Niega el gobierno ayuda a damnificados en Azinyahualco desde hace seis meses
Rosendo Betancourt Radilla
Chilpancingo
El temblor del 10 de diciembre derrumbó la casa de Bernardo Torres Anota, ahora duerme con su esposa y sus seis hijos bajo una improvisada tienda de campaña hecha con una lona de publicidad electoral y algunas sábanas.
Como su caso hay 16 más en la comunidad de Azinyahualco, en la zona serrana del municipio de Chilpancingo y donde empezó a llover hace dos semanas y el agua se filtra a sus viviendas.
El comisario Celso Anota Palacios denunció que ha acudido al Ayuntamiento capitalino, al Instituto de Vivienda y Suelo Urbano de Guerrero (Invisur) y a la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno federal (Sedesol) y les han negado la ayuda, desde hace seis meses.
Las autoridades ejidales del pueblo, en un recorrido, mostraron las casas caídas, y cómo algunas ya fueron reconstruidas con los recursos de los habitantes que tuvieron que endeudarse para no dormir a la intemperie ni exponerse a que las casas de adobe con cuarteaduras se les vinieran encima.
En la sierra de Chilpancingo una casa de madera no es lo mejor para vivir, explicó el comisario, pues es más fría que la de adobe y se filtran las lluvias con viento, además se tienen que invertir 20 mil pesos para levantar “un cuartito”.
Pero es lo más barato y rápido de construir, si se toma en cuenta que la mayor parte de la población vive en condiciones de pobreza. Son campesinos que viven de la venta de jitomate, principalmente, “y con la llegada de las tiendas departamentales a Chilpancingo se vino abajo el precio del jitomate”.
El temblor del 10 de diciembre obligó a que se demoliera la torre norte de la catedral de La Asunción de María en el Zócalo de Chilpancingo, la comunidad de Azinyahualco se encuentra a unos 50 kilómetros de la capital, luego de una hora 40 minutos de terracería.
El conteo de daños que tiene el comisario, es de 17 casas que se desplomaron, 34 más con cuarteaduras graves y cinco con cuarteaduras mínimas.
De esto se le informó de inmediato al alcalde Héctor Astudillo Flores, quien dejó el cargo para ser candidato a diputado local plurinominal y coordinador de la campaña de Enrique Peña Nieto en la entidad.
En respuesta, el Ayuntamiento les envió una despensa, un cobertor, una bandeja y cuatro láminas de metal para “casi la mitad” de los afectados, aunque las láminas son más pequeñas de lo que necesitaban y para una casa “de las láminas grandes se utilizan 30”.
Por eso es común observar esas láminas en los patios de las casas reconstruidas o utilizadas a manera de mesa en las afueras de las casas aún caídas, tiradas o recargadas sobre alguna pared.
Lo que les llegó de “ayuda” “es una burla” porque no les resuelve su problema de vivir a la intemperie, coincidieron Samuel Torres Salvador, Félix Anota Flores y Petra Anota López.
En su urgencia, los pobladores le reclaman la falta de resultados a su comisario, Celso Anota, quien les explica una y otra vez que ha estado “cada ocho días desde diciembre en Chilpancingo haciendo gestiones, pero la gente se enoja porque les pido cooperación para poder ir, allá me quedo sin comer dos o tres días pero estoy en las gestiones aunque nadie me resuelve nada”.
Lo más urgente, consideró el comisario, es que se levanten las casas de las 17 personas que están viviendo en los patios, en galeras e incluso en gallineros “pero hablé con Astudillo y me dijo que no tenía dinero, ahora hablé con (el alcalde suplente) Tulio Pérez Calvo y quedó de resolverme mañana (hoy lunes)”.
“Entregué una petición al gobernador Ángel Aguirre Rivero, mediados de abril y me contestaron que iban a ver cómo nos ayudaban, pero desde entonces no me han resuelto aunque estoy yendo a verlos cada ocho días, lo mismo me dijeron en Sedesol federal, en Invisur, dicen que no hay dinero”.
En un hecho que no se puede explicar, el comisario relata que después del temblor “tuvimos una epidemia de diarrea y vómito en los niños, por eso el Ayuntamiento nos mandó una brigada médica el 13 de diciembre”.
“Pero esa brigada médica no traía medicamentos, nos mandaron a unos doctores que nada más vinieron a darnos las recetas para que las surtiéramos en El Ocotito, eso es una vergüenza porque no todos tienen carro para bajar y no todos tienen dinero para comprar esas medicinas”.
“También fui dos veces a la jurisdicción 03 (de la Secretaría de Salud del estado) y me dijeron que no había medicina para que me mandaran, les dije que en la Casa de Salud tampoco había medicina y me dijeron que esperara y me iban a mandar, pero no ha llegado la medicina, ni siquiera tenemos doctor”.
“Ahorita muchos de nuestros niños tienen tos, tienen diarrea y tienen fiebre y no tenemos doctor”, agregó.
-¿Por qué no los quieren atender?
-Eso le pregunté a Astudillo, me dijo que éramos una comunidad muy pequeña, que no podía mandarnos todo para acá, en su gestión no tuvimos ninguna obra y ya se terminó.
Algunos casos
Bertoldo Torres Anota duerme en una tienda de campaña que tiene como techo una lona de campaña de Vicente Fox Quezada de cuando fue candidato en 2006 a la presidencia de la República, la cual recuperó de una pared.
Su vivienda tiene a modo de paredes unas sábanas y un par de cobijas, en el interior están cuatro camas donde duerme con su esposa y sus seis hijos, uno de 17, unos gemelos de 14, uno de 12, otro de 9 y uno más de 5 años.
El habitante Moisés López relató que el día del temblor estaba con su esposa y sus dos hijos, un niño de cuatro años y una niña de dos meses de nacida, la casa se tambaleó “y se nos empezó a caer el techo encima, quise salir pero el muro se fue encima de la puerta y nos quedamos encerrados, se fue la luz y estuve batallando hasta que pude abrir”.
“Cuando salimos de la casa ya no pudimos regresar, estaba muy caída, teníamos miedo y no teníamos dónde estar, por eso construí esta casita de madera pero me quedé muy endeudado a pesar de que me ayudaron mis familiares con la mano de obra. Tuve que pedir prestado y ahora debo lo que vaya a producir de maíz, frijol y jitomate”.
Jaime Salvador dice que desde el 10 de diciembre “duermo afuera con mi esposa y mis dos niñas, no nos han ayudado con nada, aquí afuera tengo mi refri, mi sala, mi ropero y se me están mojando porque ya están cayendo las lluvias”.




