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Creía Carlos Fuentes que el cine era el conducto para lograr la inmortalidad

*Presentan ayer en la FIL de Minería su libro póstumo Pantallas de plata, que rescata su pasión por el séptimo arte

Lourdes Zambrano / Staff / Agencia Reforma

Ciudad de México

Aunque Carlos Fuentes encontró su inmortalidad en la literatura, él creía que el cine era el conducto que vencía exitosamente a la muerte.
Ayer por la tarde, en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería se presentó Pantallas de plata (Alfaguara), el libro póstumo sobre su cinefilia.
La primera película que vio en su vida fue El ciudadano Kane, de Orson Wells, comentó Silvia Lemus, su viuda. La última la vio 24 horas antes de partir y fue la argentina La guerra la gano yo.
“El cine para Carlos era un descanso después de escribir”, agregó Lemus.
Si bien el texto no es historia del cine o una lección para conocerlo, Lemus invitó a leerlo por ser un libro que Fuentes escribió para sí mismo, que disfrutó hacer.
“Este libro nos invita a una mirada íntima de un espectador con el cine, pero Fuentes no era cualquier espectador, era terriblemente conocedor, igual que Monsiváis”, destacó Luis Mandoki, cineasta y parte de la mesa de invitados.
Ignacio Durán, productor y ex funcionario cinematográfico, además de amigo de Fuentes, comentó que el libro está lleno de melancolía y nostalgia, porque cuenta la relación con su padre, quien lo induce al mundo del séptimo arte.

México está viviendo horas oscuras, dice Catón en la exhibición de su libro

Armando Fuentes Aguirre, Catón, presentó este mediodía Plaza de almas, su más reciente libro, en la FIL de Minería.
El juego de palabras, que hace referencia a la plaza de armas, que suele ser el corazón de algunas ciudades y pueblos, lo utilizó porque está dedicada a contar la historia de la gente común, dijo.
“Este libro trata, en síntesis, de nosotros”, agregó el editorialista de Reforma.
En el ejemplar editado por Diana, incluyó 150 historias de personas como su tía Amelia o compañeros de escuela.
En la presentación, Catón señaló que el país está viviendo horas oscuras.
“La imagen de México está lastimosamente demeritada en el mundo. Pareciera que no vamos a salir, pero si leemos la historia del país veremos que ha vivido momentos más oscuros y siempre ha salido.
“México ha sido más grande que sus problemas”, dijo.
En la presentación no faltaron los chistes, ni anécdotas personales, como es su costumbre.
También leyó un par de fragmentos de su libro ante el público que llenó el Salón de Actos de Minería.

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Ahí van: camisa a cuadros, pantalón de mezclilla azul, cabello casi a lo mohicano, el programa de la Feria en el bolsillo trasero, con la impunidad que les da tener 20 años y saber que cuatro horas de Querétaro al DF no importan para comprar libros de Charles Bukowski.
Sergio Ángel Juárez, estudiante de Derecho, e Irving Fernández, de Lenguas, se llevaron Hijo de Satanás y Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones, a 145 y 175 pesos. ¿Por qué? Responde Irving: “Porque Bukowski habla de los perdedores, porque llega al fondo, porque no le da miedo usar malas palabras”.
Revisan títulos, dicen que aquel no, que algún camarada se los pasa, que mejor el otro. Y no se quedan con las ganas reclamarle a la vendedora en Anagrama porque se cobre para entrar a la feria. “¿Cuál fomento a la lectura?”, grita Ángel Juárez, y luego se van, los dos muy felices, a que Irving conozca, de muy cerca, la Torre Latino.

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