Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Eduardo Pérez Haro

Evitar la mexicanización

Para Bernardo Miranda.

“Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”, afirmó el Papa en un comunicado en el que el pontífice daba respuesta al legislador porteño Gustavo Vera después de que éste le comunicara sobre el crecimiento “sin pausa” del narcotráfico en Argentina. El Papa advirtió puntualmente de “evitar la mexicanización en Argentina”. El canciller nacional Antonio Meade reaccionó buscando aclaraciones de parte de la oficina del vaticano, pero lo expresado por el Papa ya le había dado la vuelta al mundo.
Ese mismo día, de hace un par de semanas, el magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) Flavio Galván Rivera declaró que “el próximo proceso electoral de junio –donde se elegirá a diputados federales y autoridades en 17 entidades– se dará en medio de una crisis de credibilidad en las instituciones nacionales, incluidas las electorales”.
De entonces a la fecha no tenemos ninguna corrección sustantiva que nos haga pensar que las cosas han cambiado o tiendan a cambiar, “La tortura y los malos tratos se practican de forma ‘generalizada’ en México”, afirmó el relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura, Juan Méndez, en un informe presentado en Ginebra.
El cineasta mexicano Alejandro González Iñarritu vuelve a levantar la voz y declara que “antes se secuestraba a los ricos, ahora también al tipo que vende verduras o bebidas en la calle. Los gobiernos ya no son parte de la corrupción, el Estado es la corrupción”.
Cantinflear se ganó su reconocimiento entre los miembros de la Real Academia de la Lengua Española aunque la definición alcanzada no necesariamente le hizo justicia al significar que ello es igual a “Hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada pero en fin ya habrá tiempo y manera de apelar por aquel mimo que desde su representativo y popular personaje pudo burlar las formas de la gente bien.”
Mexicanizar se perfila como un nuevo verbo que a diferencia de cantinflear apunta con claridad su contenido esencial al referir “que la cosa es de terror” y acaso no lo será la pobreza de más de 50 millones de mexicanos sin perspectivas de salir de esa lacerante condición mientras el presidente Enrique Peña Nieto se exhibe con sus criaturas envueltas en decenas de miles de pesos, se señalará que éste no es un análisis de fondo, que no es serio tomar estos elementos para hacer contrastes maniqueos para hablar mal del gobierno, pero en verdad la gente no se equivoca.
Los twits y los memes a propósito del viaje del Presidente y su familia a Inglaterra son una síntesis editorial del fastidio al que han llevado a la población los desplantes de insensibilidad, opulencia y descuido, mientras en las bases de la sociedad se retuercen con los anuncios de menor crecimiento económico, por enésima vez en lo que va del año, que el crecimiento se concentra entre unas cuantas empresas y el asunto de la inseguridad se trivializa de una manera en que se puede reprimir, violar y asesinar, como el pasado 24 de febrero en Acapulco, Guerrero, saliendo después no a cantinflear, sino a decir mentiras para la gente desinformada, en una estratagema de cacique lugareño que afortunadamente ya no ofrece los resultados deseados para sus voceros y repetidores, precisamente porque la población tiene, en los medios electrónicos y en las redes sociales como tales, mecanismos y medios de manifestación.
El descredito del gobierno y las instituciones se ha introducido en los hogares y se canaliza de muchas formas, la población no pasa por sesudas elaboraciones ni cuenta con plataformas sofisticadas para pronunciarse, pero ahí está y no está sola. Una crisis institucional ya no es sólo injusticia y marginación frente a las sociedades de base, es rompimiento de reglas y trastrocamiento de fronteras geográficas, institucionales y políticas, que a pesar de la prevalencia de las formas diplomáticas del Vaticano o el Reino Unido, no admiten los excesos del cacicazgo premoderno que ahora ilustra la crisis institucional con candidatos que, por mucho, rebasan a los compadres y amantes para darle acceso a cómplices como son los hijos de los dinosaurios, o a personajes observados por los órganos de control o parientes de cínicos delincuentes como el ex jefe del PRI en el DF, y un INE que sale a promocionar defensivamente que las elecciones sí cuentan y que son transparentes, acaso no lo son y es preciso salir a decir “de qué color es el caballo blanco de Napoleón”.
Mexicanizar puede resumirse en el terror que representa la corruptocracia coludida con el crimen organizado cubierta por un paraguas de impunidad, aderezados con los ofensivos desplantes de la familia presidencial cubierta por la soberbia del jefe del Ejecutivo de no aceptar falla, y en medio de la reiterada revisión bajista, en decrecimiento económico esperado, salir a decir, repetida vez, que disminuye el índice de delitos en el país sin agregar que ello sucede mientras crece la inseguridad y la pobreza. No intentaré cerrar el encuentro de la mejor definición del verbo “mexicanizar”, el Papa ya lo dijo pero se puede enriquecer con el concurso de los mexicanos que en forma abierta o por medios virtuales se manifiestan puntualmente.
Las noticias se agolpan sin cesar uno y otro tema sobre la corrupción y la violencia, las dificultades de la economía y las prácticas sucias de la política formal, y sin embargo el gobierno piensa que al desvanecerse la movilización callejera por los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el regreso de controles está con la vuelta con las elecciones por más descrédito que haya. Sin duda es una más de las aventuras temerarias del régimen. Podemos reconocer que la ciudad capital ha tenido un desgaste y una disminución de la movilidad social en protesta abierta pero ello aún no es sinónimo de recuperación de créditos y de controles, ni rendición de una sociedad que se ha dado cuenta que le han querido jugar el dedo en la boca.
Las elecciones sin duda son deseables como modelo para la recuperación de la representación como forma de gobierno, y la democracia como forma de participación social capaz de incidir en las políticas de gobierno, y en los cambios concordantes con las necesidades nacionales y las condiciones del entorno mundial, pero no cuando los partidos alejados del sentir de las sociedades de base eligen a los personeros que serán votados, las instituciones encargadas de asegurar su pulcritud de procesos actúan discrecionalmente, y las relaciones de los partidos con las sociedades de base se construyen sobre la compra de la voluntad de las personas en pobreza, coartando sus libertades. Ningún proceso electoral caracterizado por estas condiciones puede suponerse ni creíble ni confiable, mucho menos engranaje de cambios progresistas, en todo caso los electores tendrán que ver cómo desenmascarar las realidades de esta estratagema.
Por lo pronto, el gobierno federal tratará de revender las reformas estructurales como nuevo producto ofreciendo numeralias de valores nimios que se dan por la inercia, pero que se pueden vender como propios, y así veremos cómo bajó el recibo de luz (sic) o hemos dejado de pagar largas distancias y otras bisuterías sin poder ofrecernos trato, participación, empleo e ingreso, con lo cual se presenta desprovisto para construir el olvido de las dificultades y de los crímenes, tampoco alcanza para recuperar credibilidad y confianza que, como bien lo reconoció el propio Presidente ante los medios de comunicación en Inglaterra, es una circunstancia que está instalada en el sentir de la población nacional, tampoco podrá resolver el turbio ambiente electoral.
¿Cuál es la perspectiva del régimen para los próximos meses-años cuando la estrategia del petróleo en la que tanto se afanó ha sido disuelta por la crisis internacional de los precios de los hidrocarburos, la inversión esperada se ve menguada, el endeudamiento se incrementa en la devaluación de la moneda y el gobierno espera menos ingresos? ¿De verdad considera que el recalentado de las reformas estructurales nos llena, o la ausencia de diálogo y estrategias alternas advierte, en su momento, un regreso de la protesta y la movilidad social pero con mayor amplitud y profundidad pero que al final de cuentas puede ser controlada con el monopolio legal de la fuerza? ¿Evitar la mexicanización o consolidarla?

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