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Nueva violencia en el este de Ucrania deja 13 muertos a pesar de avances en la cumbre

La explosión de una granada en una parada de autobús en Donetsk, con 13 muertos, de la que se acusaron mutuamente las tropas ucranianas y los separatistas pro rusos, volvió a opacar ayer los esfuerzos por lograr la paz en Ucrania.
Pocas horas antes, el miércoles por la noche, los ministros del Exterior de Ucrania y Rusia habían acordado, bajo mediación de Francia y Alemania en Berlín, una retirada de armas pesadas en base a una línea de demarcación en el este de Ucrania establecida en septiembre.
La canciller alemana, Angela Merkel, reaccionó con cautela: “Hay ligeros avances, aunque también hay muchos retrocesos”, dijo en el Foro Económico de Davos. Merkel añadió que las sanciones de la Unión Europea (UE) contra Rusia debían continuar porque su razón de ser persiste. La canciller añadió que las sanciones no serán levantadas mientras el tratado de Minsk sobre un alto al fuego no sea implementado.
El gobierno de Kiev y los separatistas se culparon mutuamente del ataque, que se produjo en el aniversario de la unificación del este y oeste de Ucrania en 1919.
“El fuego contra objetivos civiles y la muerte de civiles pacíficos dificultan las conversaciones con el gobierno de Kiev”, dijo el líder separatista Denis Pushilin. Los separatistas aseguraron haber detenidos a varios sospechosos. (DPA / Donetsk / Moscú).

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