Croacia complica a Italia con inmerecido empate a un gol y sueña con los cuartos
DPA
Poznan, Polonia
Croacia complicó ayer el futuro de Italia en la Eurocopa de futbol al arrancarle un inmerecido empate de 1-1 que le permite soñar con los cuartos de final.
Un impecable tiro libre a los 39’ de Andrea Pirlo puso en ventaja a los italianos en Poznan, pero Mario Mandzukic empató a los 72’ cuando Italia parecía tener el partido controlado.
Ahora, con dos puntos, los italianos tienen problemas. Croacia ya suma cuatro y se enfrenta el lunes en Gdansk a una España que se midió contra Irlanda consiguiendo cuatro puntos.
Italia sigue sin poder derrotar a los croatas en las dos décadas largas que llevan los balcánicos como nación independiente, y alargó su racha sin victorias: lleva tres derrotas y dos empates en los últimos cinco partidos.
No se llenó el estadio municipal de Poznan, que con 14 grados a una semana del inicio del verano fue reflejo ayer de que la Eurocopa no sólo se juega en dos países, sino que parece disputarse en dos mundos diferentes: el calor agobiante de Ucrania y el “otoño” de Polonia.
Bajo ese cielo gris, italianos y croatas comenzaron ofreciendo un juego en el mismo tono. La pelota pasaba casi tanto tiempo en el aire como en el césped. Bien parados al principio, los hombres de Slaven Bilic pudieron contener a los de Cesare Prandelli, aunque las posibilidades más claras fueron italianas.
Italia era más, también porque su defensa funcionaba y Daniele de Rossi barría el fondo con suficiencia. Pero los de Prandelli no terminaban de darle la puntada final en el área a las situaciones de peligro que hilvanaron en el inicio Claudio Marchisio -gran reacción del arquero Stipe Pletikosa en dos cañonazos consecutivos- y Mario Balotelli.
A los 29’ Antonio Cassano ofreció destellos de su clase eludiendo rivales para ingresar al área croata, cada vez más desordenada y permeable, pero una vez más falló el compañero que debía interpretarlo.
Así y todo, a los trompicones el partido comenzó a inclinarse decididamente a favor de la azzurra. Marchisio lo tuvo otra vez, Cassano también. A Croacia le costaba cruzar la mitad de la cancha. El gol italiano parecía inminente.
A los 37’ Cassano habilitó a Marchisio, que eludió a su marcador con un movimiento genial y remató consecutivamente a quemarropa ante Pletikosa, que dos veces salvó el gol.
Pero de esa acción salió un tiro libre magistralmente ejecutado por Pirlo. Girando a la izquierda, colocó la pelota con un derechazo que pasó limpio por encima de la barrera y, cual guante, dejó a los 39’ el balón junto al poste derecho de Pletikosa.
Más allá de los desajustes croatas, el gol tenía una explicación: Pirlo por fin se había adelantado unos metros, fue él quien nutrió a Cassano, que a su vez habilitó a Marchisio. Era ésa la conexión, y no la situación tantas veces repetida de un Balotelli que terminaba siendo enganche antes que delantero. En el balance del partido, Balotelli no fue nada, y se fue a los 69’ reemplazado por Antonio Di Natale.
El segundo tiempo se inició con una internada de Luka Modric, que así dio a entender que en realidad sí estaba hoy jugando en Poznan, algo que muchos bien podrían haber dudado en el primer tiempo. Dos minutos más tarde, a los 49’, volvió a rematar al arco de Gianlugi Buffon.
El fuego de Modric duró tanto como el de la dos bengalas que lanzó la hinchada croata para interrumpir brevemente el partido a los 55’. Darijo Srna saltó y le metió el codo a Thiago Motta, que enseguida dejó la cancha reemplazado por Riccardo Montolivo.
Croacia no sabía cómo e Italia tenía maniatado el partido, pero el futbol suele sorprender. Un centro llovido desde la izquierda fue controlado notablemente por Mario Mandzukic, que en dos tiempos remató alto entre las redes ante un Buffon entregado.
Los croatas, mayoritarios en el estadio, celebraron el gol a los 72’ con otra bengala que convirtió el área de Buffon en algo similar a las orillas del Támesis. No se veía nada.
El humo se disiparía en la cancha, pero no en el futuro de Italia, que terminó atónita y preguntándose cómo fue que se le escapó la victoria.




