a un costado del río Ajolotero al norte de la ciudad, constatamos las carencias en las que viven las decenas de familias que provienen de algunas comunidades cercanas a Chilapa y de los municipios de Zitlala, Atlixtac y Hueycantenango.
Los vecinos, que sobreviven en precarias viviendas de carrizo, láminas de cartón o aluminio, trapos, colchones y tambores viejos que usan como bardas, y pisos de tierra, no cuentan con los servicios mínimos para subsistir a 14 años de haberse fundado esa colonia.
No cuentan con energía eléctrica, agua potable ni drenaje; tampoco hay entre sus casas calles trazadas; el acceso es entre veredas en las laderas de un empinado cerro.
Para bañarse, lavar ropa, preparar alimentos y, en algunos casos para beber, la población utiliza el agua que brota de pozos que están en medio del caudal del río Ajolotero. La seguridad a los vecinos la brindan embravecidos perros que se lanzan contra todo desconocido.
Algunos vecinos se emplean como obreros en la ciudad, lavando ropa ajena, mientras que la mayoría subsiste del dinero que cobran por vender arena que sacan del río; el metro lo cobran a 100 pesos.
“Está cabrona la vida para nosotros”, dicen los vecinos que nos acompañan el recorrido y que quieren mostrar las carencias que tienen a todo su alrededor.
En medio del seco caudal del río, dentro de un hoyo de medio metro sacando arena, doña Zenaida Carballo Chavelas cuenta que llegó a la ciudad de Chilapa hace 14 años. Para subsistir, dice, cada año emigraban a trabajar a los campos del norte del país.
Ahora, desde que sus ocho pequeños hijos fueron inscritos en las escuelas de Chilapa, trabajan sacando la poca arena que llega al río.
En tres días, dice, logra sacar un metro de arena que vende en 100 pesos; su esposo lo hace en dos o un día, cuando hay. “Este año llego pura piedra, no hay arena, por eso estamos juntando la poquita que hay”.
También comen del poco maíz y frijol que sacan cada año de un pequeño terreno que les prestan. “Ahí va saliendo para el chile verde y para comer, aunque sea frijoles”.
Doña Zenaida, como el resto de los vecinos que nos acompañaron en el recorrido a la colonia, comenta que su familia sólo almuerza y come entre las cuatro y seis de la tarde para no cenar. Una comida más al día implica un gasto extra que no pueden solventar. La dieta consiste en tortilla, sopa, arroz, frijol, huevo y salsa, y cuando se puede pollo.
“Aquí sí que no pasó Dios, porque no hay nada y no viene nadie. Hay presidentes (municipales) que pasan y pasan, pero nadie viene a ayudarnos”, dice doña Zenayda, que no deja de sacar medias palas de arena del rio, mientras cuatro de sus hijos juegan con piedras, descalzos.
Los colonos nos mostraron un problema más, un tanque instalado en la parte alta de la colonia que distribuye agua potable a otras colonias ubicadas a espaldas de la suya está agrietado, y temen que un día reviente y afecte a las casas que están en sus faldas.
“El tanque se está rajando, en cualquier rato se va a rajar y el peligro es para nuestras familias. No tenemos nada, pero cada vez tenemos más problemas provocados por el gobierno”, alertó el presidente de la colonia, Marcelo Guillén Cruz.
Se plantan y bloquean la carretera
Encima de esta situación, el gobierno municipal comenzó a construir dos canchas en un terreno federal que cancelará por completo el acceso a su colonia, denunciaron.
Hasta el domingo se mantuvieron en plantón, tres días, afuera de la unidad deportiva La Playita para exigir al gobierno municipal la apertura de una calle para entrar a su colonia.
Las mantas que exhibieron entonces decían, “Exigimos calle de entrada a nuestra colonia Buenos Aires ¡No queremos un andador de ratas!”; “Nuestra exigencia de la colonia es tener una calle de entrada pública ya que el presidente municipal nos está impidiendo el acceso con sus obras privatizadoras”.
Los trabajos de la construcción en la unidad deportiva, dijeron los vecinos, comenzaron hace casi tres semanas, aunque pausaron por las vacaciones.
Los vecinos exigieron la apertura de una calle de por lo menos 8 metros de ancho que sea independiente de la unidad deportiva.
Comentaron que el regidor del PAN, Óscar Silva, acudió entonces a su plantón el domingo para escuchar sus demandas, pero les dijo que será hasta el 5 de enero cuando lo va a comunicar con sus compañeros regidores.
El lunes, vecinos de la Buenos Aires bloquearon durante dos horas la carretera Chilpancingo Tlapa en la entrada a la ciudad.




