La UNAM, el PRD, y el regreso de un hijo del exilio
Mi familia es guerrerense. Mi padre Pablo Sandoval encabezó la lucha contra Rubén Figueroa Figueroa, el cacique, y fue condenado con aquella famosa frase del “entierro, encierro o destierro”. Ante esa amenaza pues agarró a su familia y nos llevó al DF. Yo iba en el vientre de mi madre y nací en el DF. Soy fruto del exilio político. Nací en 1974. Yo siempre me he reivindicado y me considero guerrerense por motivos familiares, culturales y de lealtades.
Soy cien por ciento fruto de escuelas públicas. Estudié Economía en la UNAM. La prepa en el CCH Sur. Fue algo que cambió mi vida. Después de las escuelas tradicionales entrar al CCH fue así como explotar. Aprendí matemáticas y me mandaron a concursos. Y eso que salí de la secundaria jurando que nunca iba a volver a estudiar matemáticas, porque era muy mala la maestra. Después entré a Economía y el coco eran las matemáticas, pero a mí me iba muy bien. Lo que a mi me gustaba era la Economía política. También la cuestión de la computación y entré a un programa de formación en la UNAM que era la súper computadora y todo eso. Entré al programa de becarios del súper computo, estuve muy metido en el de-sarrollo del internet.
Después de estudiar Economía participé en el movimiento estudiantil. Fui consejero técnico, representante de los alumnos en la Facultad. Empezaba a participar con el PRD, como coordinador nacional de Formación Política de los jóvenes. El presidente del partido era Andrés Manuel López Obrador y Alejandro Encinas era el secretario de Formación política. Estuve yendo a muchos lugares para dar cursos, especialmente a Guerrero.
En la UNAM conseguí una beca muy buena para ir a Estados Unidos a estudiar en la Universidad de Yale. Era un programa sobre globalización y relaciones internacionales. Ahí iba llegando el ex presidente Ernesto Zedillo, después de haber dejado el gobierno y era miembro de los consejos de administración de varias empresas. Llegó a la universidad a dirigir un Centro y resultó que yo iba a tener clases con él. Tuve la oportunidad de tener debates con él y era bueno porque la universidad te da una posibilidad de equidad. Entonces poder hablar con el ex presidente era algo formidable, fácilmente no se hace.
–¿Quién ganaba los debates?
–Yo digo que yo. Bueno, es que me tocó uno medio taruguito. ¿Saben qué pasaba?, que los ex presidentes en Estados Unidos son una gran figura. De hecho les dicen presidentes. A él le decían presidente Zedillo, obviamente había mucho respaldo para el ex presidente.
Acababan de pasar las matanzas de Acteal, Aguas Blancas y las privatizaciones. Yo le hablé del Consenso de Washington, que era perjudicial cómo se aplicaban las líneas para México.
Cuando me fui a estudiar a Estados Unidos hablé con los coordinadores del PRD, platiqué con ellos porque uno de mis proyectos fue hacer una comparación del modelo fiscal de México y de los demás países, sobretodo por el federalismo fiscal, cómo se desarrollaban las entidades federativas en México. Porque estaba el debate de la reforma fiscal y de esta manera hacer una propuesta desde la izquierda, fortalecer las finanzas gubernamentales. Tuve la oportunidad de hablar con Andrés Manuel y cuando regresé me invitó a ser parte de su gobierno en la ciudad de México. Entré a su consejo de asesores, lo cual fue algo magnífico, conocer al gobierno desde adentro.
Con el PRD tuve la oportunidad de ser delegado del partido en varios estados. Estuve en el Estado de México, fue una máquina de moler carne, digo yo en la cuestión electoral partidista, muy complicado, pero ahí fue muy fuerte el PRD también. Después de eso estuve con Zeferino en la campaña a gobernador en 2005.
Me tocó estar también en la campaña contra el desafuero de López Obrador, siendo secretario de Organización, de las grandes movilizaciones contra el desafuero, que evidentemente eran más allá del partido. Fue una movilización cívica, que me impactó mucho.
En el Estado de México, en la elección presidencial del 2012, imagínate la elección contra Peña Nieto y con todos los dineros que tenían era algo impresionante. Ahí todavía estaba la negociación de las televisoras para los spot para televisión y cómo cínicamente te llegan a vender los espacios en los programas que se supone que no los venden, los espacios de espectáculos, entretenimientos y menciones en las telenovelas. Fue algo impresionante.
Después estuve en la campaña presidencial en el 2006, en estado de Guerrero por cuestiones organizativas, teníamos muy claro cuál era la postura. Estuve en otras campañas de alcaldes. Después de la gran desilusión del gobierno de Zeferino, el conflicto era que si Ríos Piter se iba a quedar con la candidatura. Vino el desprendimiento de Ángel Aguirre para que él fuera el candidato. Ya llevábamos desde el 2006 todo un proceso de desgaste, y yo dije pues ya este es el límite, yo decía que no podía militar en el PRD.
Cuando llegó el 2011 mi definición fue de ya no estar en el PRD. Dices, ¿si el PRD está postulando a Ángel Aguirre, contra lo que luchamos todo este tiempo ideológicamente, no? No lo que era su partido, sino contra él. Ya era algo absurdo. Me acuerdo mucho que vino Alejandro Encinas al homenaje que le hacíamos a mi papá el 22 de octubre y yo platicaba con él y le decía “ya, hay que irnos de este partido”.




