El debate sobre la hipotética salida de Grecia devuelve el nerviosismo a Europa
Europa vivió ayer un tenso primer lunes del año por la reaparición de un fantasma inesperado: el de una hipotética salida de Grecia de la zona euro si el partido de izquierda Syriza gana las elecciones de fin de mes y cumple sus promesas de terminar con la política de austeridad y exigir una quita de deuda.
Mientras el jefe de Syriza, Alexis Tsipras, consideró que el debate busca “atemorizar” a sus votantes, Berlín reclamó a Atenas cumplir sus compromisos. El nerviosismo se contagió a los mercados, donde las Bolsas se tiñeron de rojo y el euro cayó a su mínimo desde 2006.
También el vicecanciller alemán y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, contó con que el futuro gobierno griego “cumpla con los acuerdos alcanzados con la Unión Europea más allá de quién lo forme”.
Entre tanto el portavoz de la canciller Angela Merkel, Steffen Seibert, aseguró que Berlín “respeta la decisión soberana de los votantes griegos” y negó un cambio en la postura del gobierno frente a Atenas. “Nuestro objetivo es estabilizar y reforzar la eurozona con todos sus países miembros, Grecia incluida”, señaló. (DPA / Berlín).




