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Conmemora Peña el natalicio de Juárez en 5 minutos y sin mensaje político

En una ceremonia que duró cinco minutos, el presidente Enrique Peña Nieto encabezó ayer el 209 aniversario del natalicio de Benito Juárez.
Ante el Hemiciclo al Benemérito de las Américas, acompañado por su gabinete legal y ampliado, Peña Nieto montó una guardia de honor y colocó una ofrenda floral.
Una banda de Guardias Presidenciales entonó las notas del Himno Nacional.
Sobre una alfombra roja colocada frente al mausoleo, el Presidente tomó su lugar junto a familiares del prócer y de los presidentes perredistas de la Cámara de Diputados, Julio César Moreno, y del Senado, Miguel Barbosa.
El Jefe del Ejecutivo federal arribó en helicóptero a la sede de la Cancillería. Aunque en el programa se tenía previsto que la recepción estuviera a cargo del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, éste no asistió a la ceremonia.
Tuvo que entrar al quite el canciller José Antonio Meade en el protocolo de recepción.
Previo a la llegada de Peña Nieto, los invitados aprovecharon el evento para estrechar saludos y ponerse al día.
El titular de la SEP, Emilio Chuayffett, entabló charla con la Secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu; el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, platicó con casi todos, pero se le vio más tiempo con el Secretario de Marina, Vidal Soberón, y el ex Procurador Jesús Murillo Karam, ahora al frente de la Sedatu.
A esa charla se les unió Arely Gómez y Salvador Cienfuegos, titulares de la PGR y la Defensa Nacional. Gómez y Murillo también conversaron a solas.
Cuando Peña salió de la SRE para presidir la ceremonia, se cerró la circulación obre Avenida Juárez, hasta que concluyó el evento.
En su camino al estrado, el jefe del Estado Mayor Presidencial, General Roberto Miranda, tropezó y cayó casi junto a Rosario Robles, titular de la Sedesol.
El militar se repuso de inmediato y retomó su lugar detrás del presidente.
Una vez concluida la guardia de honor, Peña Nieto rompió la solemnidad y saludó de mano a cada uno de los asistentes.
Inició con Juan José Guerra, de Semarnat; Gerardo Ruiz, de la SCT; Alfonso Navarrete, del Trabajo; Claudia Ruiz, de Turismo; y Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia.
Esta zona del Hemiciclo fue la más amena.
El Presidente bromeó y provocó carcajadas de Enrique Ochoa, de la CFE; José Antonio González, del IMSS; y David Korenfeld, de la Conagua.
Con Héctor Gómez Barraza, director de Fonatur, y Eugenio Imaz, del Cisen, las risas fueron más pronunciadas.
Las ocurrencias fueron atestiguadas por Nuvia Mayorga, de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, con una sonrisa discreta.
“Gracias por venir”, dijo Peña Nieto al resto de sus colaboradores antes de partir. (Agencia Reforma / Ciudad de México).

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