Los olores del basurero de la capital podrían generar enfermedades, dicen especialistas
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
Los fuertes olores que produce el basurero a cielo abierto de Chilpancingo crean molestia y podrían general enfermedades pulmonares a largo plazo, y en la actualidad a vecinos que tengan alergias podrían detonarles cuadros agudos.
Los epidemiólogos Conrado Basurto Casarrubias y Adriana Pólito Martínez coincidieron en señalar que los olores producidos por el basurero a cielo abierto de Chilpancingo pueden detonar entre los vecinos afectados cuadros asmáticos y de bronquitis crónicas.
Desde hace más de cuatro meses, vecinos de la zona sur de Chilpancingo se organizaron para denunciar los olores que produce el basurero municipal, que diariamente recibe 300 toneladas de basura, pero las autoridades han postergado su clausura, justificándola con la falta de espacio para comenzar uno nuevo.
Cuando la tormenta tropical Manuel azotó la capital, el Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) destinó una partida presupuestal para el cierre del relleno sanitario, con el objetivo de reparar los daños que provoco la tormenta en el lugar, pero a más de un año cinco meses no se ha atendido la petición ni se aplicó el dinero destinado.
Todas las tardes y noches, el basurero ubicado a un kilómetro de la última casa de la zona urbana, a pesar de su ubicación, produce olores que llegan hasta el edificio de la Fiscalía General del Estado (FGE).
Los olores afectan a tiendas de autoservicio de la plaza Galerías Chilpancingo, así como a más de 15 colonias que se ubican en esas zona, además del fraccionamiento donde serán reubicados los damnificados por la tormenta tropical Manuel.
Los especialistas explicaron que este tipo de problemas pueden detonar a las personas asmáticas cuadros de asma al exponerse a los olores, tan constantes y fuertes, así como a cuadros de bronquitis crónicas a quienes también tengan problemas respiratorios.
Basurto Casarrubias explicó que, inclusive a largo plazo podrían registrarse enfermedades respiratorias serias ante la exposición, pero sólo si son permanentes.
Ante esto, urgieron a las autoridades sanitarias a cerrar el basurero, porque además implica enfermedades más serias de exposición para los mismos trabajadores del basurero, entre ellos los pepenadores que trabajan en condicione muy pobres e insalubres.
Desde 2013, la Procuraduría de Protección Ecológica (Propeg) multó con 70 mil pesos al Ayuntamiento debido a que no cumplía con las normas adecuadas para evitar problemas con los lixiviados.
Pero durante 2014, el proceso se había detenido porque el Ayuntamiento argumentaba que las condiciones en las que operaban eran adecuadas para seguir recibiendo basura.
En la reunión con los vecinos, se les informó que en esta semana se determinará el proceso que enfrentará el Ayuntamiento.




