Pretende el arzobispo cambiar la iglesia de la Progreso por un predio, acusan vecinos
Jacob Morales Antonio
Feligreses de la parroquia de la Sagrada Familia, de la colonia Progreso, advirtieron al arzobispo Carlos Merlos Garfias que no entregarán la iglesia a la Congregación de Franciscanos Conventuales, como lo pactó el presbítero a cambio de un terreno en la colonia La Mira.
Unos 30 feligreses se reunieron ayer en la parroquia y mostraron su inconformidad porque dijeron que el arzobispo pretende entregar la iglesia reconstruida con dinero que la gente aportó, luego de que el huracán Paulina la destruyera en octubre de 1997.
A nombre de los inconformes, la señora Hipólita Aurora Olmedo Melo denunció que el arzobispo desde hace un año no los atiende para resolver el conflicto, luego de que se les informó que la parroquia sería entregada al grupo de franciscanos que tiene su sede en Ciudad Renacimiento.
Olmedo Melo abundó que los franciscanos tiene un terreno en la colonia La Mira donde edificarían su Iglesia, “pero llevaron al arzobispo para allá le gustó el terreno y les pidió le predio a cambio de la Iglesia”.
La ex regidora priista expresó que los feligreses respetan las jerarquías y las autoridades de la iglesia, pero aclaró que la parroquia que construyeron entre todos los vecino no está en “trueque…somos mansos pero no somos mensos” y que la defenderán.
Indicó que los feligreses se han reunido con gente cercana al arzobispo y les han informado que la entrega de la parroquia a los franciscano es porque el sacerdote Ángel Bustos Castillo tiene 83 años y entregó su renuncia, pero destacó que las propias normas clericales establecen que si el cura tiene buenas facultades podrá continuar al frente.
Lamentó que el arzobispo viole las reglas de la Iglesia, y advirtió que la comunidad no entregará la iglesia por “capricho y si ellos aportaron dinero que nos traigan las notas, de cuánto aportaron, porque aquí realizamos kermés y rifas”.
La señora recordó que tras el huracán Paulina la iglesia logró ser reconstruida a unos 800 metros de donde se ubica ahora y fue entregada por el arzobispo emérito Rafael Bello Ruiz, al padre Olmedo Melo.




