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Marchan cientos por la matanza del 10 de octubre en la ciudad de México

Daniela Rea / Agencia Reforma

Ciudad de México

El contingente de la marcha que conmemoró el Jueves de Corpus concluyó su recorrido en el Zócalo capitalino.
Su llegada se dio cuando el contingente de la marcha antipeña Nieto ya había partido del Zócalo al Ángel de la Independencia.
El contingente de la marcha del 10 de junio hizo una parada en la calle de puente de Alvarado y Rosales, desde ahí se observaron a los manifestantes de la marcha antipeña que transitaban en avenida Paseo de la Reforma.
Las marchas no se unieron, explicó un representante del Comité 68, porque la marcha debe concluir en el Zócalo por tradición; mientras que la manifestación antipeña responde a a la coyuntura electoral.
El contingente del Halconazo tuvo que modificar su ruta original, la cual era entrar al Zócalo por avenida Juárez para protestar frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero como la avenida se encontraba llena por los antipeñistas fue modificada la ruta, y el contingente ingresó por la Calle 5 de mayo.
Alrededor de las 12:30 el día el contingente partió del Casco de Santo Tomás rumbo al Zócalo.
El contingente viene encabezado por la Confederación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, Escuela Normal Indígena, IPN, UNAM , UAM, entre otros.
Los estudiantes hicieron una primera parada de 5 minutos afuera de las instalaciones de Canal 11 para exigir el regreso del canal a la comunidad estudiantil.
El contingente continuó su marcha y se espera que haga una segunda parada en la SRE, donde exigieron a México rendir cuentas ante la justicia internacional por el Jueves de Corpus, de 1971.
Mientras tanto, a las 12 del dìa, afuera del metro Normal, sobrevivientes del 10 de junio 1971 hicieron un pequeño acto conmemorativo por sus compañeros caídos.

Ni perdón, ni olvido: castigo

El sobreviviente de la matanza del Jueves de Corpus, Paco Rosas, tomó el micrófono y conmovido agradeció a los jóvenes que comenzaban a congregarse alrededor del monumento a los estudiantes caídos ese 10 de junio de 1971.
“Adelante jóvenes, estamos con ustedes. No les pasamos la estafeta, porque marchamos a su lado. En este 41 aniversario luctuoso ¡Ni perdón, ni olvido, castigo a los asesinos¡”, clamó quien era estudiante del CCH Vallejo aquél día de la represión estudiantil.
Afuera del Metro Normal, los estudiantes de distintas escuelas públicas que integran o simpatizan con el Movimiento #Yosoy132 se sumaban a los hombres de cabello cano que hace 41 años marcharon en solidaridad con estudiantes que defendían la autonomía universitaria en Nuevo León.
Había una mujer blanquipelo que contó cómo ese día ella salía de clases de la Normal y al escuchar los balazos corrió con otros compañeros a esconderse en el Cine Cosmos, donde llevaron a una joven con heridas de bala, para que no terminaran de matarla.
Desde las 10:00 horas comenzaron a llegar para realizar la marcha conmemorativa que en su trayecto del Casco de Santo Tomás al Zócalo llegó a sumar hasta 6 mil, según la SSP capitalina; 10 mil personas, según los organizadores del Comité 68. Hizo una primera parada afuera del Canal 11 donde exigió mayor apertura a la sociedad y a los estudiantes.
Esa consigna se sumó a las que fueron el eje de esta manifestación: castigo y cárcel a Luis Echeverría Álvarez, alto a la guerra de Felipe Calderón que ha dejado más de 60 mil muertos, presentación con vida de los desaparecidos, libertad a los presos políticos y no a la militarización del País.
Los estudiantes que aquí marchaban, todos de escuelas públicas –UNAM, UAM, IPN, UACM, Normales rurales, estudiantes campesinos, del Faro de Oriente- gritaron a lo largo de la caminata consignas contra el candidato priista Enrique Peña Nieto y un unísono “esos son los que chingan la nación” al pasar por la sede del PRI. Un grupo realizó un performance de un Salinas arrastrando a un perro con cara de Peña Nieto y repartieron jitomates entre algunos chavos para lanzarlos contra los priistas, como parte de la función.
Pese al sol, andaban animados, en un ambiente festivo. Marchaban en paz.
Algo distintivo de esta caminada fue la notoria presencia de grupos de estudiantes anarquistas que igual repudiaban a Peña como a Josefina o Andrés Manuel, a los tres los tachaban de fascistas y a los tres les gritaban que el poder regresaría al pueblo. Incluso señalaron a López Obrador, Poniatowska y Juan Ramón de la Fuente como “non gratos” en la UNAM.
Una pancarta resumía esa desconfianza absoluta al Estado: “El estado es la escuela de la corrupción”.
“Los partidos no nos representan; como pueblo organizado debemos encontrar la armonía para vivir, porque no nos la dará nadie que busque el poder”, dijo Magdalena, una joven de la Normal Rural Mactumactzá, que viajó con un contingente desde Chiapas la noche anterior.
Al llegar al cruce de Puente de Alvarado y Rosales el contingente se detuvo. No podía seguir su recorrido por Juárez para entrar al Zócalo, porque esa avenida estaba ocupada por la marcha #AntiEPN, que partió de las 12 del Zócalo al Ángel. Querían protestar ante Relaciones Exteriores para exigir a nivel internacional el reconocimiento de las masacres estudiantiles, pero se empalmaron las protestas.
Desde esa ahí, se miraban ambas marchas correr en paralelo: una sobre Puente de Alvarado, otra sobre Reforma.
En la caminata conmemorativa del llamado halconazo no habían escuelas privadas, como en la marcha #antiEPN. En la primera destacaron los estudiantes anarquistas, en la segunda el llamado al voto crítico, libre e informado. La primera acumulaba en sus filas décadas de agravios: 68, 71, Aguas Blancas, Acteal, Atengo, Ayotzinapa, desaparecidos y presos políticos, la segunda llegaba con nuevos daños: el control de los medios de comunicación, la democracia simulada, la imposición de un Estado.
Las marchas continuaron cada una con sus destinos, la primera el Zócalo, la segunda el Ángel de la Independencia. Pero cada paso dado allá o acá, llegaba a un punto común: avanzar firme contra esos agravios, los de antaño y los recién acumulados.

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