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Planifican en EU una ciudad exclusiva para mayores de 55 años con vida activa

*Los precios de las mil 500 casas fluctúan entre 200 y 380 mil dólares

Ángel Villarino / Agencia Reforma

Fredericksburg, EU

Nadie menor de 55 años puede comprar una casa en Celebrate, un pueblo de Virginia construido exclusivamente para personas de la tercera edad.
En un ambiente pensado al milímetro para las necesidades de los más mayores, la juventud está casi prohibida. Ni siquiera los nietos de los residentes pueden permanecer por más de 90 días consecutivos.
Las mil 500 casas, rodeadas de bosque, lagos y senderos para dar largos paseos, tienen un solo piso para que sus habitantes no tengan que subir y bajar escaleras.
También están estratégicamente alejadas del ruido y dispuestas para facilitar los accesos.
Pero lo mejor, insisten los vecinos, es la cantidad de actividades que se pueden realizar sin salir del pueblo y las amistades que se van creando en el día a día.
“Cuanto más mayor te haces, más personas desaparecen de tu vida. Familiares, amigos, hijos… la gente se muere, se muda o se aleja”, dice Denise Georgeson, residente y “embajadora” oficial del pueblo, encargada de enseñarlo a los forasteros.
“Aquí muchos entramos activamente en una nueva comunidad, que es como una nueva familia con la que pasamos el día juntos”, concreta.
Muchos definen su nueva vida como una vuelta a la universidad, ya que se pasan el día rodeados de gente, aprendiendo cosas y teniendo nuevas experiencias.
Desde el centro de actividades, un enorme pabellón situado estratégicamente en mitad del pueblo, se organizan diariamente decenas de actividades en salones, albercas climatizadas y jardines.
“Puedes jugar a las cartas, al billar, ver películas, hacer artesanía, pintar, nadar, hacer yoga, jugar al golf, al tenis, hacer aeróbic acuático, incluso hacer kayak o escalada”, explica Cindy Cowdrey, otra de las residentes.
Celebrate no es nuevo ni único en su género. Hace más de tres décadas que las comunidades para mayores activos proliferan por todo Estados Unidos.
Hoy hay cientos en todos los rincones del país, aunque especialmente en los estados cálidos del sur.
Algunos de estos pueblos para la tercera edad son ya auténticas ciudades.
Uno de los más conocidos es The Villages, en Florida, con más de 100 mil habitantes, decenas de restaurantes, clínicas y campos de golf.
Abundan las fiestas, existe un mercado negro de viagra y hasta registra una tasa de infecciones de transmisión sexual más alta que la de Miami, según Andrew Blechman, autor del bestseller Leisureville.
Pero no todas las comunidades son iguales. Están las que incluyen asistencia médica y servicios de enfermería.
Otras, como The Villages o Celebrate, están pensadas para lo contrario: para que sus vecinos permanezcan lo más activas posible y siempre en compañía.
El precio de las viviendas está ligeramente por encima de la media en comunidades de la zona. Las casas más baratas, de 124 metros cuadrados, se venden en por lo menos 200 mil dólares, mientras que las más caras, de casi 300 metros cuadrados y grandes jardines, superan los 380 mil dólares.
También hay que pagar una tasa mensual de mantenimiento y por las actividades que ronda los 300 dólares.
Los motivos para vivir aquí varían de residente a residente.
Marta, neoyorquina de 71 años, llegó hace seis años, después de una vida viajando por el extranjero. Ella y su esposo decidieron dejar Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre.
Para Joe, de 63 años, lo más importante fue tener tiempo libre para sus hobbies, para pescar y hacer algo de deporte.
“Antes vivíamos en una casa enorme y daba mucho trabajo. Aquí me lo hacen todo y yo me puedo dedicar a hacer lo que quiero. Además mi esposa está entretenida”, explicó, mientras jugaba una partida de billar con su amigo Joe.
Rose Pepitone, experta en consumo senior comentó: “mucha gente retirada se siente todavía joven. No se quieren ir a un geriátrico, ni quedarse en casa sin hacer nada, quieren seguir teniendo una vida activa y estas comunidades le dan esa oportunidad”.

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