Abelardo Martín M.
Más gasolina al fuego
A nadie le parece extraña la frase de que Guerrero es un polvorín en el que todos traen cerillos y que estalla en cualquier momento.
La verdad es que la violencia forma parte de la cotidianidad guerrerense desde hace muchos lustros. La impericia, incapacidad o negligencia de varios gobiernos estatales para valorar la dimensión de los problemas ha sido un factor determinante en el agravamiento de la de por sí ya delicada y muy difícil situación.
La renuncia del ex gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero fue la gota que derramó un vaso cuyo contenido se desbordó hace mucho, pero que no pudieron o no quisieron ver las autoridades que se preocuparon más por las elecciones que por la gobernabilidad.
Los cargos producen una seguridad extraña en quienes los ocupan. En automático hacen perder la noción de realidad. Desafortunadamente, los discursos son ineficaces para gobernar hoy en día, cuando la realidad exige más acción y menos oratoria.
Por eso resulta extraño que las autoridades recién designadas en el estado parezcan pretenden echar más leña al fuego o, de plano, ponerle gasolina, cuando lo que se necesita es bajar la presión social y la violencia.
Es lamentable que toda causa, por justa, noble y loable que sea se pervierta. Los intereses mezquinos, el agandalle como práctica común entre algunos grupos políticos y económicos alcanza hasta la acción más sincera…
El gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez acusa que algunos de los líderes del movimiento por Ayotzinapa –quienes exigen la aparición con vida de los 42 normalistas desaparecidos– se aprovechan de la situación para lucrar, “satisfacer intereses personales” y “realizar acciones de atraco prácticamente a los turistas”.
Desde Acapulco, el mandatario estatal dijo que la sociedad debe estar atenta a los disidentes acostumbrados a bloquear, “a hacer protestas para satisfacer intereses personales o de grupo. Yo lo veo como parte del repertorio normal”.
Ortega argumentó que hay personas que “viven de eso”, y que incluso no son necesariamente parte del movimiento que busca la aparición con vida de los 42 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.
“Hay quienes, aprovechando el movimiento, se presentan, sin serlo, como parte de ese movimiento para ir ahí a realizar acciones de atraco prácticamente a los turistas”, expresó.
El gobernador guerrerense pidió estar “pendientes con los oídos muy abiertos a las demandas sociales, y la que procede y es legítima, ayudar a resolverla”.
El mandatario urgió a los activistas a cerrar filas en torno a su administración y proponer soluciones a los problemas que enfrenta Guerrero.
Es más, hay quienes anidan esta percepción desde diciembre, como el secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón Sanz, quien dijo que hay grupos que “manipulan” a los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa para “alcanzar sus objetivos”.
“Llama la atención que hay muchos actores tratando de desacreditar lo hecho […]. Me enoja más todavía que manipulen a los padres de familia […] Más coraje me da que esta gente que está manipulando a los padres de familia no les interesan ni los padres ni estos muchachos, no les interesa”, manifestó el Almirante Vidal Francisco en una reunión con la prensa.
Soberón Sánz no precisó quiénes son esos grupos que “manipulan” a los padres de los normalistas y se limitó a decir que se trata de “personas que aparecen continuamente con ellos, salen en televisión”. Dijo que “este grupo aparece cerrando caminos. Yo dudo que los padres pidan ese tipo de cosas y los están llevando por otro camino”.
Es muy bueno denunciar a través de los medios a quienes violentan o transgreden las leyes, pero el papel de la autoridad no es exhibir sino actuar. Esa es su obligación. Lo otro equivale solamente a echarle más gasolina al fuego y, la pradera está muy seca.




