Cielo nublado sobre la NFL, por la violencia extracancha de sus jugadores
Uno de los anuncios televisivos que se estrenan en los días previos a la Super Bowl, el acontecimiento deportivo que paraliza a Estados Unidos, muestra un lugar sin gente, sólo el interior de una casa con signos de una pelea.
En el audio, un operador de una línea telefónica de emergencia de la policía se identifica y una mujer responde pidiendo una pizza grande, “mitad pepperoni, mitad setas”.
“¿Tiene usted una emergencia o no?”, pregunta el policía.
“Sí”, dice ella.
“¿Y no puede hablar?”.
“Correcto”.
“¿Hay alguien en la habitación con usted? Diga sólo sí o no”.
“Sí”.
El operador dice que acaba de enviar un coche de policía y la llamada se corta. El video pasa a negro y sobre la pantalla se lee: “Cuando es difícil hablar, depende de nosotros escuchar. Ayude a terminar con la violencia doméstica y las agresiones sexuales”.
La NFL, la liga de futbol americano, donó un espacio durante la Super Bowl para su emisión, así como dinero para producir el spot. Durante la gran final del deporte más popular del país, el medio minuto de televisión se paga a 4.5 millones de dólares.
La liga lleva en realidad apoyando a grupos antiviolencia doméstica durante años, pero lo sucedido en la temporada 2014-2015 le llevó a ser criticada por laxitud en el trato de jugadores acusados de atacar a sus mujeres.
Aunque el duelo entre New England Patriots y Seattle Seahawks vuelve a paralizar al país, el cielo sigue nublado sobre la liga.
No sólo son las críticas por la violencia de los jugadores fuera del terreno de juego, sino también la preocupación por el impacto en la salud a largo plazo de las frecuentes conmociones cerebrales propias del fútbol americano.
A eso se añadió la mala publicidad para la NFL provocada por las acusaciones de hacer trampas contra New England. La liga está investigando si el equipo desinfló balones usados durante el partido en el que los Patriots lograron su pase a la Super Bowl. Esa práctica da ventaja al equipo que ataca y está prohibida.
La tormenta por la violencia doméstica no fue desatada por el arresto fuera de temporada de Ray Rice, después de noquear a su prometida en el ascensor de un hotel, sino por un video que no se hizo público hasta después de que la NFL hubiera suspendido al corredor los dos primeros partidos de los 16 que se compone la temporada.
Las imágenes de la cámara de seguridad muestran a Rice dando un puñetazo a la mujer, con la que después se casó, y luego arrastrarla indiferente fuera del elevador cuando se encontraba desmayada.
El video se filtró a principios de septiembre, coincidiendo con un periodo de 19 días en el que tres jugadores más fueron arrestados con cargos por violencia doméstica y un cuarto, Adrian Peterson, jugador más valioso de la NFL en 2012, por presuntamente castigar a su hijo de cuatro años golpeándolo con una madera.
Mientras tanto, el comisionado de la NFL, Roger Goodell, que admitió haberse equivocado con el caso, suspendió indefinidamente a Rice. En noviembre, un juez federal ordenó que se readmitiera al jugador, lo que aún puso a la liga más en evidencia, pese a que había sido despedido por los Baltimore Ravens y sigue sin encontrar equipo.
Una investigación encargada por la misma liga concluyó en enero que la NFL “debería haber hecho más” para esclarecer el caso de Rice.
“Este asunto ha perjudicado la reputación de la NFL por nuestro fracaso a la hora de imponer castigos apropiados”, dijeron en un comunicado conjunto dos dueños de franquicias, John Mara, de New York Giants, y Art Rooney II, de Pittsburgh Steelers.
La NFL estableció en diciembre nuevas y más duras medidas en caso de conductas inapropiadas fuera del campo, pero los problemas continúan.
Los datos recopilados por el diario USA Today muestran una lista de 775 arrestos de jugadores de la NFL registrados desde el año 2000, incluidos 50 en 2014. Sólo en enero hubo al menos cuatro detenciones más, incluida una por agresión doméstica y otra por lo mismo y violación.
Desde el escándalo de Rice, Goodell ha ignorado numerosas peticiones de asociaciones de defensa del derecho de las mujeres y críticos para que dimita.
En 2013, la NFL llegó a un acuerdo extra judicial sobre las contusiones en el campo y se comprometió a pagar al menos 765 millones de dólares en ayuda a más de 18 mil ex jugadores. Pero el conocimiento sobre los peligros del fútbol continúa creciendo.
Un grupo de investigadores de Massachusetts publicaron un estudio en septiembre que asegura que 76 de 79 cerebros de jugadores de la NFL fallecidos muestran signos de encefalopatía traumática crónica, por la que el cerebro se contrae debido a daños continuados.
“¿Merece la pena el juego?”, se preguntó la revista Time en septiembre en su historia de portada sobre los riesgos en la salud del futbol americano, después de que hubiera datos sobre una modesta bajada de participación entre los jóvenes. (DPA / Washington).




