Ucrania rechaza retirar armas pesadas en la zona de conflicto mientras no cesen ataques
aEFE
Kiev / Berlín / Moscú / Nueva York
El frágil alto al fuego en el este de Ucrania retrasa la retirada del armamento pesado, el segundo punto de los acuerdos de paz de Minsk, y aplaza el arreglo político del conflicto.
“La primera fase de los acuerdos de paz es el completo alto al fuego. Tan pronto como los terroristas (rebeldes pro rusos) dejen de atacar nuestras posiciones, cumpliremos el segundo punto”, dijo ayer Anatoli Stelmaj, portavoz del ejército ucraniano, en rueda de prensa.
Según el mando militar, “en estos momentos no se da un completo alto al fuego”, ya que los rebeldes prosiguen su ofensiva, ahora en la zona del puerto de Mariúpol, punto clave para abrir un corredor entre la frontera rusa y la península de Crimea.
Al menos dos soldados ucranianos y otros diez resultaron heridos entre el domingo y la madrugada del lunes en combates con las milicias pro rusas pese a la tregua en vigor desde el 15 de febrero pasado.
Según medios locales, los dos militares murieron en la localidad de Shirókino, a 23 kilómetros del Mariúpol (mar de Azov), sede del gobierno regional leal a Kiev desde la inicio de la sublevación armada contra Kiev en abril del pasado año.
Ucrania acusó el domingo a los rebeldes de lanzar un ataque con tanques, artillería y mortero contra las posiciones gubernamentales en esa localidad, cruentos combates que continuaron el lunes, según medios rusos y ucranianos.
Un portavoz de la autoproclamada república popular de Donetsk reconoció los combates y explicó que la mitad de Shirókino está controlada por las milicias y la otra, por el batallón gubernamental de voluntarios “Azov”.
Esto ocurrió después de que lo separatistas dieran por terminadas las hostilidades en la región de Donetsk y aseguraran que el frente se ha estabilizado.
Kiev acusa a las milicias separatistas de aprovechar la tregua para hacer acopio de municiones y reagrupar sus fuerzas, pero los analistas descartan un ataque contra Mariúpol y creen que se trata de movimientos tácticos para mejorar posiciones en caso de que fracase el proceso de paz.
Por su parte, el gobierno alemán consideró ayer “preocupante” que no se respete el acuerdo para un alto al fuego “total” en Ucrania e instó a las partes en conflicto a cumplir los compromisos adquiridos, aunque reconoció que ha habido “avances”.
El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, prometió ayer el retorno de la península de Crimea, anexionada por Rusia en marzo de 2014 tras un referéndum condenado por la comunidad internacional.
“El Estado ucraniano restablecerá el control sobre el territorio provisionalmente ocupado. Pero no voy a decir ayer que esto ocurrirá fácil y rápidamente”, dijo Poroshenko, según informa la Presidencia ucraniana en su página web.
Por otro lado, el jefe del Kremlin, Vladmir Putin, consideró ayer que hay posibilidades de normalizar la situación en la conflictiva zona del Donbás, más de una semana después de las conversaciones de paz sobre Ucrania celebradas en Minsk.
El papa Francisco ha aceptado una invitación para visitar Ucrania, país de mayoría ortodoxa donde la Iglesia Greco-Católica de rito oriental cuenta con más de 6 millones de fieles.
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