Reciben el año nuevo 10 mil capitalinos a ritmo de cumbia en Paseo de la Reforma
*Cierran con fuegos artificiales y la actuación de la Sonora Santanera de Carlos Colorado el concierto que duró ocho horas
Manuel Tejeda y Alfredo Páez / Agencia Reforma
Ciudad de México
La gente que estuvo guardada en su casa, y otros lugares, llegó a medianoche a Paseo de la Reforma para disfrutar las primeras horas de 2015.
Cerca de 10 mil personas, según Protección Civil, llegaron para disfrutar de la pirotecnia y de la última tanda musical, a cargo de la Sonora Santanera de Carlos Colorado.
Los fuegos artificiales empezaron a estallar en cuanto Pablo Montero terminó su acto y Juan José Ulloa, conductor del acto, hizo una cuenta regresiva, del 10 al 1, para darle la bienvenida al Año Nuevo.
Mucha gente consiguió uvas en copas para pedir sus 12 deseos. Y su cena estuvo conformada por tacos, tortas, alambres, pozole, quesadillas y hasta crepas, vendidos en los puestos sobre las banquetas de la avenida.
Otros decidieron traer sus propios alimentos y bebidas, envueltos en papel aluminio y en recipientes clásicos. Eso sí, no se vieron envases de alcohol o cervezas en la vía pública, mucho menos espumas ni huevos rellenos de confeti o harina.
De igual forma, un video se reprodujo en las tres pantallas dispuestas en el lugar, conformado con distintas estampas del país y sus habitantes, en el trabajo y sus distintas actividades cotidianas.
Por unos minutos, desconocidos se fundieron en un abrazo, se desearon lo mejor y todas estas muestras de cariño llegaron a los policías, quienes salvaguardaron el orden entre las vallas.
Miles de celulares se alzaron para inmortalizar el momento. Mientras, 12 campanadas en el sonido local daban pie a que todos se llenaran la boca de uvas.
Todos los estados fueron repasados en la tarima principal, y Montero repitió tres veces Guerrero, cuya representación también estaba en un campamento por el caso Ayotzinapa, casi frente a la sede de la PGR.
También se desplegaron al menos cincuenta 50 carpas donde se pudo comprar dulces, botanas, comida y hasta ropa, y hubo vendedores ambulantes que ofrecieron bigotes y barbas postizas, así como orejas de conejo que prendían y apagaban.
Los más pequeños de los presentes fueron quienes más disfrutaron las luces de fuego, que giraron sin control por el cielo y partieron la oscuridad por cerca de 10 minutos. Llovieron palmas cuando acabó el show.
“Fue un espectáculo sensacional, lo que más me gustó fueron los fuegos artificiales, ahora los veremos para el próximo año”, dijo André Romero, vecino de la colonia Portales.
Después de ocho horas de diversión, los capitalinos comenzaron a retirarse a sus hogares en el servicio de la RTP. Los autobuses que brindaron servicio gratuito con dirección a las estaciones del Metro Tasqueña y Pantitlán, así como al Reclusorio Norte, se concentraron en las esquinas de Paseo de la Reforma e Insurgentes.
“Afortunadamente hay un servicio gratuito a estas horas, porque, por la fecha, los taxis cobran unas cantidades exuberantes a cualquier punto”, dijo Javier Robles, habitante de Aragón.
Es el DF la capital de la cumbia
No cabe duda que el género consentido de la ciudad es la cumbia, y eso quedó demostrado en cuanto la Sonora Santanera de Carlos Colorado cerró el concierto de Año Nuevo, en 2015.
Tras los fuegos artificiales que rayaron de luz el cielo, y emocionaron a todos en tierra, los 12 músicos, quienes estuvieron acompañados por María Fernanda Alvo, ex participante de La Academia, tomaron el escenario principal a las 0:15 horas del jueves.
La boa y Mi barrio fueron las primeras piezas que impusieron a la gente al baile. Nadie se opuso a él; niños y adultos sacaron sus mejores paso, en pareja o en solitario.
Tras avisar que en la primera semana de enero sacarán a la venta un CD doble + DVD de su show en el Teatro Metropólitan, la música continuó con De México a la Habana y Por una cosa, canciones en las que Alvo acompañó a la banda.
Además del atractivo visual que representó la cantante, los caballeros se echaron un taco de ojo con las bailarinas, ataviadas como rumberas, que salieron en distintos momentos de la madrugada.
Hablar de La Santanera es recordar clásicos como Aventurera y Luces de Nueva York, mismos que fueron celebrados por todo lo alto en cuanto sonaron.
La fiesta continuó hasta pasadas las 2 horas.




