Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Marcial Rodríguez Saldaña

Carpetazo de Peña Nieto a normalistas desaparecidos

La postura del presidente Enrique Peña Nieto respecto de los seis crímenes cometidos el 26 y 27 de septiembre del 2014 en Iguala y la desaparición de 43 estudiantes de la escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa ha sido verdaderamente deplorable, pues confirma un altísimo grado de insensibilidad e irresponsabilidad en un hecho tan grave para la humanidad como lo es este caso.
1. La declaración del Peña Nieto de antier (27/1/14) –en un evento para revisar la falta de oportunidades para que jóvenes puedan estudiar– en el sentido de que México no puede quedarse atrapado en la tragedia de Ayotzinapa y al mismo tiempo –en forma concertada– la afirmación de Jesús Murillo Karam procurador general de la República, de que la investigación del asunto de los asesinatos de seis personas –entre ellas tres estudiantes– y 43 normalistas desaparecidos en Iguala, se daba por cerrada, confirma su posición recurrente de minimizar este hecho y ubicarlo como uno más de los que ocurren frecuentemente en un México azotado por la delincuencia.
2. Desde el inicio de este acontecimiento, que ha sido calificado como uno en donde se han cometido las más graves violaciones a los derechos humanos en las últimas décadas, la postura de Peña Nieto ha sido muy cuestionable, toda vez que los primeros días después de que ocurrieran estos lamentables acontecimientos se desentendió de ellos al señalar que era un asunto local del cual debería encargarse el gobierno del estado de Guerrero, cuando todos sabemos que al tratarse de la actuación de grupos de la delincuencia organizada, uso de armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas y de varias personas asesinadas y decenas de desaparecidos, la competencia jurídica y la obligación de atenderlo le correspondía al gobierno federal.
3. Luego se fue de viaje a China, como si nada pasara en México, y en su única visita a Guerrero durante ya varios meses estando en curso la investigación, Peña Nieto declaró el 4/12/14 en Coyuca de Benites, que habría que superar esta tragedia, con lo que llamaba al olvido, a cerrar desde ese entonces el tema Iguala-Ayotzinapa que lo ha perseguido día y noche por donde quiera que se presenta, que ha desatado una ola de indignación nacional e internacional exigiendo justicia mediante una multitud de formas de protesta de ciudadanos y ciudadanas, y organizaciones defensoras de los derechos humanos.
4. Como una salida técnico-científica, la PGR envío cenizas supuestamente encontradas en bolsas de plástico en el río San Juan de Cocula, a casi un mes y medio de que estuvieron expuestas a la corriente de agua, a los investigadores de la Universidad de Inssbruck en Austria, quienes informaron que no podían confirmar si se trataban de los estudiantes normalistas desaparecidos, ante lo cual la Procuraduría solicitó un nuevo estudio, pero antes de que los investigadores de esa institución rindan su dictamen que ratifique si esas cenizas pertenecen o no a los estudiantes normalistas desaparecidos, de pronto, de golpe y porrazo Peña Nieto por conducto de Murillo Karam dan por cerrada la investigación y por ciertas sus afirmaciones de que los normalistas fueron incinerados.
5. Esta determinación de Peña Nieto, de dar por concluida la investigación de los normalistas desaparecidos basada en testimonios de personas detenidas aún antes de recibir el informe de los científicos de la Universidad de Inssbruck, deja un vacío que hace muy endeble la actuación de la PGR en este caso, ya que no existen las evidencias científicas, las pruebas genéticas de ADN (ácido dexocirribonucleico) de que las cenizas que supuestamente encontró la PRG en el río San Juan de Cocula pertenezcan a los estudiantes desaparecidos, y con ello se pueda tener la veracidad sobre este caso.
6. Al no existir prueba científica de que los normalistas desaparecidos fueron incinerados, no es posible dar por cerrada esta investigación. De conformidad con el Acuerdo de Asistencia Técnica Internacional firmado por el gobierno de México y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el 18 de noviembre en la ciudad de México, en el punto 5.2 faculta a este órgano internacional a analizar si en la búsqueda de las personas (normalistas) desaparecidas se han empleado los medios tecnológicos más adecuados, por lo que la investigación se mantendrá abierta ahora en el campo de una institución internacional.
7. Es un hecho público que Peña Nieto ha seguido la estrategia de Felipe Calderón de mantener al Ejército en una guerra contra la delincuencia organizada, por tanto, si en Iguala los policías municipales pertenecían a estos grupos, nada ha dicho al respecto Murillo Karam de porqué a pesar de que los militares del batallón de esa ciudad supieron por voz de los propios estudiantes en hospitales donde estaban heridos, no intervinieron para evitar que se consumara la desaparición de los normalistas, lo mismo que la policía del estado, funcionarios de los gobiernos del estado y federal, y cuál fue la actuación de los encargados de gobernación municipal, estatal y del Cisen, y cuáles son sus responsabilidades en este asunto.
8. La medida de Peña Nieto en el caso de Iguala-Ayotzinapa, de darle carpetazo a este tema, más que un asunto jurídico-científico se ve como una decisión política que pretende desalentar a los padres de familia en la exigencia a su gobierno para que encuentre y presente con vida a sus hijos, para bajar la presión y la solidaridad nacional e internacional, para complacer a los pregoneros de la paz sin que haya justicia; pero más que cerrarse este caso, con esta determinación el asunto se abre a los organismos internacionales defensores de los derechos humanos, se mantiene como una profunda herida sangrante no sólo de los familiares de los desaparecidos sino de la nación y del mundo, cuya lucha continuará hasta saber la verdad y que haya justicia cuando se castigue a todos los responsables de este crimen de Estado y de lesa humanidad.

marcialrodriguez60@
hotmail.com
Twitter: @marcial RS60

468 ad