La destrucción de vestigios de Mesopotamia es obra de fanáticos radicales, no del islam, dicen
Leonardo González / Agencia Reforma
Guadalajara
Desde finales de febrero, el grupo radical Estado Islámico (EI) inició una campaña de destrucción de objetos y sitios históricos típicos de la civilización mesopotámica en Irak, que expertos han calificado de una severa pérdida para la civilización humana.
Los restos antiguos de los sitios arqueológicos de Khorsabad, Hatra, considerado patrimonio mundial de la Unesco y Nimrud (de aproximadamente 3 mil años de antigüedad), fueron arrasados con maquinaria pesada en menos de una semana.
Además, el grupo terrorista difundió un video en el que aparecían milicianos destruyendo con mazos a invaluables estatuas antiguas de siglos VIII y VII AC dentro del Museo de Mosul al norte de Irak, en el que describieron a estas reliquias como “ídolos que deben de ser eliminados”.
Estas estatuas se exhibían como parte de los recientes hallazgos arqueológicos del antiguo imperio asirio.
“Son obras que datan de hace más de 3 mil años, estamos hablando de una gran pérdida para el patrimonio cultural mundial”, explicó Zidane Zeraoui, catedrático especialista en asuntos de Medio Oriente.
Tras los ataques, arqueólogos de todo el mundo se mostraron consternados por la pérdida de estas reliquias asirias.
Radicales, no musulmanes
Para Zeraoui, la destrucción de este patrimonio de la humanidad no es una cuestión islámica, pues esta religión siempre se había mostrado respetuosa ante estos sitios arqueológicos.
Además expresó que para él, el ataque no tiene lógica, pues está sustentado en el fanatismo de este grupo radical.
“Básicamente cuando existe un fanatismo, cualquier cultura previa a la cultura del grupo fanático, con una posición radical religiosa, va a tener una posición de destrucción”, explico el catedrático.
Lamentan destrucción
Ante la destrucción de estas invaluables figuras y los vestigios de las ciudades de entre 2 y 3 mil años de antigüedad, Irina Bokova, directora general de la Unesco, condenó con firmeza estas acciones, mediante un comunicado.
“Este nuevo ataque contra el pueblo iraquí es una prueba más de que la limpieza cultural de que es objeto Iraq no se detiene ante nada ni ante nadie: tiene como objetivo la vida humana y las minorías y se acompaña de la destrucción sistemática de un patrimonio milenario de la humanidad”, declaró Bokova.




