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La plaga de la roya del café amenaza la vida de los pueblos de la sierra de Atoyac

*Productores lamentan que este año bajará la cosecha, y el próximo no habrá cafetales, pues para combatir el hongo éstos se deben destruir

Francisco Magaña

Atoyac

La roya amenaza la vida de los pueblos de la sierra de Atoyac.
En temporada de la cosecha del café, los pueblos de la sierra principalmente en el municipio de Atoyac –la principal zona de producción de café en el estado– se ven con vida aun cuando en sus entrañas hay otras historias.
Los patios de las humildes viviendas en su mayoría de adobe lucen en sus corredores y las más modernas con sus azoteas, llenas de café, en su mayoría de café capulín, que es el que se pone a secar en su etapa de fruto cereza y da mayor ingreso a la economía del cafeticultor.
Los pobladores caminan con sus caballos o en sus carros con dirección a sus parcelas, otros que son cortadores, van en grupos caminando a la cosecha del café.
La entidad cuenta con 40 mil hectáreas sembradas de café del que el principal productor es la Costa Grande.
A decir del subsecretario de Agricultura e Infraestructura Rural de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder), Acacio Castro Serrano, la producción del café se ubica en los municipios de Atoyac de Álvarez, Coyuca de Benítez, Tecpan de Galeana y Petatlán, en la Costa Grande del estado, y abarcan más del 50 por ciento de la superficie cultivada en la entidad.
Atoyac es productor el 80 por ciento de lo que reporta la entidad, por eso es llamada la tierra del café.
En los pueblos de la sierra de Atoyac, el olor a café se respira cuando entra uno a la sierra sobre la carretera de Atoyac a El Paraíso, pero también se percibe el temor y preocupación de los productores de aromático que ha caracterizado al municipio. Hoy está amenazado, además del bajo precio, por la roya.
La roya del cafeto es la enfermedad más importante en los cafetales, es causada por el hongo Hemileia vastatrix, el cual infecta las hojas del cafeto.

El hongo ocasiona la caída prematura de las hojas, ataques por insectos, mala fertilización y provoca condiciones de crecimiento deficientes.

Los síntomas de la roya se expresan en las hojas de la planta, en la superficie de las hojas y cuando se voltea se aprecia un polvillo color anaranjado. La planta queda prácticamente seca.

San Vicente de Jesús está enclavado en la sierra de El Paraíso, del municipio de Atoyac, donde se celebró la primera feria del café en el estado en 1962 cuando el gobernador Caballero Aburto subió a esa localidad a coronar a la primera reina del café, Jesús Magaña Laurel.

Hoy el pueblo no está de fiesta, los productores andan a prisa cortando en la huertas incluso en día domingo, para aprovechar que no hay lluvias por la presencia de nublados intensos que pronostican lluvias.
Pero esa no es la principal preocupación señala el productor Abad Piza, quien dijo que aun cuando se pronostica que la producción bajará 80 por ciento, el temor es por la presencia de la roya que ya está atacando huertas en su totalidad.
Dijo que ahora habrá que trozar las plantas para poder combatirla. Se observa un panorama desolador en los cafetales incluso en los que se creía que eran resistentes a la roya, como la variedad catoi.
Lamentó que muchos productores no han sido capacitados por los ingenieros responsables del Consejo Estatal del Café, “no los hemos visto por aquí, menos en este pueblo donde la gente no conoce la roya, muchos la confunden con el ojo de gallo”.
Urgió a las autoridades a que hagan campaña para la prevención aun cuando ya hay parcelas muy avanzadas con la roya “que le pongan seriedad, porque para el próximo año no va haber cosecha, aquí la manera de vivir es el café y no va haber empleo la gente se va desanimar más, porque ahora no sólo es el bajo precio también la roya”.
Explicó que prácticamente no es costeable el café, quedan ganancia mínima que es para darle mantenimiento y medio vivir en todo el año con la familia, más los que tienen algún hijo estudiando.
Para los productores de café es una costumbre la cafeticultora, son herencias de sus bisabuelos donde la mantienen más por amor, que por negocio.
Explicó que para cortar una hectárea tienen que invertir por lo menos 5 mil pesos para lo cual en todo el año se hace un calendario de actividades que consisten en las llamadas buenas prácticas, después de la recolección del fruto hacen poda sanitaria, podar los cafetos así como jobear que consiste en cortar las ramas más grandes y encauzar a un crecimiento uniforme de la planta.
Además en temporada de lluvias los productores se concentran en hacer terrazas para evitar la erosión del suelo y chaponar –hacer desmonte– que dijo es dos veces por año, “pero como esto no da sólo se hace una vez al año.
Lo poco que se gana –dijo– es paga pagar a los recolectores que en este año reciben 20 pesos por una lata que es de 13 kilos, si es cerca de los pueblos y si la huerta está retirada cobran 25 pesos por lata.
Indico que “ahora nosotros mismos nos empleamos, ya no sale traer jornaleros que eran de La Montaña, algunos productores traen jornaleros pero salen perdiendo, pero lo principal es no dejar el fruto en las plantas porque se daña la huerta”. A nosotros nos pagan los acaparadores en 80 pesos la lata en café cereza.
Abundó que también tienen que pagar el acarreo a los patios asoladores, y muchos en el afán de mejorar la calidad del producto usan las camas ecológicas que consisten en columnas de madera con base de malla sombra donde escurre el café si es despulpado –lavado–, para que no se afecte por el piso de tierra que la mayoría se había acostumbrado a usar y otros en planchas de cemento.
Con semblante preocupado mientras camina por una huerta prácticamente en varas por la afectación de la roya, pidió que de manera urgente se revise parcela por parcela para evitar que se siga afectando aun cuando ya hay reporte de que ya está en varios pueblos.
Señaló que dijeron que iban enviar brigadas “pero aquí no se ha visto nada, hay desinformación, el Cecafé no ha instruido a los productores en cómo prevenir mucho menos como detectarla, muchos ya la tienen y no saben que es la roya”
Pidió que se contrate gente con capacidad que tenga experiencia en el combate de la roya, y dice que en el Cecafé hubo negligencia, a pesar de que algunos productores alertaron de que había daños.
El productor que preside también una organización de Amigables con las Aves se ha preocupado porque se dé una diversificación en las parcelas con otros productos como apicultura y reforestar con plantas que generen un ingreso como yaca, plátano y otros.
Manifestó que “cuando se nos atraviesa algo o nos están apretando el buche tenemos prácticamente que regalar al acaparador nuestro café”.
Lamentó que las autoridades no reconozcan la importancia del cultivo del café, no se ha hecho justicia ya que aparte de producir café se produce humedad, generan lluvias, son un pulmón ya que se produce bajo sombra, “que el gobierno tome cartas en el asunto y sigan cuidando este sector que ha generado importantes divisas para el país, y es de lo que vivimos aquí, aun cuando el sector ha sido duramente atacado, antes fue la broca que ya está controlada y la falta de jornaleros pero nos las hemos arreglado, pero la roya está destruyendo todo”.
Otro productor, Jesús Nogueda Rodríguez, de 40 años, con el rostro sudado, está rastillando en el patio de su casa el café cereza para que se convierta en café capulín y así tener un poco más de valor en su pago.
Dijo con nostalgia que creció en San Vicente de Jesús, “aquí llegaron nuestros, nacieron mis padres y yo crié a mis hijos con el café, pero es lamentable que tenemos la roya, que ya se había alertado que estaba, pero no se hizo caso”.
Acusó que el cambio climático favoreció su propagación y les entristece que no saben que les depara para sus hijos “estamos como el chapulín colorado quién podrá ayudarnos, el Cecafé no ha hecho nada, fui a sus oficinas y me dijeron que le hiciéramos como pudiéramos con nuestro bolso, porque si esperamos del gobierno, será mucho tiempo el que tarde”.
Insistió que siguen sin la asesoría por parte de los técnicos del Cecafé a quienes acusó de negligentes porque alertaron que había plagas en las plantas antes que en los cafetos como fue con el árbol de poma rosa que presentó los mismos síntomas de la roya, “y no se hizo nada”.
Dijo que sólo le indicaron en el Cecafé que tiene que comprar un polvo que venden en las agroquímicas “pero ese polvo cuesta mil pesos y escasamente es para un cuarto de hectárea y así, o comes o fumigas, mejor lo invertimos en comer, porque no hay ingreso”.
Lamentó que ya no puede vivir del café que es el trabajo más bonito de la sierra, “pero a los que nos dedicamos a esto no nos reconocen ni como maiceros, ganaderos ni de otro tipo de cultivo, sólo como cafeticultores, pero no nos apoyan, sólo dicen qué bonita es la sierra cuando vienen los políticos a pedir el voto, no hay seriedad, lucran con la miseria que uno está viviendo por acá”.
Explicó que un productor difícilmente hace capital porque lo que recibe de la cosecha es poco, incluso tienen que emplearse en la pizca de la cosecha con otros para poder levantar su propia cosecha”.
Un productor si tiene un hijo estudiando es un lujo –dijo–, realmente no hay de dónde más sacar, por eso nos rentamos para tener un ingreso y poder levantar la cosecha de uno y si tienes el enfermo, el cobro de la renta del chamaco estudiando, prácticamente se los regalas al acaparador que lo castiga por cualquier mínimo detalle, pero cortamos la cosecha por amor, vamos a seguir la lucha del café, manifestó.
Señaló que muchos caminos saca cosechas siguen incomunicados desde la tormenta Manuel como en la zona de La Peineta donde no pueden subir carros y lo poco que se cosecha se saca en bestia y tienen que pagar por ello.
Insistió que las autoridades presten atención porque el próximo año será crítico, “no sólo no habrá café, no habrá huertas porque ya están dañadas por la roya, comento con mis hijos que no celebremos el día de la Revolución, porque a nosotros no nos ha hecho justicia la Revolución seguimos en la misma, sólo espero que las futuras generaciones puedan conocer el café”.

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