Resulta herido un policía estatal frente al hospital en Tierras Prietas, en un enfrentamiento por una camioneta robada
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
En un enfrentamiento a balazos frente al hospital general Raymundo Abarca Alarcón, de Tierras Prietas, resultó herido el policía estatal Rafael Mejía Juárez, quien recibió un balazo en el pecho por hombres armados que se desplazaban en un vehículo presuntamente robado.
Alrededor de las 2:30 de la tarde de este miércoles, se registró el enfrentamiento entre policías estatales y un grupo de hombres armados, quienes desataron zozobra y temor entre los pacientes.
Frente al hospital quedaron nueve casquillos percutidos de armas 9 milímetros y Ak47, así como las machas de sangres sobre el asfalto y parte de la valla de contención, a escasos dos metros de la entrada principal a Urgencias.
El policía, de 38 años, fue trasladado al hospital al interior nosocomio, el balazo le perforo el tórax anterior izquierdo, en la línea media clavícula y tercer arco costal, con salida en el hombro.
Trascendió que el motivo del enfrentamiento fue que los policías estatales, alertados ante la denuncia del robo de una camioneta Nissan, al norte de la ciudad, lograron ubicarla y al tratar de detener el tránsito de los ocupantes de la presunta camioneta robada, fueron recibidos a tiros por las personas que la conducían.
Por parte de los atacantes no hubo ninguna baja ni heridos. Los atacantes huyeron hacia el rumbo del municipio de Eduardo Neri, pero antes de llegar a la ciudad de Zumpango abandonaron la supuesta camioneta robada, en un camino de terracería.
Debido al enfrentamiento se desplegó un operativo en el hospital, para mantener cuidado el cuerpo del policía herido, donde tres camionetas de la Policía Estatal cerraron la entrada a la sala de urgencias, por el lado de su estacionamiento, donde también ingresan las ambulancias.
También llegaron dos camionetas del Ejército, las que levantaron los datos sobre el ataque y se coordinaron con la Policía Estatal para saber si era necesaria su estadía en el lugar.
Testimonios de pacientes y trabajadores del hospital explicaron que al escuchar los primeros balazos, de manera automática las personas trataron de protegerse en bancas y dentro del hospital.
Después de la llegada del policía herido, que permaneció en la sala de choque, las personas temían que le grupo armado regresara para rematar el herido.




