Arturo Solís Heredia
CANAL PRIVADO
¿A qué le tiras cuando sueñas?
Como saben los veteranos lectores de su seguro escribidor, desde hace 12 años en estas fechas comparto una listita de deseos y propósitos que hago y me hago aquí, más para honrar la truculenta y peligrosa tradición de Año Nuevo, que para albergar y ponerle esperanzas y voluntad reales y sinceras.
Pero-mas-sin-embargo (como dice, con candor y ternura gramaticales, un entrañable broder, que no nombro para evitarle bochornos), veteranos y noveles lectores, con la pena pero este año no compartiré la listita de deseos y propósitos, por una razón sencilla y concreta: no se me dio la gana.
Pero no se alteren ofendidos; aunque lean mi razón ladina y hasta altanera, por ésta que la escribo totalmente a la inversa, tímida y cabizbaja.
Explico porqué digo listita, truculenta y peligrosa, pa’ que entiendan porqué este año na’ más no se me dio la gana compartirla y de hecho, ni siquiera hacerla.
Listita, porque los deseos y propósitos que escribo no son muy lógicos ni razonables, dadas las vastas y recurrentes experiencias de la raza al respecto. O sea, cualquiera en estas tierras sabe que los olmos no dan peras, los castillos son de arena y que, cuando soñamos a lo que le tiramos los mexicanos es sólo y exactamente eso, sueños.
La paz mundial, no encabronarse a cada rato, que desaparezca la pobreza, dejar de fumar, gobiernos virtuosos, tragar menos y futuros venturosos. Es bonito y encomiable desear y proponerse todo eso, pero al mismo tiempo ingenuo y torpe, porque los incumplimientos recurrentes frustran gacho.
Por eso también digo que la tradición es truculenta y peligrosa, porque así como los que por su gusto son bueyes hasta la coyunta lamen, los que son voluntarios del fracaso hasta al masoquismo le agarran el gusto.
Pero como dije, la tradición es rete linda y, como todo buen mexicano, soy rete aguantador, así que desde hace 12 años hago y me hago deseos y propósitos a pesar de los negros augurios.
Pero-mas-sin-embargo, no tan linda como para ignorar frustraciones tan gachas como la que sentí con el fracaso de uno de los 16 de la listita que compartí aquí hace doce meses, para el ahora Año Viejo 2014.
Pa’ que acaben de entender porqué para estas fechas en este año no se me dio la gana, transcribo textual el deseo antes mentado: “Pediría a quien pudiera concedérmelo, un gran deseo: que las acusaciones en contra del alcalde de Iguala no sean más que un episodio alucinado de la peor de nuestras pesadillas”.
Porque, “de ser ciertas”, advertí y vi venir desde entonces, “me sentiré tan agüitado, deprimido y desesperanzado, que me convenceré que la construcción de un Nuevo Guerrero, será tan imposible y utópica como mi listita de deseos”.
Pero no advertí ni vi venir que las fechorías certificadas del ex alcalde y los males sucedidos serían mucho peores que las acusadas y los temidos entonces.
¿Entienden ahora, comprensivos lectores, porqué este año no se me dio la gana?
¿Cómo, quién, cuándo y por qué se me darían las ganas de hacer y compartir listitas de frustraciones anunciadas, con mis esperanzas y mi voluntad tan golpeadas y disminuidas a lo largo de los doce meses anteriores, para los doce meses posteriores?
Neta, sólo me quedan ganas de que el gobierno de Rogelio Ortega sepa y pueda convocar esperanzas y voluntades de tirarle juntos y soñar que podemos hacer realidad el sueño de paz y gobernabilidad para Guerrero.




