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Carlos Toledo Manzur

Los retos de Bety

Finalmente no se logró el acuerdo entre el PRD y Movimiento Ciudadano para postular un candidato o candidata común para la gubernatura del estado en la próxima contienda electoral, y nuevamente cada uno de estos partidos postulará a su propio abanderado, aunque el PRD, para su fortuna sí logró amarrar el acuerdo con el Partido del Trabajo. Así, la izquierda ira a la elección con un grado considerable de atomización, ya que está presentando cuatro candidaturas, lo que sin duda representa una desventaja para esta corriente ideológica. Sin embargo, a pesar de esta dispersión de la oferta electoral de izquierda, en realidad la contienda electoral se va a polarizar fuertemente, ya que es claro que los únicos candidatos que tienen una perspectiva real de ganar la elección son el PRD con Beatriz Mojica, y el PRI con Héctor Astudillo. Esto debido a que los contendientes de los demás partidos tienen un nivel de preferencia entre el electorado todavía demasiado bajo para aspirar a ser los ganadores.
Esta polarización tiene como consecuencia que el argumento del voto útil adquiera mucho sentido en la próxima elección, porque dada esta dispersión de sus candidaturas, los apoyos y los votos para las opciones de izquierda que no sean la alianza PRD-PT, operarán a favor del candidato priista. Es decir que, dada las posibilidades reales de los candidatos la contienda en realidad será entre PRI y PRD-PT.
En este contexto, Beatriz Mojica se enfrenta a un conjunto de retos complicados, pero a la vez su candidatura presenta diversas ventajas importantes sobre los demás aspirantes. En primer lugar la circunstancia bien conocida de que el proceso electoral se está llevando a cabo en un difícil escenario estatal, fuertemente influido por la crisis política derivada de los crímenes de Iguala, que han despertado la conciencia y la movilización social, a la vez que han develado las graves condiciones de complicidad y contubernio de una buena parte de la estructura gubernamental con el crimen organizado. Además, la candidata perredista se enfrenta con la necesidad de convencer al electorado de mantener su apoyo a la izquierda, para lo cual se debe distinguir de las dos administraciones anteriores, que si bien fueron conducidas por líderes apoyados por la izquierda, en realidad representaron momentos de una difícil y atropellada transición, en un caso representada por una candidatura externa, y en el otro por un desprendimiento coyuntural del PRI, más que gobiernos realmente izquierdistas.
A pesar de que en nuestro estado existe una fuerte predominancia de las posturas machistas, la postulación de una candidata mujer que tiene reales posibilidades de convertirse en la primera gobernadora en la historia de Guerrero, será una importante ventaja si la aspirante logra atraer la simpatía de más de la mitad del electorado que está constituido precisamente por mujeres.
Por otra parte, Bety Mojica tiene la ventaja de ser una mujer surgida completamente de las filas de la izquierda, en la que ha militado desde su muy temprana juventud, por lo que su triunfo electoral con seguridad constituirá la llegada finalmente de un gobierno verdaderamente diferente que ofrezca una real opción de transformación de fondo de la realidad del estado desde la perspectiva de la izquierda. Por ello, las posibilidades de que gane la elección serán mayores en la medida de que logre transmitir al electorado su compromiso efectivo con un proyecto de gobierno fuertemente vinculado con la población, que abra los espacios al poder ciudadano y supere los vicios existentes hasta ahora en la burocracia política tradicional.
La disyuntiva de los ciudadanos guerrerenses entonces será, por una parte, la de optar por detener el proceso de transición que el estado ha experimentado en los últimos años para regresar a los vicios y defectos de los gobiernos anteriores, o por la otra, dar el paso definitivo apoyando a la candidata de la izquierda que tiene reales posibilidades de triunfar para arribar a la constitución de un verdadero gobierno izquierdista y transformador que represente una salida política hacia adelante a la crisis que actualmente se vive en Guerrero.

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