CARTAS (La esterilización forzada de indígenas, un hecho probado, responde Tlachinollan a Muñoz Parra )
Estimado Juan Angulo:
Con motivo del comentario de la doctora Verónica Muñoz, publicado en este diario, en el sentido de que “el Centro de Derechos Humanos de La Montaña esté abanderando a los indígenas con el propósito de crear polémica”, queremos precisar lo siguiente:
1. Es un hecho probado por las comisiones públicas de derechos humanos que emitieron sus respectivas recomendaciones (CODDEHUM 041/99, CNDH 18/2001), que personal de la Secretaría de Salud esterilizó de manera forzada a 16 indígenas mixtecos de la Fátima, Ojo de Agua y Ocotlán, municipio de Ayutla de los Libres. En ellas se prueba que el “consentimiento” que otorgaron los indígenas fue “porque se les presionó, diciéndoles que a cambio se les proporcionaría dinero, ropa y zapatos cada dos meses (…) y además se les amenazó con quitarlos de los Progresa y Procampo, si no aceptaban practicarse la multicitada vasectomía (…) utilizaron artificios y maquinaciones engañosas para obtener el consentimiento de los quejosos”, (Ver la Recomendación CODDEHUM 041/99, p. 340).
2. El caso de los 14 esterilizados de El Camalote, del municipio de Ayutla, tiene las mismas características sobre las actuaciones del personal de salud, de convencer engañando y prometiendo. La perversidad de este caso es la manera alevosa e irresponsable con que actuó la brigada de salud. Dijeron que la Secretaría de Salud iba a rifar un médico y que la comunidad ganadora iba a ser la que tuviera más hombres esterilizados.
3. Es lamentable que esta Secretaría se empeñe en querer desvirtuar los hechos consumados y que sin recato alguno, siga utilizando a personas pobres que fueron objeto de las recomendaciones anteriores, como la enfermera Mayra Ramos Benito, quien ha sido capacitada para continuar con el triste papel de manipular y dividir a los indígenas.
4. Nuestro trabajo de diez arduos años por la defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas y por el respeto a su dignidad es una lucha realizada a pulso y a contracorriente, que las autoridades se niegan a reconocer y apoyar. Por el contrario, los defensores de derechos humanos hemos sido objeto de descalificaciones y de infundios con el fin de seguir protegiendo a los violadores de derechos humanos y negar realidades tan lamentables como el caso de las esterilizaciones forzadas de los indígenas tlapanecos. No es un caso para “crear polémica“, es para que el estado respete, proteja y garantice los derechos humanos de los indígenas, de manera concreta el derecho a la salud.
Atentamente
Por Tlachinollan, A.C.
Antrop. Abel Barrera Hernández




