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“Recuperamos Michoacán”, dice Osorio Chong tras la captura del jefe Templario

Al capturar a Servando Gómez, “La Tuta”, el Gobierno federal consuma la recuperación de Michoacán, reivindicó anoche Miguel Ángel Osorio, secretario de Gobernación.
El funcionario habló en el hangar de la PGR previo a la presentación del capo, quien fuera detenido a las 4:30 horas de ayer en Morelia y trasladado, luego de declarar en oficinas de la PF en el DF, al penal de alta seguridad del Altiplano.
La Tuta fue detenido por efectivos de la Policía Federal que le mantenían seguimiento desde septiembre pasado.
Calificado por Osorio como “el criminal más buscado”, Gómez era el principal jefe vivo y libre de Los Caballeros Templarios, organización criminal de Michoacán.
De acuerdo con las pesquisas federales, “La Tuta” obtenía 25 millones de pesos a la semana solamente por la extorsión y control de compañías mineras.
Además, junto con Nazario Moreno, El Chayo, controlaba el tráfico de la droga conocida como crystal hacia China, país en el que también operaban templarios.

‘Y ahora qué pasó’

“Y ahora qué pasó”, fue lo que se preguntó el presidente Enrique Peña Nieto cuando vio la llamada del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Estaba en Guadalajara y eran las 4:00 horas. La noticia: la captura del líder del cartel de Los Caballeros Templarios, Servando Gómez La Tuta, uno de los principales objetivos de su Gobierno.
“Le dije que si a esa hora tuviera que despertarme por el motivo que me hablaba, podía hacerlo las veces que quisiera”, relató y enseguida un auditorio con cerca de 10 mil simpatizantes y beneficiarios de la Cruzada contra el Hambre se soltó en aplausos.
Fue un viernes con sabor a victoria para Peña Nieto. Lució emocionado, con energía y bromista, y así se arrojó al público.
El Estado Mayor Presidencial tenía contemplado que recorriera el Auditorio Benito Juárez por el pasillo que divide las gradas del escenario, e incluso, como es costumbre, se subiera en las vallas para levantar el brazo y saludar a los asistentes.
Pero rompió el protocolo de seguridad a la menor provocación.
“!Que suba! !Que  suba!”, le gritaron y al segundo siguiente saltó las rejas blancas para fundirse con la gente.
Una decena de guardias hizo lo mismo y en un intento por formar medio circulo en entorno al Presidente para protegerlo empujó a quienes jalaban de donde podían al mexiquense, para tomarse una selfie, darle la mano, un abrazo o un beso.
El recorrido tardó 47 minutos. En su trayecto las mujeres le limpiaban el sudor con una servilleta o pañuelo y él se apoyaba en ellas para pasar de una butaca a otra. Pese a los elementos de seguridad, la euforia de los simpatizantes se traducía en empujones para el presidente, quien en un par de ocasiones estuvo a punto de resbalar de las gradas. (Agencia Reforma / Ciudad de México).

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