Pierde Peña el apoyo de empresarios, destaca el New York Times en editorial
Staff / Agencia Reforma
Nueva York
Las planas enteras de publicidad son inusuales en los periódicos de circulación nacional en México, por no decir sin precedentes: 20 poderosos grupos empresariales y grupos de expertos regañaron públicamente al gobierno por no hacer su trabajo, destacó ayer The New York Times.
Los empresarios están demandando “las condiciones necesarias para hacer su trabajo… en total seguridad, en todo el país”, destacó el diario estadunidense.
El anuncio, publicado el mes pasado, pidió al presidente Enrique Peña Nieto “honrar su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución”, mencionó.
La crítica pública de la comunidad empresarial mexicana subraya la pérdida de apoyo hacia la administración de Peña Nieto. Los líderes de negocios están enojados por las reformas que elevaron los impuestos sin propiciar crecimiento económico, los escándalos sobre supuestos favoritismos y actos de anarquía que está afectando al comercio.
La semana pasada, las operaciones de Coca-Cola fueron detenidas en Chilpancingo, Guerrero, debido a ataques y secuestro de sus trabajadores. En dicho estado y en otros lugares, las empresas se quejan de que están perdiendo mercancía debido a los robos en las carreteras.
Manifestantes contra el gobierno han saqueado oficinas de gobierno, paralizado aeropuertos, bloqueado envíos y confiscado las cuotas de las autopistas. Los cárteles de la drogas dominan grandes extensiones de tierra, extorsionan a los dueños de negocios, compran autoridades e irrumpen en industrias importantes.
“(La reprimenda pública) refleja en gran parte la fatiga, el agotamiento de muchas búsquedas de soluciones a nivel regional, muchas promesas en el nivel regional y federal que iban a arreglar las cosas. Y, ellos no han arreglado las cosas”, dijo Luis Foncerrada, director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.
Las quejas han llegado a los más cercanos a Peña Nieto, incluyendo a su esposa y el secretario de Finanzas, quienes compraron propiedades de lujo a un contratista del gobierno que era parte de un grupo galardonado con un lucrativo proyecto de tren de alta velocidad. Ambos defendieron las compras como legales.
La oficina de Peña Nieto respondió a una solicitud de comentarios de la AP, diciendo que el gobierno mantiene una “relación abierta” con la comunidad empresarial y que ha tomado diversas medidas en materia de seguridad y anticorrupción.
“Lo que se está escuchando en las conversaciones entre la gente de negocios, y no ya en los susurros … es que el presidente tiene que solicitar la opinión de un círculo más amplio de personas, mantener un compás ético y tomar en serio las iniciativas de ley y la seguridad”, dijo Antonio Garza, ex embajador de Estados Unidos en México y ahora asesor en la oficina de la Ciudad de México de White & Case, un bufete de abogados de Estados Unidos que representa a los bancos y las empresas.
El diario dijo que desde 1980, en la presidencia de Miguel de la Madrid, el sector empresarial ha trabajado más o menos cercano al gobierno en el poder. Un ejemplo fue la declaración de Emilio Azcárraga, de Televisa, que una vez dijo “yo soy un soldado del PRI”, en parte porque el gobierno toleró su casi monopolio televisivo.




