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Entusiasma la OFA con un variado repertorio a más de 500 asistentes al Mundo Imperial

Tuvieron una participación especial los músicos Artem Federov y Vahe Terzyan, quienes interpretaron la Sonata para Fagot y Contrabajo de Wolfgang Amadeus Mozart

 

Óscar Ricardo Muñoz Cano

Con la interpretación de la Sinfonía número 7 de Ludwig van Beethoven y la participación especial de los músicos Artem Federov y Vahe Terzyan, miembros de la Orquesta Filarmónica de Acapulco (OFA) se llevó a cabo el segundo concierto de la temporada Al compás del mar en el foro Mundo Imperial.
Antes, y para comenzar la presentación, la orquesta interpretó el Capricho brillante, del músico ruso Mijail Glinka, quien vivió en el siglo XIX y se enamoró de la música tradicional española llamada jota.
Al respecto de ese Capricho, fue el que le dio también título al concierto de la noche, que efectivamente se apreciaron sonidos que evocaron aquellas tierras, como el de las castañuelas, y que resultaron del agrado de los cientos de personas, quizá más de 500 que acudieron.
Luego de una breve pausa tocó el turno de la Sinfonía número 7 de Ludwig van Beethoven, misma que es posible asociar con algunos pasajes de la película El discurso del rey (Reino Unido, 2010) ya que la pieza se utilizó como música incidental.
Escrita en 1811 y dividida en cuatro movimientos, destaca por el segundo, un sentido Allegretto con un tema inicial que concluyó con la fuerza de los demás instrumentos de la orquesta y que motivó algunos tímidos aplausos a pesar de no ser el momento de los mismos.
Antes un Vivace y después un Presto y un Allegro dieron al traste de una de las mejores composiciones del músico alemán que concluyó en medio de ritmos danzables y alegres.
Al reanudar el concierto, luego del intermedio, tocó el turno a los músicos Artem Federov en el fagot, y Vahe Terzyan en el contrabajo, quienes interpretaron la Sonata para Fagot y Contrabajo de Wolfgang Amadeus Mozart.
Bajo una luz cenital, que creó una atmósfera intimista, los dos músicos miembros de la Filarmónica dieron cuenta de su calidad entre los bajos y las texturas cambiantes de uno y otro instrumento.
Posteriormente la orquesta continuó su presentación de la noche con las Danzas de Galanta, del músico húngaro Zoltán Kodály, y que con sus ritmos alegres, gitanos, consiguieron un largo aplauso del público, el último del segundo concierto de la temporada Al compás del mar.

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